CAMBIOS

¿Falta de cultura?: Robin Rovira Cedeño

Leí, hace poco, la crítica que le hizo un lector a una periodista de La Prensa en el sentido de que la expresión “falta de cultura” no existe. Recordé, entonces, un artículo que escribí titulado “La democracia y el voto castigo” (La Prensa, 30/01/12) Mencioné que las palabras son como las monedas: no siempre tienen el mismo valor. Que originalmente la palabra “satélite” significaba escuetamente “acompañante”; pero desde que el hombre puso un artefacto en el espacio orbitando alrededor del planeta, esa palabra ha venido a significar otra cosa.

Sucede así con la palabra “cultura”. Proviene del latín “cultura” que significa “cultivo de la tierra”. Permítaseme decir, además, que en el siglo XIII el término se empleaba para designar una parcela cultivada, y tres siglos más tarde había cambiado su sentido como estado de una cosa, al de la acción: el cultivo de la tierra, cercano al sentido en que se emplea en el español de nuestros días en vocablos como agricultura, apicultura, piscicultura y otros. A mediados del siglo XVI, el término adquiere una connotación metafórica, como el cultivo del espíritu; es decir, el cultivo de cualquier facultad.

Si etimológicamente cultura significa “cultivo de la tierra”, tengamos presente, entonces, que hay tierras buenas y tierras malas; es decir, productivas e improductivas. Si, por otro lado, metafóricamente cultura significa “cultivo del espíritu” tengamos presente, también, que hay espíritus bondadosos o angelicales, así como hay espíritus perturbados o demoniacos.

Podemos bien colegir, a la luz de lo anterior, que la “mala cultura” o la “falta de cultura” sí existe y que lo más probable es que a esto, precisamente, se refería el gran humanista Rabindranath Tagore cuando dijo que el amaba mucho a su país, pero que había ciertas tradiciones o costumbres que atrasaban su progreso. Yo también amo a mi país, pero no puedo negar que tenemos algunas costumbres que nos atrasan una enormidad. Por ejemplo, hace poco viaje en un bus, y el conductor bajó el volumen de la radio para advertir a los pasajeros que gritaran a tiempo su parada. Inmediatamente hubo dicho esto, subió el volumen a un nivel ensordecedor. En el trayecto los pasajeros gritaban su parada; pero con semejante estruendo el conductor nunca escuchaba y dejaba a los pasajeros lejos de su parada. Pensé, entonces, que si no hacemos algunos correctivos, como gobernados y gobernantes, nos volveremos cada día más un país absurdo.

Hay otros absurdos a los que no puedo referirme ahora. Solo quiero terminar con una reflexión de Gibrán Khalil: “Cuando estés al final de lo que debes saber, estarás al principio de lo que debes sentir”. Podemos saber mucho o tener mucho conocimiento, pero sino experimentamos el espíritu que está más allá de las palabras, no haríamos sino validar aquello de que “hay personas que enseñan para esconder su ignorancia, lo mismo que hay personas que ríen para esconder sus lágrimas”.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

FONDOS Banda musical hace recolecta para viajar a Pasadena

La banda está integrada por 250 estudiantes.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

15 Nov 2017

Primer premio

4 7 2 9

BABB

Serie: 20 Folio: 11

2o premio

5026

3er premio

9314

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código