LA LOGÍSTICA DE UNA GRAN CITA

La Cumbre, por dentro

La VII Cumbre de las Américas requirió de un proceso de nueve meses de preparación, con su respectiva etapa previa de planificación y una intensa recta final para tener todo listo.

Temas:

Las estructuras que formarían parte del salón de las plenarias de los jefes de Estado se empezaron a confeccionar desde febrero pasado, y se ensamblaron una vez el espacio estuvo disponible: unas tres semanas antes de la fecha del evento. CORTESÍA Las estructuras que formarían parte del salón de las plenarias de los jefes de Estado se empezaron a confeccionar desde febrero pasado, y se ensamblaron una vez el espacio estuvo disponible: unas tres semanas antes de la fecha del evento. CORTESÍA

Las estructuras que formarían parte del salón de las plenarias de los jefes de Estado se empezaron a confeccionar desde febrero pasado, y se ensamblaron una vez el espacio estuvo disponible: unas tres semanas antes de la fecha del evento. CORTESÍA

El estrechón de manos y la reunión entre Castro y Obama fueron unos de los momentos más importantes de la Cumbre. CORTESÍA El estrechón de manos y la reunión entre Castro y Obama fueron unos de los momentos más importantes de la Cumbre. CORTESÍA

El estrechón de manos y la reunión entre Castro y Obama fueron unos de los momentos más importantes de la Cumbre. CORTESÍA

Unas 5 mil personas trabajaron escalonadamente por 283 días para que los jefes de Estado del continente y sus delegaciones pudieran converger en Panamá entre el 10 y 11 de abril, y consumar la VII Cumbre de las Américas.

La magna cita se empezó a preparar una vez acabó la toma de posesión del presidente Juan Carlos Varela, el 1 de julio de 2014, comparte Miguel Lecaro, director ejecutivo de la Cumbre.

Se formaron las comisiones de trabajo, se repartieron las responsabilidades, y se inició la planificación y gestión logística para recibir a las 35 delegaciones que se invitarían.

EL RETO Y EL TIEMPO

Tener el centro de convenciones Atlapa listo y acondicionado para el encuentro de las autoridades continentales era uno de los puntos álgidos de la agenda de preparativos, con el agravante de que no se podía disponer enteramente de las instalaciones hasta después del 14 de marzo, cuando finalizaba Expocomer 2015. Y todo debía ser entregado el 5 de abril. Iban a ser los 22 días más intensos rumbo a la Cumbre de Panamá.

No hubo fines de semanas de playa o fiesta para nadie. Tampoco viajes al interior del país en Semana Santa. En la recta final de los trabajos en Atlapa solo había jornadas que se extendían hasta medianoche, asegura Lecaro.

EL PLENARIO

Una parte de la estructura que se montaría en el centro de convenciones se trabajó por adelantado para ensamblarla una vez se dispusiera del espacio. Fue el caso del salón que acogió el plenario.

Se confeccionó una mesa de madera especial para la ocasión. Lecaro explica que no se podía contar con alguna de las usadas en las anteriores cumbres o eventos similares de la región, porque ninguna cumplía con la capacidad requerida para acoger a todos los mandatarios, sus cancilleres y organismos internacionales que allí expondrían los asuntos más relevantes de occidente. Por eso se mandó a fabricar un tablero con espacio para 80 personas.

Armada la mesa oval, se procedió a dotar el salón con la tecnología de punta. En cada esquina del plenario se colocaron pantallas LED gigantes, y así ningún mandatario perdería detalle de las intervenciones. Todo el sistema audiovisual que usarían las autoridades sería digitalizado. La iluminación también contó con la tecnología LED y las cabinas de traducción simultánea se dispusieron de forma camuflada, para no romper con el diseño del plenario, apuntan portavoces del consorcio integrado por Pompa, S.A., Magic Dreams Productions y Marketmedios Comunicaciones, S.A., responsables de la ejecución de la reforma del centro de convenciones.

Al calor de la sesión del 11 de abril, el plenario llegó a reunir unas 350 personas –estima Lecaro– y comparte que los días previos a la Cumbre nadie pasaba por alto el montaje del salón. Todo aquel que allí entraba soltaba un “¡wao!” espontáneo y algo de aliento.

Por ello, el presidente Varela anunció que tras la Cumbre el plenario se dejaría intacto por unos días para que todos pudieran visitar y contemplar el sitio donde se escribió un capítulo relevante de la historia continental. Estudiantes y personal de protocolo aprovecharon la invitación y se acercaron hasta el pasado 15 de abril, cuando se empezó a desmontar el plenario, acota Lecaro.

MÁS PREPARATIVOS

Dentro de Atlapa también se acondicionaron 14 salones para las reuniones bilaterales de los mandatarios, una sala de prensa con capacidad para unos mil comunicadores y despachos especiales para cada país participante y organismos de apoyo, como Naciones Unidas, Banco Mundial y la Organización de Estados Americanos, además de un espacio para el personal de Estados Unidos (EU) que fue como una extensión de una oficina de la Casa Blanca en pleno Atlapa, describe Lecaro. La ubicaron en la gerencia del recinto.

Se reemplazó el logotipo de Atlapa por el de la Cumbre, se pintaron todas las paredes, se cambió gran parte de las alfombras, se hicieron adecuaciones en el sistema eléctrico, se repararon los baños y se cuidó cada detalle dentro de las ocho hectáreas del lugar.

En líneas generales, todo estuvo a tiempo, todo salió según lo estipulado, apunta Lecaro.

El “traje” de gala de Atlapa tuvo un costo de $4.5 millones, según el informe de gastos difundido hace poco por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

PARA EL RECUERDO

El salón Chaquira fue donde finalmente se reunieron los presidentes Raúl Castro de Cuba y Barak Obama de EU. Cuenta Lecaro que en la víspera de la Cumbre aún no contaban con una solicitud oficial de espacio para el encuentro más esperado, por parte de ninguna de las dos delegaciones.

De los 14 despachos preparados para las discusiones bilaterales, 13 tenían espacio para reunir a entre 10 y 15 personas. Solo uno, el Chaquira, se reservó para recibir un aforo mucho más amplio en caso de que fuera necesario. Y sucedió. Luego de días de especulaciones y secretismo sobre dónde se reunirían Obama y Castro, se requirió de forma repentina una sede dentro de Atlapa para la histórica negociación entre los líderes. Y el Chaquira, con cabida para unas 180 personas, quedó copado por autoridades, delegaciones, medios de comunicación, y por la mirada mundial.

“Estábamos preparados, así que no hubo sobresaltos”, dice, tranquilo, Lecaro, con la experiencia ganada tras haber participado en la logística de cuatro de las siete cumbres, incluyendo la primera en Miami, EU, en 1994.

Las sillas y la mesa que se usaron durante el encuentro Obama-Castro serán resguardadas y expuestas en el Ministerio de Relaciones Exteriores como recuerdo del papel mediador que jugó Panamá aquel 11 de abril marcado en la historia de las relaciones internacionales de las Américas.

MÁS CIFRAS

El equipo de seguridad desplegado por motivo de la Cumbre ascendió a 7 mil agentes.

En los momentos de mayor agitación de la Cumbre, en el centro de convenciones circularon unas 3 mil personas, entre autoridades y sus delegaciones, comunicadores, funcionarios y personal del lugar, estima Lecaro.

Cada delegación podía ingresar hasta 25 de sus integrantes en Atlapa. La de EU fue la más grande, con una cantidad superior a mil personas, seguida de la venezolana que rondó los 700 integrantes. Las representaciones más pequeñas fueron las islas caribeñas San Cristóbal y Nevis, Granada y Dominica. Cada una, en promedio, contó con cinco personas.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

22 Nov 2017

Primer premio

3 5 1 5

BBAC

Serie: 13 Folio: 15

2o premio

4722

3er premio

5119

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código