ABUSOS Y EXCESOS

¿Debemos confiar en el Gobierno?: John A Bennett N

“Quienes ceden sus derechos esenciales a cambio de algo de seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad”, Benjamín Franklin. Los padres de la patria estadounidense dejaron claro en la Constitución las salvaguardas en contra del abuso del poder estatal. Hoy día el tema cobra relevancia debido al inmenso debate que se libra en Estados Unidos en torno a los abusos gubernamentales vistos a través de casos como el uso de la agencia impositiva (IRS) para atacar a los enemigos políticos del partido de turno en el poder.

En Panamá es el tema de los retenes de tránsito, del pele police, las requisas indiscriminadas y el límite de gasto y endeudamiento y mucho más.

Cuando un gobernante pide “confiar” en él, podemos estar seguros de que algo anda mal. “¿Firmaría usted un contrato sin leerlo?”. Y en el caso de los gobiernos, el hecho de pedir confianza es la razón para desconfiar. Los padres de la patria estadounidense sabían esto y lo dejaron sentado en la Constitución.

No hace falta tener confianza para tener un buen Gobierno; lo que sí hace falta es contar con los límites y controles constitucionales para evitar que el poder se desboque. La historia nos ha mostrado que han sido los Gobiernos los más propensos a masacrar a sus propios ciudadanos. Y no tenemos que ir a ver los casos de Rusia, China, Laos, Cuba y tal, cuando en nuestro patio tuvimos nuestra propia y cruel dictadura militar.

En el tiempo de Samuel, Israel no tenía rey; y ya en épocas anteriores Gedeón le había recomendado al pueblo de Israel en contra de ello. Sin embargo, en épocas del profeta Samuel los ancianos nuevamente piden tener un rey, lo cual irrita al profeta que lo consulta ante el Señor, pensando que su gente lo menospreciaba. Pero el Señor le responde diciendo: “No es a ti a quien rechazan como rey sino a mí. Adviérteles que el rey que gobernará sobre ellos clamará sus derechos y tomará a sus hijos para que manejen sus carros de guerra y a sus hijas para que le sirvan...”. Y así Samuel va describiendo con inmensa claridad los peligros de eso que hoy llamamos “gobierno”.

En Panamá algunos creen que el uso indiscriminado del pele police es herramienta efectiva contra el crimen; mientras que en Estados Unidos algunos alegan que no pueden coexistir la privacidad y la seguridad. ¿Acaso debemos aceptar esto mansamente? Cuando trabajé como vendedor en Novey un cliente me pidió un poderoso veneno. Le pregunté cómo lo iba a usar; y me dijo que era excelente para matar cucarachas. Le contesté: “Sí lo es, al igual que la dinamita; pero... ¿usaría usted dinamita en su casa?”. Tengamos presente la ley de consecuencias no intencionadas. Hay buenos y malos caminos y la Creación nos concedió la facultad de cognición para escoger entre el bienandar y el malandar.

Jamás perdamos de vista que los del Gobierno son nuestros empleados y que es completamente anormal que un empleado te diga algo como: “Pierda cuidado, jefe, yo me encargo y no pregunte cómo, ya que lo importante son los resultados”. ¡Sí, cómo no! Existe una inmensa tentación en esta vida de pasar agachados, delegando lo indelegable; cosas como el 100% de nuestra seguridad, la educación de nuestros hijos, salud, jubilación, etc. Un buen ejemplo lo están dando algunas comunidades de extranjeros que han escogido a Panamá como su último hogar y que han sido objeto de asaltos. A diferencia de los lugareños, esta gente se organiza en comunidades que contrata abogados que corretean a los funcionarios para que cumplan su trabajo... y les está dando frutos.

En el caso del aparato de espionaje estatal que se ha montado en Estados Unidos la pregunta es una de proporcionalidad. Los esfuerzos y recursos que se asignan al aparato de espionaje deberían guardar relación con el riesgo y la efectividad del sistema. El ejemplo clásico es el de usar o no paracaídas en los aviones de pasajeros, lo cual es tecnológicamente factible, pero económicamente incosteable. En el caso de la apropiación de la “metadata” –data que provee información sobre otra data– el asunto va mucho más allá debido a que hablamos de la privacidad del ciudadano.

Se estima que mil 271 organismos estatales y mil 931 empresas particulares trabajan en programas relacionados al contraterrorismo en unas 10 mil localidades dentro de Estados Unidos, ocupando a unas 854 mil plazas de trabajo. Y ni hablar del secretismo, la redundancia y la falta de rendición de cuentas.

Al final, el asunto no es solo lo que hoy hacen los Gobiernos sino hacia dónde van con todo ello. Y creo que tanto en otros países como en nuestro patio abundan las evidencias de los abusos y excesos del poder estatal.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

PRD PIDE INVESTIGACIÓN Varela dice que es víctima de un ataque político

El mandatario planteó que a veces le gustaría ser candidato o un ciudadano más para poder defender su verdad y su historia de vida pública.
LA PRENSA/Archivo

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

10 Dic 2017

Primer premio

1 7 9 9

CAAB

Serie: 10 Folio: 14

2o premio

6088

3er premio

4097

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código