DESCUIDO EN EL QUEHACER ACADÉMICO

Educación superior, sin visión: Luis Alberto Morán A.

Educación superior, sin visión: Luis Alberto Morán A. Educación superior, sin visión: Luis Alberto Morán A.
Educación superior, sin visión: Luis Alberto Morán A.

Mientras nos lamentamos mirando nuestros recursos malgastados en el país por la visión de corto plazo de algunos, las cosas cotidianas de la vida avanzan haciendo que nos movamos hacia adelante con ellas, para no descuidar el progreso integral que queremos y que tanto necesitamos.

Dentro de ese avance, no cabe duda del grave atraso en materia de desarrollo por los recursos usados ineficientemente, los cuales pudieron ser utilizados en otros sectores de la economía que realmente lo necesitan para elevar su potencial, como por ejemplo: una educación superior de calidad.

¿Te imaginas que parte de esos recursos mal habidos por la corrupción sean utilizados “eficientemente y bien dirigidos” para mejorar la educación terciaria de nuestro país? Definitivamente, la situación actual sería otra, pero lamentablemente, como un juego de trompo, nos encontramos dando vueltas en el mismo círculo sin avanzar.

Tener una educación universitaria adecuada y moderna brinda a los países un salto a la modernidad y lo contrario, para quienes insisten en no invertir adecuadamente. La universidad no solo eleva los conocimientos y la formación en la juventud -que se convierte en la clase laboral del futuro- sino que multiplica sus capacidades y habilidades convirtiendo el dinamismo de los jóvenes en agentes de cambio (líderes) para la economía.

La formación universitaria contribuye a fomentar una preparación profesional apropiada para que el individuo pueda acceder a un puesto de trabajo adecuado y bien remunerado, desde donde pueda generar ingresos para él y su familia, así como contribuir a la tarea de todos, tener un país más productivo y con menos pobreza.

Pero mientras los países ricos ponen sus intereses en luchar por mejorar la formación universitaria con principios éticos y buenos valores, algunos miran hacia otro costado, sin darnos cuenta del retraso que provocamos.

Un claro ejemplo de hacer las cosas bien es Canadá, esta nación es el único país del mundo en el que uno de cada dos ciudadanos es universitario. Entre 2000 y 2010 el número de egresados se ha incrementado en un 11%, lo cual demuestra el interés de los canadienses en tener un nivel universitario de calidad, por algo destinan por alumno aproximadamente 23 mil 226 dólares anuales, superando anualmente a los gastos de Suiza (UDS 22 mil 882), Dinamarca (USD 21 mil 245 dólares) y Suecia (USD 20 mil 818).

Pero no son los únicos en esta carrera de resistencia por la mejora de la educación terciaria. Otra potencia es Dinamarca, que destina 8% del PIB en educación superior.

Canadá y Dinamarca superan a España y Grecia, que solo destinan 5.6% y 4.3% del PIB, respectivamente.

Sigue en la misma carrera México (con una matrícula de 2.3 millones de estudiantes), que tiene el gasto más bajo por alumno en educación superior para países miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico).

El país invierte en promedio siete mil 889 dólares anuales por cada estudiante de universidad. México invierte menos de la tercera parte de lo que destina Estados Unidos, cuyo gasto por alumno es de 26 mil 61 dólares anuales.

Todo esto contrasta con el caso de Panamá, que en el último informe de las universidades denominado “QuacquarelliSymonds” (QS – 2014) figuró con el puesto 105 acreditado a la Universidad Tecnológica y en el puesto 116, donde se colocó a la Universidad de Panamá, esto de un total de 300 universidades. Mientras que como país solo destinamos por alumno universitario 2 mil 906 dólares anuales.

Es un tema de todos perder menos clases, porque las perspectivas de mejora en la educación universitaria van desde la infraestructura universitaria adecuada y moderna, una fuerte formación docente, así como facilitar la inserción del egresado al mercado laboral. El vínculo universidad y empresa privada no puede estar separado y ambos deben trabajar en conjunto para fomentar emprendimientos.

Todo ciudadano debe tener acceso a este tipo de educación superior y las autoridades universitarias deben preocuparse por una alta reputación académica, que disponga de una buena calidad de atención de sus empleadores, con suficiente número de docentes, donde se escriban artículos, publicaciones e investigaciones académicas y donde se disponga de una moderna plataforma tecnológica.

Las universidades deben velar por la calidad educativa cada día y los estudiantes no deberían repetir o salirse del sistema, para poder elevar con fuerza el nivel de crecimiento en los países, porque mientras mayor sea el conocimiento más competitiva suele ser la economía de las naciones.

Como joven yo también sueño con que algún día la educación despierte la misma pasión que el fútbol en nuestro país.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código