ANIVERSARIO.

La Catedral de Chitré, con ayuda de San Juan

La Cámara Provincial de Panamá, mediante ordenanza del 19 de octubre de 1848, erigió el distrito parroquial de Chitré en el cantón de Los Santos, compuesto de los sitios: Chitré, Monagrillo y La Arena, que se separan del distrito de Los Santos. Hoy, a 157 años de aquella fecha, Chitré se proyecta como una de las ciudades más prósperas y progresistas del interior de la República.

El desarrollo y pujanza de Chitré se debe al espíritu altruista y trabajador de los chitreanos y de aquellos grandes hombres que, desde lejanas tierras, vinieron a Chitré a forjar un futuro mejor. Nos sentimos orgullosos de ser chitreanos cuando contemplamos la majestuosidad de nuestra catedral, que mira imponente al norte desafiando los siglos.

La construcción de la entonces iglesia de Chitré se inició a pocos años de la llegada a nuestro pueblo del padre Melitón Martín y Villalta quien arribó al puerto de El Agallito en mayo de 1892. Por iniciativa de este preclaro sacerdote se formó la Junta de Construcción del Templo, conformada por un grupo de altruistas chitreanos. La obra estaría dirigida por Belarmino Urriola y los maestros Telésforo Villarreal y José Collado. A juicio de estos señores, la madera de la futura estructura debería ser fuerte, resistente a la humedad, al fuego y a las termitas. En los alrededores de Chitré no existía una madera con tales características. Sin embargo, por información de algunos amigos santeños, se conoció que en Búcaro de Tonosí, existían árboles de níspero macho, madera dura y resistente a las inclemencias del tiempo. Corría el mes de enero de 1899, un grupo de chitreanos, osados hombres de mar y tierra, se echaron a las tenebrosas aguas del Pacífico en un bergantín al mando del capitán "Chenga". En el puerto, familiares y amigos se reunieron para despedirlos y desearles buena suerte con la bendición del padre Melitón. Tres días y tres noches estuvieron navegando rumbo al sur circunvalando la península de Azuero, guiados por las estrellas, el lucero de la mañana y la luna que entraba en cuarto menguante. Al tercer día avistaron el puerto de Búcaro en la desembocadura del río Tonosí. Construyeron pequeñas balsas de "balso" y se adentraron por los esteros hacia la espesa selva tropical. Armados de hachas, machetes y algunas provisiones iniciaron la tarea de seleccionar, derribar y arrastrar los pesados troncos hacia los esteros. Con la marea alta fueron empujando los troncos hacia el puerto, operación que demoró más de una semana.

Me cuenta mi padre, Miguel Pinilla, que su abuelo, Jacinto "Chinto" Pinilla, formaba parte del grupo de osados hombres que participaron de esta gloriosa aventura. Contaba el abuelo "Chinto" que cuando ya tenían prácticamente la madera que necesitaban, empezaron a escasear las provisiones. Se les terminó el agua y para saciar la sed decidieron tomar unas pipas de una finca cercana. Enviaron a uno de los más jóvenes a buscar las pipas, pero al rato regresó diciendo que el que cuidaba la finca no le permitía coger las pipas. Al oír esto, un señor apodado "Palenque", se lanzó al agua desafiando los grandes lagartos que allí habitaban y llegando a la finca en tono amenazante le pidió al señor que le regalara unas pipas, pues sus compañeros estaban sedientos y sin fuerzas. El señor al ver la actitud agresiva de "Palenque" salió huyendo y abandonó la finca, de tal manera que nuestros héroes tomaron las pipas y siguieron adelante.

Luego de embarcar toda la madera en el bergantín, ya cayendo la noche, decidieron zarpar, no sin antes elevar una plegaria a San Juan Bautista para que soplara un "viento bueno" para llevar la madera de su futura casa a puerto seguro. Guiados por los astros y el experimentado capitán, la nave zarpó rumbo al este. Víctima del agotamiento, la tripulación se durmió acariciados por una fuerte brisa que empezó a soplar de popa a proa. Con la claridad del día siguiente el capitán solicita a uno de los marineros que suba hasta la proa de la nave e informe dónde se encuentran. El joven marinero mira hacia el horizonte y no atina a ubicarse. De pronto ve a lo lejos una franja de tierra que le es muy familiar. Capitán!, Capitán!; estamos pasados, estamos llegando a la boca del río Santa María!! El capitán no podía creer lo que decía el marinero y fue a verificar con sus propios ojos. Efectivamente estaban pasados del puerto de Chitré. Solicitó mover las velas para retornar y ese mismo día fueron recibidos en El Agallito por todo un pueblo con una gran celebración. ¡Gracias San Juan Bautista!, gracias héroes chitreanos!

El 8 de marzo de 1896 se colocó la primera piedra de la iglesia y el 24 de junio, día de San Juan, de 1910 el presbítero Melitón Martín le dio su bendición en solemne ceremonia.

El autor es ingeniero

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Corporación La Prensa, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Loteria nacional

12 Dic 2018

Primer premio

6 1 5 2

DCCA

Serie: 16 Folio: 8

2o premio

1812

3er premio

7402

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código