abogacía.

Cuentos de caimanes

Tratando de decidir sobre qué escribir, recordé una tira en que la contestaria Mafalda se pregunta, frente a un globo terráqueo: ¿Por dónde hay que empujar a este país para llevarlo adelante? Podría jurar que tenía los ojos puestos sobre Panamá. Como si no bastaran los estragos de la naturaleza; la diaria crónica roja local cada vez más espeluznante; estudiantes que no estudian sino que vandalizan; exoneraciones de impuestos a tutiplén, y la visita del presidente Bush cuyo apellido me despeluca el cuerpo porque me recuerda la innecesaria y sangrienta invasión a Panamá el 20 de diciembre de 1989, a tantos sinsabores agrego alarmada, una larga lista de hechos cuestionables que envuelven a funcionarios del Poder Judicial y abogados de práctica privada.

En cuestión de pocas semanas un juez apellido Royo es investigado por corrupción; se destituye a la secretaria de la Fiscalía Primera de Drogas, Iveth Pérez, por un caso de falsificación de firmas; se sanciona al fiscal segundo de drogas, Rosendo Miranda, por violar normas éticas; José Luis García está detenido en Tinajitas por, supuestamente (y ojo, digo supuestamente), estafar a un inversionista estadounidense, el mismo caso que afecta al juez Royo. Unos meses atrás fue destituido y encarcelado el fiscal Arquimedes Sáenz, pillado con las manos en la masa de la coima; también desfilaron rumbo a su casa las funcionarias Díaz y Barrera y otros, que sin llegar a ser multitud, son bastantes.

Hace años empezó una serie de truculentos episodios entre el niño terrible de las triquiñuelas financieras, Marc Harris, con el abogado Gilberto Boutin; a esta intrincada disputa se sumaron otros abogados, entre ellos Carlos Jones, Ariel Corbetti, Max Hidalgo y otros. En el fondo de los horribles y bajunos dimes y diretes en que se han enzarzado Boutin y Jones, lo que ha aflorado, dicen los diarios, es que Boutin supuestamente "pasó por manteca" a Harris con propiedades valoradas en 1.1 millón de dólares porque supuestamente (y perdonen el abuso de los supuestos) Harris le debía una supuesta deuda millonaria por salarios.

Y los millones danzando por aquí y por allá: 15 apartamentos en Paitilla, Marbella y San Francisco, más 11 carros. Harris, quien de Panamá salió indemne, se mudó a Nicaragua de donde lo mudaron a una celda en Estados Unidos por lavado de dinero; y para que rescatara lo que supuestamente le birló Boutin, contrató a Jones. En agosto de 1998 desaparece el banquero suizo Hans Jörg Bosch, quien tenía negocios con Boutin; entra en escena la esposa de Jones, Geomara, fiscal segunda superior, quien ordena la detención de Boutin por lo del banquero suizo; y no pierda de vista que su marido, Carlos Jones, disputa con Boutin los dineros de Harris.

Para enredar más la sordidez de varias historias que a lo mejor son una misma, (uno nunca sabe), desaparece el abogado René Cabel Atencio, quien fue defensor de Boutin en el caso de la desaparición del banquero.

El abogado Atencio fue a una cita en una oficina en Vía Argentina el 27/9/2005, de la que no se le vio salir: desapareció sin decir hola y adiós. Algo parecido sucedió con el empresario peruano Miguel Ángel Gastelú. ¡Tres seres humanos desaparecidos! ... y un laberinto por donde caminan varios abogados acusándose entre sí.

El refrán que dice "Entre abogados te veas" suena a maldición gitana y no está muy lejos de serlo. Pero el antídoto para la maldición está en la frase "El Derecho es la más noble de las profesiones, o el más vil de los oficios.

Todo depende de la persona"; esta frase hace justicia al ejercicio del derecho porque también hay abogados decentes, con sólidos principios éticos.

El propósito de este escrito no es chismear sobre asuntos demasiado bochornosos como para que los tome a la ligera.

Me preocupa profundamente que hechos obviamente turbios aparezcan casi a diario sin tener mayores consecuencias.

Es alentador que la procuradora Ana Matilde Gómez esté usando una excavadora para llegar a las raíces de la corrupción y el desgreño en su institución.

Por otra parte, el prestigio del ejercicio privado del derecho está siendo denigrado por lo que aparenta ser una rebatiña con un trasfondo nada edificante que parece no tener límites. Siento que a estos señores les tiene sin cuidado la opinión pública y que, duchos como son en el arte de usar los vericuetos del derecho para ventaja personal, han ido ganando tiempo para enredar más la maraña.

Y por allí andan, vestidos de saco y corbata, confiados en que nada les pasará; enlodándose mutuamente en conferencias de prensa que en vez de favorecerlos, los desnuda más aún.

La Defensoría del Pueblo y el Tribunal de Honor del Colegio Nacional de Abogados convinieron publicar en la página web de la Defensoría la lista de los abogados acusados por faltas a la ética. ¡Enhorabuena! Así sabremos en manos de quiénes no debemos caer. Pero, y aquí viene el pero, como estos casos pasaron a la Corte Suprema de Justicia, y ya sabemos cómo funciona, tratándose de colegas ¿no es iluso esperar de los magistrados una pronta y recta decisión sobre los colegas en la lista? Supuestamente, y según un refrán, "Caimán no come caimán". Sólo nos queda esperar para saber si es cierto.

La autora es comunicadora social

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