SOCIEDAD

Aplafa, el IDEN y la juventud: Dorindo Jayans Cortez

Por segunda oportunidad, la Asociación Panameña para la Planificación Familiar (Aplafa) y el Instituto de Estudios Nacionales (IDEN) organizan el segundo foro de alto nivel para tratar el tema de la juventud, en particular los embarazos a edades muy tempranas. En efecto, al conmemorarse el Día de la Juventud (12 de agosto) reconocemos el valor agregado que representan los jóvenes para el país, a la vez que una parte de ellos transita por dificultades sobre las que hay que poner ojo clínico.

Sí, tenemos un problema. El informe El estado de la población mundial de 2012, que publica el Fondo de Población, señala que por cada mil mujeres entre los 15 y 19 años en todo el mundo hay 49 que dan a luz. América Latina y el Caribe ostentan, después del África subsahariana, la tasa de natalidad más alta de todas, 79 por cada mil. Si los embarazos se producen a edades muy tempranas, se multiplican los riesgos y se cercenan oportunidades. Riesgos, por ejemplo, de enfermedades que deterioran la salud, además de enfrentar maltrato y abuso sexual. Crece, asimismo, la posibilidad de que interrumpan sus estudios y logren una menor acumulación de activos para participar en el mercado de trabajo. Se trata, en definitiva, de un episodio que altera de forma significativa la trayectoria del desarrollo de la población joven y probablemente la de sus hijos o hijas, volviéndolos más vulnerables y susceptibles de caer en la pobreza o permanecer en ella.

En Panamá, según el Censo de 2010, los adolescentes representan cerca de una quinta parte del total de la población. Es un país joven, pero de políticas con visión a lo antaño. La Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva de 2009 dice que un 19.5% de las adolescentes son madres o están embarazadas de su primer hijo. Y que una de cada cinco embarazadas son adolescentes; en las comarcas indígenas esa relación se da en una de cada tres. Precisamente, los nacimientos en esta población joven son más frecuentes en las áreas indígenas con 32.4%; le siguen las rurales, con el 24%, y el área urbana, con 16%.

Hay un hecho cierto. Los embarazos y la maternidad en adolescentes se registran con mucha frecuencia entre la población que vive en condiciones de pobreza y en aquella con bajo nivel educativo. Incluso hay una incidencia de naturaleza cultural que repercute en las cifras enunciadas.

Si bien el Estado firmó diversos compromisos internacionales que reconocen el derecho universal a la salud, los adolescentes aún enfrentan dificultades para acceder a los servicios amigables en salud. Los alcances y difusión de los programas de prevención son limitados, hay también una escasa promoción de los derechos sexuales y derechos reproductivos. En fin. El IDEN, al dedicarse al estudio de estos problemas, conoce el compromiso de la Universidad de Panamá de crear (o proponer) iniciativas dirigidas a mejorar la calidad de vida de la población. Así se entiende la sinergia con Aplafa para coadyuvar en el tratamiento de esta delicada problemática y aportar (o imaginar) caminos que ayuden a recrear respuestas para lograr un Panamá mejor.

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