PARA EVITAR DISTORSIONES

Amor en febrero y todo el año: J. Enrique Cáceres-Arrieta

Al escribir hoy de amor, quiero referirme a tres clases de amor: filial, erótico y ágape. El amor filial (gr. phileö) es cariño y afecto entre hermanos, familiares, amigos, enamorados. Después de la conquista o enamoramiento erótico, hombre y mujer deben cultivar y abonar cariño y respeto mutuos si no quieren que muera ese amor. El amor carnal (gr. erös) es el deseo sexual, posesivo, pasional, que, al descontrolarse, en general, causa estragos a la familia y muerte a la mujer.

El amor ágape (gr. agapë o agapaö) es desinteresado y característico del cristianismo primitivo, bíblico. Identificado como amor excelso y consagrado. Está en mayor proporción en relaciones con los hijos, padres, familia cercana, Dios. Algunas veces, presente en relaciones de pareja y con el prójimo. Ojo, escribí “algunas veces”. No todo sentimiento en esas relaciones es amor ágape.

William James afirma que “no hay mayor mentira que la verdad malentendida”. Si hay una palabra distorsionada, malinterpretada, abusada, tergiversada, es la palabra amor. Muchísimos han entendido placer erótico, genital, coital, sexual, pasional, obsesivo, como sinónimos de amor ágape.

El término amor y/o amar han sido (y son) usados indiscriminadamente en relaciones sentimentales, canciones, poesías, novelas, telenovelas, películas. Pero, ¿cuánto de lo que hablan es amor ágape? Es lo que menos hay en ellos. Impera el desamor y glorificación del goce genital. Han animalizado el instinto. Se ha creado nicho y dado culto al acto sexual, mas la vida sexual ha sido tirada a la basura. Una cosa es acto sexual y otra muy distinta, vida sexual.

El primero también es practicado por los animales. Para ellos es tan vital como respirar, comer, beber, excretar, descansar. La vida sexual, en cambio, es exclusividad del ser humano; es como la edificante y orgásmica melodía para el músico que toca magistralmente un instrumento musical. No toca de vicio; hace lo mejor que limitaciones humanas permiten. Casi a la perfección. Nuestra cultura neurótica y esquizoide destaca por tomar extremadamente a pecho un partido de pelota. Ve, empero, con ojos de “diversión” y “juego” algo tan serio como el sexo.

La ironía consiste en que entre más placer erótico obtenemos menos placer ágape logramos, pues lo ágape es evasivo al egoísmo; a lo meramente carnal. Una vida sexual consolidada en lo ágape contribuye, asimismo, al crecimiento y madurez del ser interior. La sexualidad, enfatizo, es clave para el desarrollo del ser. Madurar sicológica y emocionalmente.

Toca discriminar, entonces, entre sexualidad y actividad sexual. La primera se refiere al sentir; la otra, al hacer. A menudo los obsesionados con el sexo carecen de sentimiento sexual. Los límites entre sanidad y enfermedad son endebles. Cuando cruzamos la línea del sexo sano, vivimos obsesionados y buscando reafirmar identidad sexual extraviada, inconclusa. Si nos afanamos por reafirmar identidad sexual, hay serios conflictos. Debemos ir a terapia.

El sexo tiene la peculiaridad de toda adicción. Entre más actividad sexual tienes, más quieres y menos posees de él, menos sacia. Mas él se apodera de ti: de tus pensamientos, sentimientos, emociones, fuerzas... de tu ser. Y empiezas a creer que el sexo es una “necesidad biológica”, colocándolo al nivel de la necesidad de alimento, bebida..., y confundiendo finalidad biológica (procreación) con necesidades fisiológicas.

Si fuese cierto que el deseo sexual es una necesidad biológica, y que “solo abandonando la castidad logramos silenciarla”, el desaforado interés por el sexo habría menguado; y habrían muerto quienes no pueden, no quieren o simplemente no consideran que el sexo sea lo más placentero e importante. Algunos tienen mangas anchas y exponen creencias incitantes a la promiscuidad mediante el condón, en lugar de exhortar a la responsabilidad por medio del autocontrol. Las mentiras más poderosas están basadas en verdades a medias.

Poetas, músicos, compositores, cantantes han escrito y compuesto letra y música al amor, pero ¿qué es el amor? ¿Existe el amor? Resulta tenaz definirlo. Es tan complejo y sencillo que es imposible explicarlo; solo debemos sentirlo y vivirlo para entenderlo, si acaso se pudiera comprender a cabalidad. Con todo y su dificultad, el amor es real. Depende de la disposición para experimentarlo. La actitud es lo más valioso. Si definir el amor fuese posible, la mejor manera de hacerlo sería hablando de sus cualidades.

Antes y después del cristianismo, Platón y muchos más han escrito en cuanto al amor. Pablo, el apóstol, no obstante, los sobrepasa a todos al escribir un hermoso poema en prosa: “El amor es paciente, servicial; no tiene envidia, no es jactancioso, no se engríe; no hace nada indecoroso, no busca su propio interés, no se irrita, no guarda rencor.

No se goza de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser [...]”. Al leerlo, vienen dudas. ¿He amado? ¿Es amor lo que siento ahora? ¿Sé qué es el amor o simplemente juego al amor? ¿Es el amor ágape dínamo de mi vida y relaciones sentimentales? La contestación es relevante, pues, si no tengo amor, no soy nada; si lo que hago lo hago sin amor, no vale de nada. El amor es lo único trascendental.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

carretera entre Santa Fe y Calovébora ‘La conquista del Atlántico’

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

10 Dic 2017

Primer premio

1 7 9 9

CAAB

Serie: 10 Folio: 14

2o premio

6088

3er premio

4097

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código