Guillermo Endara, el demócrata

La noche del 1 de noviembre recibí una llamada de una persona muy especial para informarme que a Guillermo Endara Galimany lo habían llevado de urgencia a la clínica hospital de Paitilla. Me encontraba, en esos momentos, dirigiéndome al público a través de Radio Ancón, emisora que desde el 1 de noviembre de 1999 transmite, de 9:00 a 10:00 de la noche, mi programa de comentarios intitulado "Personajes". De inmediato hice contacto con los familiares del ex presidente Endara para corroborar la noticia antes de darla a conocer.

No existe duda alguna, por lo menos para mí, que Guillermo Endara Galimany es una de las personas más indicadas para dirigir los destinos del país, luego de la caída del régimen militar y el aparato conocido como las Fuerzas de Defensa. Tan pronto asumió el gobierno, en situaciones muy desventajosas, Endara abogó por un gobierno de reconciliación y reconstrucción nacionales. Estuve cerca de él cuando acudió a las bóvedas del Banco Nacional donde comprobó el estado desastroso de las finanzas, como también lo acompañé cuando llegaron las primeras remesas de dólares del dinero que estaba congelado en Estados Unidos y que era del pueblo panameño.

Desde el principio de su gobierno dio muestras de humildad y de austeridad. Los estadounidenses le ofrecieron helicópteros y aviones para que recorriera el país, y él prefirió viajar en las gloriosas naves del recién creado Servicio Aéreo Nacional (SAN). Fueron muchas las visitas que hizo a trabajos mancomunados donde participaban miembros del ejército de Estados Unidos y de la Fuerza Pública panameña. Cuando se bajaba del helicóptero del SAN, lo primero que hacía era ir a estrecharle la mano a los miembros de la Fuerza Pública. "Primero los míos y después ellos", decía refiriéndose a los soldados gringos. De hecho, Endara le aumentó el salario a todos los miembros de la Fuerza Pública y les hizo sendos reconocimientos a los directores de la Policía Nacional, de la Policía Técnica Judicial, del Servicio Marítimo Nacional, del Servicio de Protección Institucional y del Servicio Aéreo Nacional.

Todavía recuerdo sus palabras al abandonar la Presidencia de la República el 31 de agosto de 1994. En un discurso improvisado, y teniendo frente a él a los altos oficiales y tropas del SPI, les dijo, "recuerden que ustedes están para servirle a la institución llamada Presidencia de la República y a la patria; yo he sido un administrador de los muchos que vendrán y espero que con igual respeto traten a quien me ha de sustituir".

Guillermo dio muestras de rectitud, de honradez y de trabajo. Enemigo de cortar cintas y de develar placas, prefería que los ministros fueran los actores principales de las obras de su gobierno. El prefería quedarse en la Presidencia, administrando el gobierno, firmando decretos, reuniéndose con sus asesores y miembros del gobierno, de tal manera que juntos pudieran encontrar las soluciones a los grandes problemas. Tras pocos meses de dirigir el gobierno, el barril de petróleo se disparó de 18 a 28 balboas, debido a las amenazas de papá Bush de invadir Irak. Con la renuencia del contralor Carles, decidió que el peso financiero lo iba a cargar el gobierno; así evitó que el pueblo sufriera con ese aumento.

También abogó por la eliminación del impuesto sobre la renta a los miles de empleados que devengaban menos de 350 balboas. Esto se constituyó en un aumento generalizado. En 1992 hubo que negociar un nuevo acuerdo con la Refinería Panamá y logró eliminar el 40% del impuesto que pagamos todos los consumidores por los productos derivados del petróleo. De no ser por esa medida, hoy estaríamos pagando 40 centésimos más por un galón de gasolina o de diesel.

Tuvo grandes aciertos palpables y fue respetuoso de la ley y el orden. Tal como lo prometió, durante su gobierno no hubo intento alguno de negociar los tratados Torrijos Carter o el Código de Trabajo. Fue el garante de uno de los procesos políticos más transparentes, las elecciones presidenciales del 8 de mayo de 1994. "No importa que el margen sea grande o pequeño, le entregaré la banda presidencial a quien resulte elegido por el pueblo", y de hecho lo cumplió. El ha sido el único mandatario, en democracia, que ha acudido al traspaso de mando, cuando el 1 de septiembre de 1994 Ernesto Pérez Balladares fue ungido como el nuevo gobernante.

Su presencia como mandatario, después de la invasión, impidió que se abrieran más brechas entre quienes convivimos este territorio. Durante la campaña de 1989 me confesó que prefería a un Noriega en Panamá que una invasión. Los estadounidenses se llevaron, casi como rehenes, a Endara, Arias Calderón y a Ford para una base militar y allí, el 19 de diciembre de 1989 se les dijo que el gobierno de George Bus padre había decidido invadir Panamá. "Asuma el gobierno que se ganó el 7 de mayo de 1989, de lo contrario tendremos que conformar un gobierno de ocupación", les expresaron los jerarcas de Washington.

Fue enemigo de las partidas secretas que heredó de las administraciones pasadas. Fue austero con los dineros del pueblo, la prueba tangible fue la rebaja de su salario a 6 mil balboas por mes; igual hicieron los ministros, de 10 mil a 5 mil balboas. Siempre viajó en vuelos comerciales sin importar las largas horas de espera para trasbordo en aeropuertos. Enemigo de alquilar o comprar carros, utilizó un Mercedes Benz que heredó de los militares y sus escoltas viajaban en los autos cuatro cilindros marca Córsica, donados por los gringos. "No eran vehículos para esos afanes, pero no podíamos gastar", me expresó.

Desde mi óptica, y respetando a los seguidores de Pérez Balladares y de Moscoso, Endara ha sido el mejor presidente que hemos tenido en democracia. No incluyo en esta opinión a Martín Torrijos; él apenas está empezando y será al culminar su mandato cuando se pueda hacer una justa evaluación. Endara Galimany, el demócrata, reconocido por seguidores y adversarios como un buen mandatario. Serían muchas las cosas que pudiera decir de él, pero lo que hace falta es espacio.

El autor es ex director de la Escuela de Periodismo y profesor de la Universidad de Panamá

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