PATRIMONIO ESTATAL

El Gobierno concesionará servicios en las reservas

Según funcionarios de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), en las áreas protegidas no hay condiciones básicas para recibir a los visitantes.

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El Parque Nacional Metropolitano es uno de los más visitados por panameños y extranjeros, según datos de la Anam. Es la única área protegida de Centroamérica que está en los límites de una ciudad. El Parque Nacional Metropolitano es uno de los más visitados por panameños y extranjeros, según datos de la Anam. Es la única área protegida de Centroamérica que está en los límites de una ciudad.

El Parque Nacional Metropolitano es uno de los más visitados por panameños y extranjeros, según datos de la Anam. Es la única área protegida de Centroamérica que está en los límites de una ciudad.

El Gobierno concesionará servicios en las reservas El Gobierno concesionará servicios en las reservas

El Gobierno concesionará servicios en las reservas

El Gobierno concesionará servicios en las reservas El Gobierno concesionará servicios en las reservas

El Gobierno concesionará servicios en las reservas

La carencia de implementos adecuados para ejercer como guardaparque hace esta labor cada vez menos atractiva, lo que incide negativamente en la vigilancia de las zonas destinadas a preservar la vida silvestre. La carencia de implementos adecuados para ejercer como guardaparque hace esta labor cada vez menos atractiva, lo que incide negativamente en la vigilancia de las zonas destinadas a preservar la vida silvestre.

La carencia de implementos adecuados para ejercer como guardaparque hace esta labor cada vez menos atractiva, lo que incide negativamente en la vigilancia de las zonas destinadas a preservar la vida silvestre.

El Gobierno evalúa dar en concesión los servicios de alimentación, hospedaje y transporte en varias áreas protegidas.

El principal argumento de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) para tomar esta medida es que en Panamá existen 105 reservas naturales, y representan casi un 40% del territorio nacional. Pero la mayoría no les ofrece facilidades a los turistas.

Las concesiones están reguladas por la Ley No. 41 de 1998. Esta norma creó la Anam y le otorgaba un plazo de un año —luego de que la ley entrara en vigencia—, para elaborar un plan de concesión de servicios y de administración de esos refugios de vida silvestre.

Sin embargo, no es hasta 17 años después que se retoma la discusión de servicios en áreas protegidas.

Zuleika Pinzón, directora de Áreas Protegidas y Vida Silvestre de Anam, indica que trabajan con la Autoridad de Turismo de Panamá, el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales y asociaciones ambientales, con el fin de tratar las ventajas del ecoturismo en las reservas.

Pinzón subrayó que quieren concesionar el transporte, el hospedaje y la alimentación, para complementar otros servicios como senderos, señalización y capacidad de carga y entonces regular la cantidad de personas que pueden ingresar por día a los refugios silvestres.

Informes oficiales de la entidad ambiental precisan que las áreas protegidas más visitadas entre 2003 y 2013 fueron el Parque Nacional Metropolitano, con 149 mil 636 visitantes, y el Parque Nacional Chagres, con 106 mil 081 personas. Ambos lugares están en la provincia de Panamá. El Parque Nacional Coiba, en Veraguas, contabilizó 76 mil 937 personas.

Los informes destacan otros lugares frecuentados, como el Paisaje Protegido de San Lorenzo (Colón), el Parque Nacional Marino de Isla Bastimento (Bocas del Toro), el Parque Nacional Soberanía (Panamá), el Parque Nacional Volcán Barú (Chiriquí) y el Parque Nacional Sarigua (Herrera).

Pinzón indica que la entidad tiene el interés de dar en concesión estos servicios en las reservas más visitadas, y que son las que presentan más necesidades. Aclara que la consultoría implica evaluar cada área, de manera que se fije una regulación acorde con las características naturales del sitio.

BUENA EXPERIENCIA

Las autoridades de la Anam utilizaron como punto de referencia la construcción de baños para visitantes y el turismo en el parque Chagres, donde los servicios se adecúan a las especificaciones de la zona sin causar contaminación.

Las medidas tienen en cuenta que la función principal de esa área verde es la protección de la cuenca hidrográfica del Canal de Panamá. En el Chagres se origina cerca del 80% del agua necesaria para su funcionamiento y para el consumo de la capital. El parque abarca cerca de 129 mil hectáreas de las provincias de Panamá y Colón.

“Las instalaciones tienen que adecuarse a las áreas porque no son las mismas características geográficas. Para esto hay una ley que está en revisión, de manera que hayan supervisiones constantes”, puntualiza Pinzón.

Menciona también que la visión de Anam consiste en hacer licitaciones para evitar que quede en “el ambiente” que se dan concesiones directas.

Menciona que tanto empresas como las propias comunidades pueden organizarse para formar parte de la iniciativa, que busca que personas se interesen por conocer las áreas protegidas del país, su composición natural y su ubicación.

Como parte de este proceso, se evalúa la inclusión de más guardaparques, aunque eso dependerá del presupuesto de la institución.

Para este año, las autoridades de Anam solicitaron $63.1 millones a la comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional. Pero el Ministerio de Economía y Finanzas solo les avaló $37.3 millones: $10.3 millones para inversión y $27 millones para funcionamiento.

UNA DEUDA

Integrante del Centro de Incidencia Ambiental (Ciam), Antonio Chang expresa que las concesiones en áreas protegidas debieron regularse hace años, porque así lo contempló la Ley No. 41 cuando fue elaborada.

Según Chang, se salda una deuda con las reservas naturales y con las personas interesadas en visitarlas; pues se pueden aportar facilidades inexistentes, como alimentación o venta de artículos, entre otras. Sin embargo, solicita que este proceso se cumpla de acuerdo con el beneficio de la población y de los recursos naturales.

Con este propósito, demanda transparencia en las licitaciones y consultas públicas con las comunidades que puedan verse afectadas con las obras.

“Deben darle oportunidades a las comunidades de expresar cualquier malestar en contra de un proyecto que puede afectar un área protegida. Hay que recordar que muchas de estas reservas son habitadas y custodiadas por personas que han vivido allí por años”, sostiene Chang.

Natalia Young, exdirectora de Calidad Ambiental de la Anam, califica como una buena idea la de acercar los refugios silvestres tanto a los extranjeros como a los nacionales.

Segun Young, mientras un paisaje tenga más visitantes, gana mejores formas de conservarse, y a la vez estará más seguro porque no intentarán acercarse cazadores furtivos o taladores de árboles.

Uno de los parque más afectados por la tala es el de Darién. A raíz de esto, la Anam suspendió los trámites de comercialización de la madera de cocobolo.

Por otra parte, la semana pasada se pudo conocer que se ha retomado el proyecto urbano de manglares. Este contempla un centro de investigación y de educación en el humedal bahía de Panamá. También se pretende brindar formas de acceso a los ciudadanos y entregarles información del área.

Lourdes Lozano, coordinadora del grupo que elaboró esta propuesta, manifiesta que este parque es importante ante la afectación del área.

Dijo que el proyecto incluirá un sendero entre los manglares que saldrá a la bahía de Panamá, bastante cerca de la planta de saneamiento, y una torre de investigación para que científicos de la Universidad de Virginia, Estados Unidos, obtengan resultados sobre el comportamiento de los manglares por al cambio climático.

Áreas protegidas se quedan sin guardaparques

De los 362 guardaparques que en 2008 custodiaban las áreas protegidas de todo el país, para 2013 solo quedaban 244, cifra que continúa reduciéndose debido a que hacer esta labor es cada vez más difícil por la carencia de equipos y de combustible para patrullar extensos territorios, entre otros aspectos.

Santiago Quintana, guardaparques desde hace 26 años en el Parque Nacional Darién, indicó que no tienen botas ni uniformes adecuados, y mucho menos radiotransistores que los ayuden a comunicarse ante cualquier emergencia.

“Cubrimos cabo Tiburón, Jaqué, Piña, Garachiné, Sambú , Balsas, y la costa del Pacífico”, explicó.

Agregó que entre las enfermedades que más sufren, en parte por no tener los equipos adecuados, están la leishmaniasis, malaria, dengue y fiebre amarilla, así como parásitos en la piel e intestinales.

Y es que aunque el plan de manejo de este parque señala que debe haber 40 de estos funcionarios, actualmente solo hay 27 personas que mensualmente se dividen en dos turnos para resguardar más de 279 mil hectáreas.

Hermel López, administrador regional de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), dijo que el plan de desarrollo integral de Darién va más allá y reseña que las áreas protegidas de esta provincia requieren de al menos 80 de estos funcionarios.

CHIRIQUÍ

Por su parte, en la provincia de Chiriquí trabajan 14 guardaparques que cubren cuatro áreas protegidas, situación que preocupa a los ambientalistas, quienes advierten que esto contribuye al deterioro de estas regiones, pues son propensas a la incursión de depredadores.

En el refugio de vida silvestre de La Barqueta, por ejemplo, hay 4 guardaparques para monitorear 6 mil 730 hectáreas, en tanto que en el Parque Internacional La Amistad (PILA), la cantidad es igual, aunque tratan de vigilar 207 mil hectáreas, algunas de las cuales son compartidas con Costa Rica.

En el volcán Barú se tienen 14 mil 740 hectáreas bajo la responsabilidad de 6 de estos trabajadores, al igual que en el golfo de Chiriquí, donde inspeccionan 14 mil 740 hectáreas.

Para Elkiriam Gómez, ambientalista y miembro de la Asociación para la Conservación de la Biosfera, la falta de personal pone en peligro estos sitios.

“Esperamos que nombren más guardaparques, y se les capacite, oriente y brinden las herramientas necesarias para que puedan cumplir y velar por la protección del ambiente”, acotó.

LOS SANTOS

Solo 5 de las 14 áreas protegidas en la provincia de Los Santos cuentan con guardaparques de la Anam.

Las zonas donde hay presencia de este personal se ubican en isla Iguana, distrito de Pedasí, isla Cañas y La Tronosa, en Tonosí, El Colmón, en Macaracas , y Los Santos.

En esta provincia unas 120 mil hectáreas forman parte de esta extensión territorial, de las cuales 9 están sin vigilancia.

Aunado a esto, 4 se encuentran sin establecerse sus límites territoriales.

Bolívar Domínguez, director regional de la Anam, adelantó que para paliar en algo esta realidad se gestiona reforzar con personal la isla Iguana, y abrir una nueva agencia con un funcionario en la reserva forestal, animal, y fluvial del parque nacional cerro Canajagua.

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