JUSTICIA IGUAL PARA TODOS

Actuar rápido salva sociedades: Miguel Zúñiga

Hoy no busco defender posturas ni juzgaré las acciones de nadie, simplemente expresaré mi punto de vista con respecto a lo ocurrido últimamente en Panamá con las detenciones e investigaciones de altos funcionarios del gobierno pasado.

Empezaré planteando una realidad innegable que no debe ser tomada a la ligera: por primera vez en la historia republicana posdictadura se está viendo a exfuncionarios y empresarios que hicieron negocios con el Estado, hacerle frente a investigaciones por supuesta corrupción u omisión de responsabilidades. Esto crea un precedente para aquellos que robaban sin pensar en las consecuencias y los obliga a pensar una, dos y hasta tres veces antes de realizar un acto ilícito. También hace que se vea fortalecido nuestro estado de derecho.

Con todos estos procesos nos hemos percatado de que tenemos un pésimo sistema judicial: débil, enfermo, escuálido y con claros signos de agotamiento. Es lamentable que haya pasado todo este tiempo para que nos diéramos cuenta de la problemática que estábamos viviendo. Ni los medios le dieron la importancia que debían, ni nosotros nos interesamos lo suficiente. Tuvieron que tocar a exfuncionarios y empresarios para que salieran a relucir todas las carencias. El que analizó un poco podía prever que esto haría que saliera a la luz el verdadero estado del sistema judicial panameño por el simple hecho de tratarse de investigaciones sobre figuras públicas, algunas con alto poder adquisitivo y mediático.

Expondré algunos ejemplos de algunos manejos que me causan molestia.

Pablo Pueblo se encuentra en el lugar y la hora menos indicada, ocurre un robo y por alguna razón él queda como único sospechoso (aunque en realidad no tuvo nada que ver) y le dan detención preventiva hasta que decidan, cuando les dé la gana, llamarlo juicio. Les aseguro que nadie va a hacer vigilia con velitas, pancartas y toda esa parafernalia, ni van a abrir una cuenta de Facebook para darle apoyo incondicional, tampoco dirán que es un perseguido político. Pablo Pueblo esperará sentado, solo y desesperanzado que su caso sea atendido y pueda defenderse de las acusaciones. No tiene recursos ni los abogados, ni la plataforma para defenderse de los ataques. En este país a nadie le interesa Pablo Pueblo.

Ojo, con esto no busco criticar a quienes apoyan genuinamente a un acusado o investigado, están en todo el derecho de hacerlo, seguramente yo también saldría a la palestra pública a apoyar a un familiar que pienso es inocente, este artículo va dirigido, en su justa dimensión, a la moral de la sociedad panameña.

¿Por qué ahora algunos se indignan con las detenciones preventivas? ¿Por qué no se hicieron vigilias y grupos de Facebook antes exigiendo un sistema de justicia más eficaz? La respuesta es triste y desalentadora, jamás habían tocado a tantos elementos de la clase alta panameña que por años se habían nutrido y engordado del Estado. La justicia tampoco se había visto envuelta alrededor de matices políticos tan variados y presionada de tal manera por la población en general.

Pero la gran verdad está en nuestros Pablo Pueblo que siguen esperando que se les atiendan y escuchen, ¿por qué exigen algunos que exfuncionarios y empresarios sean tratados diferente? Sinceramente pienso que se debe usar la misma vara de medir para todos. Si nuestro sistema de justicia no es eficiente hay que ir modificándolo poco a poco, pero equitativamente. No podemos exigir como sociedad que a unos se les trate diferente que a otros por cualesquiera sean las razones. Simplemente no es sano y lo que estamos haciendo es abriendo una brecha peligrosa entre clases que nos llevará un colapso total como sociedad.

Si nos hemos dado cuenta de que no se ha invertido lo suficiente en tener más recurso humano, en capacitar, incentivar y proporcionarle seguridad a nuestros jueces y fiscales, entonces realicemos la inversión. Nuestros problemas como país tenemos que enfrentarlos cuando están en etapa prenatal no cuando ya son adolescentes o adultos, ese siempre ha sido nuestro problema, todo lo dejamos para “más tarde” nos hemos malacostumbrado a la procrastinación y los problemas hay que atenderlos inmediatamente no 25 años después. Reflexionemos estas fiestas patrias sobre el futuro del país, sobre hacia dónde queremos llegar y de qué manera. Busquemos basar nuestros argumentos en el bien común, veamos la imagen entera, exijamos un sistema de justicia que sea justo para cada uno de los ciudadanos y veremos un mejor país. “Si la justicia existe, tiene que ser para todos; nadie puede quedar excluido, de lo contrario ya no sería justicia.” Paul Auster.

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