ACUERDO SOBRE DROGAS ILÍCITAS CON LAS FARC

´Un paso en firme para la paz´

En una alocución televisada, tras anunciarse el acuerdo, Santos pidió a la población, en su calidad de Presidente, tener confianza en el proceso con las FARC
Los garantes, el cubano Rodolfo Benítez Verson (C-Der.) y el noruego Dag Nylander (C-Izq.), el jefe del equipo del Gobierno colombiano, Humberto de la Calle (Der.), y el líder del equipo de las FARC, Luciano Marín Arango (Izq.). EFE/Alejandro Ernesto. Los garantes, el cubano Rodolfo Benítez Verson (C-Der.) y el noruego Dag Nylander (C-Izq.), el jefe del equipo del Gobierno colombiano, Humberto de la Calle (Der.), y el líder del equipo de las FARC, Luciano Marín Arango (Izq.). EFE/Alejandro Ernesto.
Los garantes, el cubano Rodolfo Benítez Verson (C-Der.) y el noruego Dag Nylander (C-Izq.), el jefe del equipo del Gobierno colombiano, Humberto de la Calle (Der.), y el líder del equipo de las FARC, Luciano Marín Arango (Izq.). EFE/Alejandro Ernesto.

El acuerdo sobre el problema de las drogas ilícitas anunciado este viernes en La Habana constituye un paso fundamental para la solución del conflicto armado en Colombia, al quitar del camino un elemento que lo ha alimentado durante décadas.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) surgieron hace 50 años, mucho antes de que el fenómeno del narcotráfico se enquistara en esta sociedad, pero en las últimas décadas el negocio de las drogas se convirtió en una millonaria fuente de ingresos para los frentes guerrilleros, según las autoridades.

El Gobierno considera que las FARC tienen una participación de más del 60% en el negocio del narcotráfico en el país, cifra que coincide con el cálculo del coordinador residente de la ONU en Colombia, Fabrizio Hochschild, quien dijo ayer que el acuerdo logrado tendrá “impacto en el 70% de los cultivos ilícitos” de coca.

En su informe, InSight Crime calcula que las FARC recaudan anualmente unos $45 millones solo por el cobro del “gramaje”, sin intervenir en otras etapas de la cadena del narcotráfico. Por eso, la “solución conjunta e integral” que se plantea en el acuerdo, que abarca programas de sustitución de cultivos ilícitos, de prevención del consumo desde una óptica de salud pública y el tráfico de drogas, representa un gran avance no solo en las negociaciones sino en la lucha contra el narcotráfico.

“Con esto le quitaríamos la gasolina que ha avivado el conflicto en Colombia –el narcotráfico– y todas sus secuelas de corrupción sobre las instituciones y los privados”, manifestó el jefe de la delegación del Gobierno, Humberto de la Calle.

El presidente Juan Manuel Santos, en la explicación que dio al país de lo pactado, puso énfasis en la eliminación de los cultivos ilícitos mediante programas de sustitución que se complementan con la reforma rural integral prevista en el primer punto acordado con las FARC, el de la cuestión de tierras. “La meta acordada es que Colombia sea un país libre de cultivos ilícitos”, indicó Santos, lo que supone desmontar en un plazo no determinado la base de un negocio no solo de la guerrilla sino de las numerosas organizaciones criminales del narcotráfico que en las últimas décadas han cubierto de violencia y sangre al país.

El representante de la ONU en Colombia aseguró al diario El Tiempo que la firma del acuerdo en el punto tres del proceso de paz lo hace “ahora irreversible, y “aunque aún hay temas muy difíciles” por discutir, el acuerdo de ese punto “muestra madurez” en la negociación. “De parte de Naciones Unidas estamos muy emocionados. Con este tercer acuerdo hemos llegado a un punto de no retorno en las negociaciones..”. Asimismo, Hochschild insistió en que el avance “tiene un impacto en la lucha global contra las drogas” y afirmó que “no cabe duda de que habiendo ahora llegado a un acuerdo sobre este tercer punto que está en el corazón del conflicto, estamos mucho más cerca de la paz”.

Tregua y acuerdo : ¿Estrategia electoral?

La tregua unilateral decretada el viernes por las guerrillas de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional, así como el acuerdo sobre el punto del narcotráfico en el proceso de paz, despertó dudas sobre si esos anuncios son un verdadero avance en el fin del conflicto o solo forman parte de una estrategia política para conseguir votos en las presidenciales del próximo 25 de mayo.

El tema de la paz ha sido, en los últimos 30 años, la bandera política de todos los aspirantes a la Presidencia, y en 2014 no ha sido la excepción. La diferencia radica en que el país está en medio de un proceso de paz desde hace 18 meses, y se ha logrado avanzar, según expertos, más que nunca hacia ese objetivo. Además, las FARC han demostrado de alguna forma su intención de dejar las armas y con esta ya son tres las veces que durante el proceso decretan un alto el fuego unilateral.

Las diferencias entre las campañas del candidato presidente Juan Manuel Santos y el candidato exministro Óscar Iván Zuluaga han polarizado al país frente a la paz y el camino para conseguirla. Santos se aferra a su principal recurso, que es la paz, y sus detractores insisten en que el fin del conflicto no se puede dar “a cualquier precio”. Uno de los más fuertes críticos es el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), quien apoya a Zuluaga. Ambos consideran que el camino militar es el más eficaz. Hace unos meses Zuluaga afirmaba que rompería el proceso de paz de ser elegido, pero faltando pocos días para los comicios ha optado por decir que suspenderá los diálogos y pondrá condiciones a las FARC, lo que según las encuestas le ha favorecido.

El analista Ariel Ávila cree que Santos “dejó que el debate se centrara pura y exclusivamente en el proceso de paz una vez más”, lo cual produjo “sin lugar a dudas” una presión en La Habana para demostrar que una continuidad en el poder implica que “culminaría con éxito las negociaciones”.

Según el director de la Fundación Nuevo Arco Iris, Fernando Hernández, lo que se está jugando en el fondo de estas elecciones es el proceso de paz y su continuidad.

El exalcalde de Bogotá y candidato a la Presidencia Enrique Peñalosa opina que “los avances en La Habana son buenos siempre y cuando no se hayan conseguido a costa de concesiones irresponsables que haya hecho un presidente desesperado por una reelección”.

Y la candidata Marta Lucía Ramírez cree que el acuerdo “es indudablemente una manera de apoyar la reelección del presidente Santos”.

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