SALUD

Desmitificando la donación de sangre: Yashiro Díaz

A diario, muchas personas se benefician de la transfusión de componentes sanguíneos. La donación de sangre es un acto de altruismo. Este, contrario al egoísmo, responde a una característica de la naturaleza humana por preservar la especie.

Redundan mitos acerca de esta práctica. Si logramos desmitificar algunos aspectos, entonces procuramos un acto razonable y voluntario, por ende, libre.

Los mitos forman parte del inconsciente colectivo y se hacen costumbre. La ética, como disciplina filosófica, se encarga del estudio de estas costumbres de forma crítica. Enumeraré y le daré nombre propio aquellas premisas falsas, y me aproximaré hacia algunos argumentos válidos:

1. El mito de la expansión: “Si dejo de donar se me espesa la sangre, me engordo y me dan dolores de cabeza”. “Tengo mucha hemoglobina, por eso tengo que donar”.

La verdad es que en el proceso de donación se extrae un aproximado de 450 mililitros (menos de 1/2 litro). Dado que un adulto sano tiene cerca de cinco litros de sangre, en una donación se extrae menos del 10%. Esto no es deletéreo para la salud. En tres o cuatro meses se reestablece la fisiología normal de la sangre, mediante el proceso de hematopoyesis (producción de tejido sanguíneo) en la médula ósea.

Una hemoglobina alta (>18g%) es un criterio que impide aceptar al donante; incluso debe referirse a una consulta especializada.

2. El mito de la retribución: “¿En cuánto me venden una pinta de sangre o en qué me beneficia?”.

El concepto de donación implica el acto de ceder un bien (del latín donare, dar), donde se involucran dos agentes antropológicos: donante y receptor. Donar es una facultad: amar. En Occidente se contempla el “arte de amar” como el “arte de negociar”. La donación comercial es ilegal. Los “incentivos” son una forma ilícita de perpetuar la comercialización de la sangre; un eufemismo moral.

Las estadísticas indican que la sangre que proviene de donantes comerciales no es “segura”; en términos de salud pública, existe el riesgo de transmitir una infección que se encuentre en período ventana (de indetección por las pruebas de laboratorio); en términos costo-efectivos, aumenta el número de unidades procesadas y con marcadores positivos de infección que deben ser descartadas (Erich Fromm y Ley 17 de 1986).

3. El mito de la obligación moral inexorable: “Tengo que donar al familiar de mi jefe”.

Un acto impuesto por agentes externos no es un acto humano pleno. Un acto nace de nuestra voluntad, no de la ajena (Lawrence Köhlberg e Inmanuel Kant).

4. El mito de la fatalidad: “Si no dono, mi familiar puede morir”.

En Panamá se ha mantenido una política de donación de reposición. Las instituciones que brindan un servicio quirúrgico electivo han adoptado como requisito “aceptable legalmente”, mas no éticamente, donar una unidad de sangre a cambio de recibir un servicio quirúrgico electivo. Entonces, el paciente se ve en la necesidad de buscar donantes de reposición; muchos de estos, donantes comerciales.

Lo cierto es que se trata de una política infructuosa como alternativa de abastecer los bancos de sangre. Realmente no debe ser contemplado como “requisito”, sino como una petición a la solidaridad. Nunca se negará una transfusión urgente, ya que, en principio, todo el personal de salud debe velar por el beneficio de los pacientes.

5. El mito de la necesidad temporal: “Solo se dona en el Día Mundial del Donante de Sangre”.

La necesidad de un servicio de transfusión sanguínea es continua. Las campañas temporales abastecen un banco de sangre solo por 35 días. Entonces, se sobreabastece el banco, con el riesgo de expiración de las unidades (35 días); finalmente, se regresa a la política de reposición.

La lógica indica si las necesidades son continuas, las políticas deben ser iguales. Hay países que cuentan con un abastecimiento permanente que procede en un 100% de donantes voluntarios.

Solución efectiva: Todo cambio ideológico colectivo requiere una política permanente de concienciación, a través de la educación continua. La solución efectiva es erradicar la práctica de la comercialización de sangre y promover una cultura de donación voluntaria. Se requiere implementar una política con proyección, donde se arriesgue a invertir para luego generar; y que no sea impedida por políticas miopes.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código