FACEBOOK LIVE: ¿Qué quieres saber del Cepadem? Ver aquí

Ceremonia de apertura

Así desarmaron a los presidentes

Los participantes no tenían idea de la convocatoria. Solo sabían de la posibilidad de una presentación breve en la Cumbre de abril.

Temas:

Alexandra Arosemena Azar, de siete años, y Francisco Cabrera Rodríguez estudian en el colegio Brader y practican el teatro. Alexandra Arosemena Azar, de siete años, y Francisco Cabrera Rodríguez estudian en el colegio Brader y practican el teatro.

Alexandra Arosemena Azar, de siete años, y Francisco Cabrera Rodríguez estudian en el colegio Brader y practican el teatro.

El viernes 10 de abril la jornada de los presentadores se inició a las 6:00 a.m. y terminó a las 9:30 p.m. El viernes 10 de abril la jornada de los presentadores se inició a las 6:00 a.m. y terminó a las 9:30 p.m.

El viernes 10 de abril la jornada de los presentadores se inició a las 6:00 a.m. y terminó a las 9:30 p.m.

A Alexandra le encanta ‘surfear’ en playa El Palmar. CORTESÍA A Alexandra le encanta ‘surfear’ en playa El Palmar. CORTESÍA

A Alexandra le encanta ‘surfear’ en playa El Palmar. CORTESÍA

Francisco en la grabación del audio de un comercial de televisión. CORTESÍA Francisco en la grabación del audio de un comercial de televisión. CORTESÍA

Francisco en la grabación del audio de un comercial de televisión. CORTESÍA

Así desarmaron a los presidentes Así desarmaron a los presidentes

Así desarmaron a los presidentes

Así desarmaron a los presidentes Así desarmaron a los presidentes

Así desarmaron a los presidentes

Viven en el mismo barrio. Asisten a la misma escuela. Son actores de teatro. Y nacieron en la capital. Ella tiene ocho años y él, siete. Son Alexandra Arosemena Azar y Francisco Cabrera Rodríguez, los dos niños que fundieron a los 33 mandatarios en el acto de inauguración del VII Cumbre de las Américas.

Ale, como le dicen a la niña en su casa, fue presentada como una futura actriz de teatro profesional. Sobre Campeón, como lo llama su mamá, dijeron que era un experimentado analista político perteneciente a una reconocida cadena de televisión.

Ante semejante sorpresa, fuera de todo protocolo, los 33 presidentes se inclinaron desde sus sillas ceremoniosas hacia adelante, algunos con una sonrisa y otros con ojos incrédulos.

Todo empezó a mediados del pasado mes de marzo cuando el productor Ricky Ramírez llamó a Nuria Mateu -propietaria con su esposo de la Academia Teatro La Quadra- para pedirle ayuda con unos chicos para la audición de una puesta en escena sin precedentes en el país.

“Nuria: necesito unos chicos y estaba pensando en tus muchachos de oratoria”. Nuria Mateu trabaja con Cable & Wireless y les da clases de dominio escénico a los participantes del concurso nacional de oratoria. Son jóvenes entre 15 y 18 años de edad. Pero esta vez Ramírez necesitaba niños y con esta solicitud quedaban descartados de tajo un buen número de aspirantes.

Entonces Mateu convocó a 10 niños del curso infantil de La Quadra, de entre 6 y 9 años, para hacer ensayos de audición en el Centro de Convenciones Atlapa.

En ese puñado estaban Ale y Campeón, dos pequeños que habían trabajado ya en la obra El patito feo en un curso de teatro infantil de la academia. Campeón interpretó a Arnoldo, la zarigüella, y Alexandra personificó a Marie Claire, la gallina rabiblanca. “Y la zarigüella me dijo pechugona”, recuerda ella.

En la primera audición sobresalieron ambos por ser los más pequeños y tener los rasgos más latinos entre los aspirantes.

Los participantes no tenían idea de la convocatoria. Solo sabían de la posibilidad de una presentación breve en la Cumbre de abril. Al principio de los ensayos les pidieron a los niños que eligieran la parte que más les gustaba de un diálogo pre establecido.

Entonces directores y productores cayeron en cuenta de cómo algunas parejas se descartaban por sí solas porque uno de los dos era mucho más alto o porque faltaba más compaginación en el diálogo o porque el lenguaje corporal era opuesto.

Los más pequeños en edad y en estatura, es decir Ale y Campeón, se quedaron con las dos plazas. Los rondaba cierta energía especial, su seguridad y solvencia convencieron a los productores de la fuerza conjunta de esos dos chiquitines para presentar la ceremonia de apertura de la VII Cumbre de las Américas, en el Teatro Anayansi del Centro de Convenciones Atlapa. Los dos elegidos estaban ya enterados.

La corta edad de ambos niños casi les impide a los mandatarios y al continente la oportunidad de una sorpresa sin par en tantos foros internacionales. Los organizadores del encuentro tenían dudas y exigieron otro casting.

Ale no lograba entender por qué debía presentarse a más audiciones sí ya le habían notificado de su elección. Recuerda que empezó a practicar una y otra vez, durante horas, pues su mayor deseo era estar en la Cumbre de Las Américas.

Campeón estaba muy emocionado. Razones sanguíneas y políticas justificaban sus expectativas. Su abuelo paterno, José María Cabrera, fue vicecanciller de Panamá en la década de 1980, embajador ante la OEA y en Ecuador. Su abuelo materno, Erich Rodríguez Auerbach, se dedica al periodismo y llegó a ser gobernador de la provincia de Panamá.

En la segunda audición el rango de edad se extendió hasta los 13 años, y sin embargo la chispa y el talento de Ale y Campeón terminaron por convencer a los organizadores de que ellos eran los indicados. En 10 días contados desde el miércoles de Semana Santa se aprendieron el guion de memoria. Practicaban el diálogo con sus madres.

“Me gustaba practicar con mi mamá porque ella decía la parte del diálogo de Francisco y yo pronunciaba mi parte, así era más divertido”, comenta la niña, quien soñaba con conocer en persona al presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

“Siempre me había preguntado cómo es Obama y aunque no lo pude conocer en persona me senté en su silla”, dice. Su compañero de escenario quería también saludar al presidente de Estados Unidos y a Otto Pérez Molina, de Guatemala, la tierra donde nació su abuela paterna, Miriam Coto.

Alexandra y Francisco

Los dos niños son muy creativos, resalta la directora de la academia Teatro La Cuadra. Dice que tienen facilidad para desarrollar historias. Alexandra posee la capacidad de imaginarse muchas cosas y le encanta dibujar y pintar. De grande sueña con ganarse la vida como diseñadora de moda y con ser una actriz famosa.

Francisco divide su tiempo entre los estudios, el teatro y los deportes. Va a clases de fútbol, natación y desde hace un tiempo empezó a jugar football americano en una liga infantil en el parque Omar. También asiste a clases de esgrima. Todas estas actividades no hacen otra cosa que retratar a un niño con la energía a flor de piel y que además de Obama admira a Spiderman. Se interesó en el teatro debido a su abuela paterna Miriam Coto: “Ella siempre me decía que yo tenía muy buena voz”.

El gran día

El viernes 10 de abril no eran ya Ale ni Campeón sino los dos panameños que debían encarnar el alma del país.

Alexandra Arosemena y Francisco Cabrera iniciaron la jornada a las 6:00 a.m. “Estaba súper nerviosa pero feliz de la llegada del gran día. Me puse a practicar”, recuerda ella. Francisco le dio varias leídas al guion, desayunó, tomó un baño y salió junto a su madre rumbo a Atlapa. Maletas en manos, debieron caminar por el barrio de San Francisco junto a sus madres y la asesora. Un auto con el aviso de “paso expedito” esperaba en Atlapa para llevarlos a hacer el video que se iba a presentar en la inauguración. La grabación duró tres horas.

De regreso a Atlapa, Nuria Mateu le solicitó al conductor hacer un alto para comprar el almuerzo en Deli Gourmet de Obarrio. Todos bajaron del auto, pero Alexandra permanecía dentro. “Yo no me voy a bajar así, con este pelo con anchoas…¿Y si me toman una foto? Y dizque mira cómo andaba la presentadora de la Cumbre… Olvídenlo: Yo no me voy a bajar así”.

El almuerzo fue liviano, una ensalada y frutas. Entonces empezó una faena de ensayos y repeticiones, de correderas y nervios a punto de hacer combustión.

Recuerda Alexandra que antes de salir al escenario sus piernas le temblaban. “Pero me había dado cuenta de que lo hacía bien y se me quitó”. Francisco, por el contrario, se sentía un actor profesional: “Lo mejor para perder el miedo de hablar en público es ir a clases de teatro y practicar mucho, pero mucho”.

Él recuerda que no quería tomar de la mano a Alexandra en el escenario porque “después iban a decir que éramos novios, y así pasó”. El lunes siguiente se cumplió la profecía de Francisco. En la escuela los compañeros de clase les dijeron a los héroes de la Cumbre: “Tienes novia, tienes novio…”. Ella les respondió: “Soy actriz y desempeñaba un papel”.

La noche de la inauguración cerró con los aplausos de 33 mandatarios de pie. Alexandra y Francisco se retiraron del escenario y corrieron a abrazar a sus madres. “¡Uf, ya pasó!”, dijo Alexandra. “Sentía que me iba a explotar como una bomba de la emoción”, recordó Francisco. Nunca pudieron saludar a Obama y a los otros 32 mandatarios. El protocolo o la seguridad no se los permitió.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

22 Nov 2017

Primer premio

3 5 1 5

BBAC

Serie: 13 Folio: 15

2o premio

4722

3er premio

5119

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código