MENTIRAS

Empezando a vivir...: Guillermo Sánchez Borbón

Los políticos siempre han tenido fama de tomarse ciertas libertades con la verdad y, a veces (llevados por su propia elocuencia), con la mera verosimilitud. Todos , desde la infancia (al menos de la mía), hemos oído un cuento que hizo fortuna: un candidato a no recuerdo qué cargo de elección popular, arrastrado por su elocuencia, prometió a los asistentes a uno de sus mítines: “Cuando llegue al poder, les construiré un puente”. Un realista –o fanático de la verdad– le recordó que en ese lugar no había ningún río. Pero un buen político no retrocede ante la realidad: “Pues, entonces, les construiré un río”, vociferó el candidato, que no iba a retroceder ante el humilde sentido común.

Esta edificante historia me vino a la memoria, mientras veía–oía en mi televisor una entrevista que le hicieron los periodistas a nuestro ilustrado Presidente. Confesó que, mientras era candidato, solía hinchar los resultados de las encuestas que mandaba a hacer, o que le hacían. En alguna parte, dice Ortega y Gasset, que a los políticos no les cuesta ningún trabajo mentir, pero –agrego yo– habría que desollarlos vivos para que lo admitieran públicamente. En este sentido, el caso de Martinelli es único. No solo es la excepción, sino la regla. Es el único político que –hasta donde sé– ha admitido públicamente que es un embustero.

Me pregunto si Martinelli habrá medido las consecuencias de su imprudente confesión. Nadie volverá a creerle, aunque diga la verdad cada vez que abra la boca (nadie le ha enseñado a cerrarla cuando las circunstancias así lo aconsejen). Los diputados cortos de inteligencia que se pasaron en masa al partido oficialista, pronto sabrán para qué los quiere Martinelli: para una maniobra “legal” que le permita reelegirse, nay, perpetuarse en el poder. Martinelli no ha aprendido nada de la abucheada (rechifla histórica sería tal vez más fiel a la realidad) en el estadio.

Uno de sus paniaguados debiera interpretarle correctamente el significado de lo acontecido, reforzándolo con la famosa sentencia de Lincoln: “Se puede engañar a todo el pueblo a veces, se puede engañar a una parte del pueblo todo el tiempo. Pero no se puede engañar a todo el pueblo todas las veces”. Pero los políticos criollos no acostumbran leer a Lincoln, ni siquiera a veces. A propósito, sabías tú que Lincoln envió a un grupo de científicos (de las más diversas disciplinas) a que hicieran un estudio completo de Bocas del Toro. Yo leí, en fotocopia, el interesantísimo documento. Incluso, dedicaron un largo informe a unas minas de carbón que había en una zona de Changuinola (o del Teribe, no recuerdo bien). Muchos años después, el geólogo que fue a buscar la mina, efectivamente la encontró. Pero era demasiado joven: tenía no recuerdo cuantos cientos de millones de años; pero, nos explicó el geólogo a mi hermano Rodrigo y a mí, que era demasiado joven para explotarla. Esta explicación me sumió en una mar de cavilaciones: a los 300 años de mi edad, yo seré un hombre demasiado viejo. La mina de carbón, en cambio, estaba empezando a vivir a los 300 millones de años.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código