FACEBOOK LIVE: ¿Qué quieres saber del Cepadem? Trataremos el tema desde las 2:00 p.m.

Los viejos y los nuevos

Temas:

Los viejos y los nuevos Los viejos y los nuevos
Los viejos y los nuevos

Dentro de una semana habrá elecciones generales en España. Ese es mi país, maltrecho, pero en pie; empobrecido, pero divertido; absorto a veces, pero hablador casi siempre. No es perfecto, pero es hermoso y, en algunas ocasiones, satisfactorio. Ahora, en estos comicios, se enfrentan dos nociones distintas del tiempo, más que de las ideologías: los partidos viejos (PP y PSOE) y los partidos nuevos (Ciudadanos y Podemos). Los viejos partidos recogieron la vieja tradición española de las izquierdas y las derechas; los nuevos partidos han surgido hace muy poco tiempo, como consecuencia del cansancio de los españoles por los viejos partidos y las situaciones viejas; uno, Podemos, nació del problema del empobrecimiento del país y de la indignación provocada por el estado ruinoso de las cosas, además de la terrible corrupción que carcome a las instituciones y a la sociedad española, en general. Si a eso añadimos el desempleo pavoroso que acucia y atraganta a España desde hace tanto tiempo, queda todo dicho. Son una opción política, reivindicativa y, diría yo, hasta necesaria; el otro partido, Ciudadanos, surge del problema político y territorial provocado por las ínfulas independentistas de ciertos partidos catalanes. Uno, pues, nace de la indignación; el otro nace de la resistencia.

Es mentira que todo el mundo en Cataluña quiera independizarse de España: dos millones de catalanes sí lo tienen decidido; el resto, dice que no. Es mentira también que la Constitución de España de 1987 esté vencida y agotada, aunque es verdad que admite mejoras, muchas reformas y hasta un cambio de denominación y sentido de las cosas: de un Estado autonómico a un Estado federal.

Los nuevos partidos, pues, están liderados por jóvenes que pertenecen a la mejor generación que nunca, en toda su historia, tuvo España; los mejor formados, los más preparados, los más ambiciosos. Una generación nueva que ha tenido que emigrar, a buscar trabajo en el resto de Europa y de Estados Unidos, y de América Latina; una generación de profesionales que ha tenido que marcharse del país: una sangría. Casi la mitad de esa generación preparada no encuentra trabajo en España: un desastre generacional. Y, sin embargo, la sociedad española se mueve: ahí están los jóvenes disputando el poder democrático a los viejos partidos. Esos jóvenes son mucho más emprendedores, y en situaciones mucho más difíciles, que cuanto nosotros, los de las viejas generaciones, llegamos a ser jamás, ni en los momentos mejores de nuestra eufórica vida. Ahora les toca a ellos: enderezar con talento y preparación lo que nosotros, los viejos, hicimos mal. Y reformar lo que nosotros hicimos bien, pero el tiempo ha conseguido vencer.

Estoy con los jóvenes. Dicen que Ciudadanos, en cuya lista por Madrid me presento en el último lugar, testimonial, simbólica pero significativamente, es la nueva derecha: que me lo piquen menudo, que lo quiero para la cachimba.

Por ese camino podría decirse que Podemos es la vieja izquierda comunista disfrazada de sonrisas y esperanzas. Y ni una cosa ni otra son verdad completa. Soy, de toda mi vida, un federalista convencido (jamás he sido autonomista) y, como tal, un socialdemócrata radical que cree que con la educación, la sanidad y otras cosas de comer no se juega de ninguna manera. No me importa que en España haya una monarquía, mientras esta institución esté dignamente al servicio del país y de sus ciudadanos, y no dedicada a lucrarse a las primeras de cambio. De modo que no tengo especial predilección por el advenimiento hipotético de una república española, que sería la tercera en la historia del país. Lo que quiero para España es una gran mejoría en las instituciones y en la vida real, no solo en los datos macroeconómicos, que hoy no son tan malos como los de hace cuatro años. Lo que quiero es que la gente recupere la fe, la esperanza y la vida digna que se ha perdido en estos años. Lo que quiero es que invierta en tres cosas fundamentales: educación, educación y educación. lo que quiero es que el respeto ciudadano se imponga en España como una manera de ser del español, que fue hidalgo, cacique, abusador, pero también creador de riqueza, ambicioso en el ámbito social.

Si he dado el paso con los jóvenes de Ciudadanos es porque creo en ellos. Creo en la generación de mis hijos como creía en la mía desde que tuve uso de razón, hasta que llegó el escepticismo político, con la madurez y el cansancio. Ahora, con los jóvenes, en volandas con los jóvenes, he recuperado la fe en la vida política; me he vuelto a sentir joven, a pesar de ser un viejo, y he vuelto a tener la esperanza de que mi país, España, se modernice tanto como lo hicimos durante una temporada, desde 1982 hasta el año 1999. Ahora les toca a ellos: les toca el poder y la gloria a los jóvenes. Mientras tenga fuerzas, remaré con ellos. Aunque sea contra el viento y los elementos.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código