LA NOCHE AGITADA DE PANAMÁ VIEJO

Gala y banquete en las ruinas

Los menús que degustarían las autoridades fue el detalle más guardado de la cena de Estado de la Cumbre, que recordó las grandes ceremonias al estilo Hollywood.

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El montaje escénico que recibía a las autoridades contó con la participación de 175 actores y 70 integrantes de la Guardia Presidencial. El montaje escénico que recibía a las autoridades contó con la participación de 175 actores y 70 integrantes de la Guardia Presidencial.

El montaje escénico que recibía a las autoridades contó con la participación de 175 actores y 70 integrantes de la Guardia Presidencial.

Tabaré Vázquez, Barack Obama, Juan Carlos Varela, Lorena Castillo de Varela, Ban Ki-moon y Enrique Peña Nieto. CORTESÍA Tabaré Vázquez, Barack Obama, Juan Carlos Varela, Lorena Castillo de Varela, Ban Ki-moon y Enrique Peña Nieto. CORTESÍA

Tabaré Vázquez, Barack Obama, Juan Carlos Varela, Lorena Castillo de Varela, Ban Ki-moon y Enrique Peña Nieto. CORTESÍA

La canciller Isabel de Saint Malo de Alvarado y su familia fueron de los primeros en pasar por la alfombra roja. La canciller Isabel de Saint Malo de Alvarado y su familia fueron de los primeros en pasar por la alfombra roja.

La canciller Isabel de Saint Malo de Alvarado y su familia fueron de los primeros en pasar por la alfombra roja.

Gala y banquete en las ruinas Gala y banquete en las ruinas

Gala y banquete en las ruinas

Gala y banquete en las ruinas Gala y banquete en las ruinas

Gala y banquete en las ruinas

Un cordón de seguridad impenetrable, alfombra roja impecable, trajes tipo coctel, muchos flashes, una obra musical, pirotecnia en el cielo nocturno sobre la bahía de Panamá, sonido de copas y un menú secreto. La cena de Estado en honor a los mandatarios que participaron en la Cumbre de las Américas tuvo, a su modo, tanta agitación como el plenario en Atlapa.

EL ESCENARIO

En las faldas de la torre que resalta en el conjunto Monumental Histórico de Panamá Viejo se recrearon los parajes de la ciudad del siglo XVII, con música de la época en directo y una interpretación costumbrista, detalla Edwin Cedeño, director artístico para la ocasión.

Unos 175 artistas dieron vida a los colonizadores y lugareños de la ciudad en aquellos años mozos, antes del saqueo y destrucción liderado por Henry Morgan. Había tiendas de artesanías, de venta de frutas y verduras, una procesión religiosa y la casa del gobernador de entonces.

Tomó unos dos meses y medio tener listo cada detalle de la presentación, apunta Cedeño.

EL DESFILE

La alfombra roja pasaba justo en medio de la escenografía de la época y 70 miembros de la Guardia Presidencial revestidos con trajes de tercios españoles (guardia militar de entonces) hacían un pasillo de honor a lo largo de la pasarela alfombrada, por la que transitaron empresarios, ministros panameños y los jefes de Estado, saludando y sonriendo ante las cámaras.

Los 70 agentes fueron seleccionados por su “alto sentido de dedicación y capacitación en técnicas militares”, según un boletín suministrado por la prensa oficial. Los “tercios” saludaban a los presidentes con sus armas en alto.

A medida que las autoridades iban llegando eran conducidas hasta el montaje que representaba la casa del gobernador. Allí se haría una foto grupal. Imagen en la que no estuvo el presidente Barack Obama, el último en llegar en su vehículo particular, La Bestia.

Raúl Castro, de Cuba; Cristina Fernández de Kirchner, de Argentina; Evo Morales, de Bolivia, y Nicolás Maduro, de Venezuela, fueron los grandes ausentes.

ETIQUETA Y BANQUETE

Luego de la fotografía, los jefes de Estado debían avanzar hasta uno de los costados de la torre donde se prepararon mesas para recibir a unas 300 personas, señala Roberto Zúñiga, director de Protocolo de la Cumbre.

Solo los invitados podían pasar al área de la cena, donde todo se acomodó sobre el piso rústico que distingue el sitio, con el cielo sobrio y oscuro como techo.

Para evitar que el devenir del clima aguara literalmente la fiesta, había una gran carpa lista para continuar con el convite.

Sobre las mesas había arreglos decorados con flores violetas, amarillas y verdes. También se colocaron placas con nombres alusivos a la vieja ciudad y se usó una vajilla completa sobre base de plata, detalla Zúñiga.

A un lado del presidente Juan Carlos Varela y su esposa, Lorena, se sentaron el presidente Barack Obama, de Estados Unidos, y Tabaré Vázquez, de Uruguay, y en el otro costado estaban Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas, y Enrique Peña Nieto, gobernante de México. Obama se retiró a las 10:20 p.m., unos 40 minutos después de su llegada.

Antes de la comida, se presentó el musical La ciudad de piedra. Varela compartió unas palabras y pidió un brindis por la ocasión. En ese instante, los fuegos artificiales hicieron lo suyo y decoraron el cielo nocturno por varios minutos.

Entonces el protagonismo lo asumió el banquete preparado por el chef Charlie Collins, quien ni antes ni después de la cita soltó detalle de los platillos que degustarían las principales autoridades continentales. Ni el Departamento de Protocolo, ni la prensa oficial de Presidencia ni en Cancillería, nadie hablaba del menú.

Invitados que participaron en el evento contaron que se sirvieron langostinos provenientes de Guna Yala, filetes angus de reses chiricanas y salmón de la costa panameña. Cada plato contó, por supuesto, con el toque y sazón particular de la cocina del autor.

Copas de vino tinto, blanco y champán para beber y de postre había mousse de chocolate y crocantes de semilla de marañón con crema, entre otras alternativas. Una taza de café Geisha espera al final de la cena.

La carta estaba en español e inglés y su motivo decorativo era la torre de Panamá la Vieja.

Al día siguiente, en el almuerzo de presidentes y autoridades en Atlapa, hubo langosta con salsa de mango y aguacate, corvina al horno y torta de tomate de árbol, entre otras especialidades culinarias.

LA PARTE ARTÍSTICA

Del musical La ciudad de piedra se encargó el músico y productor Ricky Ramírez. Comenta que cuando le propusieron armar un espectáculo para la cena de Estado de la Cumbre en las ruinas de Panamá Viejo, no vaciló: hay que contar la historia de aquella primera ciudad y la evolución del país hasta el presente.

Desde hacía algún tiempo Ramírez tenía entre manos efectuar algún proyecto relacionado con la historia de Panamá Viejo y la propuesta que llegó con la Cumbre de las Américas aceleró los planes.

El reto era prepararla en dos meses y, más difícil aun, comprimir los acontecimientos más destacados de la historia panameña en los 20 minutos que debía durar el espectáculo. Fue complicado, pero se logró, dice Ramírez, satisfecho.

La ciudad de piedra requirió de la participación de unas 250 personas entre actores y equipo técnico y como proyecto a corto plazo, Ramírez planea presentar el musical de forma íntegra y para el público en general. No hay una fecha confirmada, dice el productor, pero el mes de agosto, en las cercanías de un nuevo aniversario de la ciudad, sería ideal.

El coctel que cautivó a los cancilleres

Recibió un email y lo leyó en el lugar menos esperado, en Swonmass, Colorado, donde fue de vacaciones familiares para practicar esquí. En un clima bajo cero, Ana Cecilia Hernández de Thayer, gerente general de Delicias Betzabé, comenzó la travesía. Primero para participar y competir con otras ocho empresas, y luego cuando obtuvo el beneplácito, planificar la noche del banquete y la gala tropical que se ofrecería, dos meses más tarde, en el Palacio Bolívar. “La competencia duró un mes”, refiere la chef. El patio central de la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores se transformó la noche del 9 de abril en un escenario lleno de flores, follajes y con muchos colores y luces para recibir a los cancilleres de los países participantes en la Cumbre de las Américas.

El concepto debía reflejar la diversidad natural y gastronómica de Panamá.

La organización de todo el evento estuvo a cargo de Hernández, quien invitó a Alexander Gaudiano, experto en decoración, para la puesta en escena y a Jaymar Pinzón para coordinar a 150 personas. El coctel fue preparado para 900 invitados. Desde la decoración hasta la música y cada detalle se instaló un día antes, con excepción de la comida.

El banquete dispuso de una estación de 12 tipos de ensaladas, mariscos, 4 carnes diferentes, 2 estaciones de bufet principal, 2 de postres y la sección de delicias panameñas, donde no podían faltar las carimañolas y los tamales; además de una variedad de boquitas. Se registraron por seguridad proveedores, saloneros, las placas de los carros y todo el personal que iba a participar. Tres días antes el equipo trabajó en la decoración.

Se utilizaron mil tallos de flores tropicales, 2 mil 500 tallos de hojas, mil 500 tallos de orquídeas. La única exigencia de la canciller, Isabel de Saint Malo de Alvarado, fue: “Lúzcanse con mi coctel”. El personal de seguridad del secretario de Estado estadounidense, John Kerry, fue uno de los primeros equipos en llegar a supervisar el área. En la noche, la mesa estuvo servida y la velada se amenizó al son de las notas de Leopoldo Magallón y tres músicos. Se escucharon piezas de todos los países: Moliendo café, de Venezuela; Almendra, de Cuba; el tango A media luz; La Wátina, de Las Antillas, y de Panamá, el Suspiro de una fea. El portal de PanamáCompra revela que el coctel que cautivó a los cancilleres costó 175 mil dólares.

KATIUSKA HERNÁNDEZ

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