FACEBOOK LIVE: ¿Qué quieres saber del Cepadem? Trataremos el tema desde las 2:00 p.m.

VIVIR EN DEMOCRACIA

Derecho a la información: Dicky Reynolds O´Riley

Ningún argumento o pretexto es válido para negar el acceso a la información, ello crea más problemas de los que trata de evitar. La negación es el caldo de cultivo para que germinen noticias informales, conocidas como bochinches, rumores, run-run, cadenas en blackberry, twiters, etc. Me hace recordar el juego de la lotería clandestina o “bolita”, porque nadie sabe en dónde se realizan los sorteos, pero aparecen los números premiados escritos en cualquier esquina de Calidonia.

Prohibir la comunicación sería auspiciar gacetillas anónimas. El funcionario público debe ser consciente de que al adquirir esa condición, su vida se coloca bajo lentes de un microscopio que la escruta en cada faceta, con el peligro de que se traspasen los límites de la curiosidad, a veces, hasta malsana, ese es el riesgo de ello.

Cuando se cuestiona que los números no cuadran en tal o cual contrato del Estado, por ejemplo, la petición de respeto es justa, pero no debe estar basada en la soberbia que se escuda con la condición de ser acólito del gobierno o que tiene todas las herramientas, tanto en la esfera pública o privada, para reprimir a quien lo ataque, según su percepción.

La opinión pública panameña tiene la suficiente madurez para discernir si la información busca oscuros intereses, allende la imparcialidad o veracidad en su texto, solo que a veces navega con su bandera de tonta. No hay nada oculto bajo el sol, reza la sabiduría popular, que el hecho se difunda en un medio de comunicación de masas, lo único que hace es que lo patenta como noticia. Los medios solo dan la publicidad a los hechos. Negarnos el derecho a saber qué sucede es la motivación o excusa para que se especule, irresponsablemente, sobre ciertos temas. El interés público debe estar revestido de ciertas premisas, como el carácter de la información, la importancia de la noticia, el modo de expresión. En otras palabras, cómo trasciende la publicación de los hechos cuestionados por el comunicador y su aceptación de parte de la sociedad como receptor de dicha noticia. La censura no debe ser ejercida para presionar a quien difunde la información, porque se convertiría en una sanción previa que, coartaría el derecho a la información que tiene todo ciudadano, como derecho colectivo, que tiene más importancia, desgraciadamente, que el honor, fama u honra que se defienden como derechos individuales. Criterio que, quizás, no compartan quienes se han visto o sentido ofendidos por alguna publicación que merme su aceptación social, con la consiguiente sanción moral que se le haya impuesto por sus actos.

Hasta el señor Presidente alega que se informó sobre la bacteria nosocomial y sus estragos por las noticias aparecidas en los medios, entonces da la razón de su función social más allá de los “malos ratos” que hacen pasar a quienes ponen en la mira. La proscripción de los medios de comunicación sirve para que el bochinche y la injuria tengan sucursales en cada esquina y da pie para que la especulación informativa prime.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código