LA HAZAÑA DEL APOLO 11

La Luna, el gran paso de la humanidad

´Houston, aquí base Tranquilidad, el Águila ha alunizado´. Estas fueron las palabras del comandante Neil Armstrong cuando el módulo descendió. Horas después, puso sus pies sobre la Luna.
La foto fue tomada por Buzz Aldrin. REUTERS/NASA. La foto fue tomada por Buzz Aldrin. REUTERS/NASA.
La foto fue tomada por Buzz Aldrin. REUTERS/NASA.

Estados Unidos celebra hoy el 45 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, un hito que colocó al país a la vanguardia de la exploración espacial y que le hace soñar con un próximo “gran salto” hacia las profundidades del Sistema Solar.

El 20 de julio de 1969 todo el mundo pudo ver cómo el astronauta Neil Armstrong abría la escotilla del módulo lunar Eagle y descendía lentamente por la escalerilla antes de poner un pie, por vez primera, en la superficie de nuestro satélite.

Le siguió Buzz Aldrin, mientras que el tercer miembro de la histórica misión Apolo 11, Michael Collins, permanecía orbitando la Luna en la cápsula “Columbia” que les traería felizmente de vuelta a la Tierra.

Se calcula que unos 530 millones de personas contemplaron el acontecimiento en directo gracias a la televisión y fueron testigos de una hazaña que ha sido comparada con el descubrimiento de América.

El alunizaje le permitía a Estados Unidos, en plena Guerra Fría, contrarrestar la ventaja que la Unión Soviética le había sacado en la primera década de la carrera espacial.

Los éxitos de los soviéticos con el lanzamiento del primer satélite al espacio, el Sputnik (en 1957), y el primer vuelo tripulado por un hombre (Yuri Gagarín, en 1961) llevaron al presidente John F. Kennedy a fijar como objetivo nacional, en su famoso discurso del 25 de mayo de 1961, el envío de un hombre a la Luna.

Durante las más de dos horas que duró el paseo lunar de Armstrong y Aldrin, los dos estadounidenses instalaron una cámara de televisión para grabar imágenes de la Tierra, tomaron fotos, desplegaron varios experimentos y recogieron 22 kilos de rocas. Pero, además, dejaron placas en memoria de los astronautas de la misión fallecidos, dejaron un disco con mensajes procedentes de 73 países y plantaron la bandera estadounidense.

“Es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”, dijo Armstrong entonces, acuñando una frase para la historia.

UN HISTÓRICO PROYECTO

El proyecto Apolo surgió como una necesidad de ganarle a Rusia. Estados Unidos quería ser el primero en llevar una tripulación hasta la Luna y regresar.

La meta se logró tras mucho esfuerzo y dinero invertido. Y aunque el proyecto Apolo no fue el primero, sus predecesores solo tuvieron como objetivo allanar su camino, poniendo a prueba la tecnología, los equipos y las tareas que requeriría una misión larga y tripulada, según se evidencia en documentos que explican la historia de las misiones, que también registra una tragedia como antecedente del gran día. El 27 de enero de 1967, los astronautas Virgil I. Grissom, Edward H. White y Roger B. Chaffee murieron producto de un incendio en el módulo de comando, cuando se preparaban para realizar el primer vuelo pilotado. Este suceso marcó importantes cambios en el programa de ingeniería espacial.

En un discurso ante el Congreso, enfocado en lo que llamó las “Necesidades Urgentes de la Nación”, Kennedy afirmó que la exploración espacial podía tener la llave del futuro en la Tierra y agregó: “...Creo que esta nación debería comprometerse en alcanzar la meta, antes de que termine esta década, de aterrizar un hombre en la Luna y regresarlo a salvo a la Tierra”. “...Ningún proyecto espacial de esta época será tan impresionante para la humanidad o más importante en la exploración espacial a largo plazo; y ninguno será tan difícil y costoso a la hora de ser realizado...”.

La NASA fue creada en octubre de 1958 y para 1961 ya estaba en ejecución el proyecto “Mercury”, que realizó seis vuelos tripulados, el último en 1963.

Luego llegó el proyecto “Gemini”, que tuvo 10 misiones tripuladas entre 1964 y 1966, durante las cuales incluso se realizó la primera caminata espacial. Y entonces llegó el Apolo.

Desde la hazaña de Armstrong y Aldrin, solo 10 hombres han puesto sus botas en el suelo lunar y no ha vuelto ningún humano desde que se fue el Apolo 17, en diciembre de 1972. El programa fue suspendido en un momento en el que el país estaba sumido en conflictos políticos y sociales, con la guerra de Vietnam de fondo.

Los siguientes 25 años, Estados Unidos centraría sus esfuerzos en los transbordadores espaciales que le permitieron realizar experimentos, poner satélites en órbita y prepararse para la creación de un laboratorio espacial permanente, que es hoy la Estación Espacial Internacional. Esa era también dejó enormes pérdidas, tras la explosión de dos transbordadores –el Columbia, en abril de 1981, y el Challenger, en enero de 1986– en los que murieron 14 tripulantes.

La NASA puso fin al programa de los transbordadores en agosto de 2011, cerrando una era dorada, pero sin abandonar su idea de llegar aún más lejos, a Marte.

McCandless, el ‘hombre satélite’

Bruce McCandless II se convirtió, en 1984, en la primera persona en volar en el espacio sin estar atado a su nave. De allí que, la Mercury 7 Foundation, creada hace varias décadas por los primeros astronautas y  ahora conocida como la Astronaut Scholarship Foundation, le llamó “el primer satélite humano”.  

Fueron 320 metros los que recorrió sin esfuerzo con el apoyo de un dispositivo que lanzaba ráfagas de nitrógeno. Se alejó del Challenger mientras en la Tierra millones le contemplaban rodeado de un cielo negro profundo, en el cual realizó volteretas para probar el equipo que había ayudado a diseñar. 

 Seis años después de su caminata libre, durante la misión de ocho días del Challenger en febrero de 1984, McCandless  ayudó a otro equipo  a lanzar el Telescopio Espacial Hubble, durante la misión de cinco días del transbordador Discovery. 

McCandless nació el 8 de junio de 1937, en Boston, Massachusetts, y recibió una licenciatura en ciencias de la Academia Naval de Estados Unidos (EU) en 1958 (donde se graduó en segundo lugar en una clase de 899). Entre otros estudios, tiene una maestría en ciencias en ingeniería eléctrica de la Universidad de Stanford, en 1965, y una maestría en administración de empresas de la Universidad de Houston en Clear Lake, en 1987. 

 Después de graduarse de Annapolis, McCandless recibió entrenamiento de vuelo, aterrizaje y sistemas de armamento. Entre sus asignaciones, sirvió a bordo del USS Forrestal y al USS Enterprise, incluyendo la participación de esta última en el bloqueo a Cuba de 1962. Fue instructor de vuelo en el Escuadrón de Ataque 43 en la Estación Aérea Naval Oceana, Virginia. Registró al menos  5 mil 200 horas de vuelo, 5 mil en aviones a reacción. 

La NASA seleccionó a McCandless para entrenar astronautas en 1966, y después de haber servido en varias posiciones de apoyo a la misión, fue asignado a volar en el transbordador Challenger, que despegó el 3 de febrero de 1984. Esa misión realizó la primera prueba de la Unidad de Maniobras Tripulados (MMU), un paquete de propulsión a chorro diseñado para permitir a un astronauta a caminar y trabajar en el espacio sin estar atado a su nave. 

 Un aspecto poco conocido de la carrera de McCandless es que fue responsable de la comunicación entre el control de la misión y los tres astronautas del Apolo 11, Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins, durante la caminata en la Luna en 1969.  

REDACCIÓN DE LA PRENSA

Conmemorando el gran día

 La NASA emitirá hoy, en su canal divulgativo, los fragmentos de la grabación televisada del descenso de Neil Armstrong y Edwin Aldrin sobre la Luna, que ha restaurado en alta definición con motivo del 45 aniversario. 

Aldrin participará, además, junto con Collins (83 años), en la ceremonia que se celebrará mañana en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, para rebautizar el Centro de Operaciones y Verificación en honor a Armstrong, quien falleció en 2012. Al acto acudirán el director de la NASA, Charles Bolden; el director del centro, Robert Cabana, y el astronauta Jim  

Lowell (86 años), quien era el comandante suplente de la misión. 

El 24 de julio, día en el que regresaron los héroes del Apolo 11 a la Tierra, Aldrin participará en otro panel organizado por la NASA en la feria internacional del cómic, Comic-Con, en California. 

La NASA ha puesto a disposición del público miles de fotografías de la época, fragmentos de videos y material didáctico en su página web, e insta al público a participar en las redes sociales con comentarios que lleven la etiqueta #NextGiantLeap (el próximo gran salto) y #Apollo45. 

EFE

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