PERSPECTIVA DE LA CULTURA

El Inac y el desafío del futuro: Gerardo Neugovsen

Tras 40 años de la creación del Instituto Nacional de Cultura (Inac), en 1974, se renueva su conducción de la mano de su flamante directora, Mariana Núñez, quien proviene de uno de los sectores emblemáticos de las industrias culturales y creativas: la comunicación y las modernas TIC (tecnologías de información y comunicación).

En estos pocos años nuestra sociedad ha cambiado de manera radical. Vemos cómo la realidad analógica se esfuma ante nuestros ojos para dar lugar a un mundo digitalizado y virtual. Hace solo 20 años internet no existía. Diez años atrás tampoco había redes sociales. Las profesiones más demandadas en este momento eran desconocidas en 2004. El futuro ya golpea nuestras puertas e impacta de manera directa en lo que entendemos como cultura.

En estos escenarios cambiantes, ¿cuál debe ser la función de la institución responsable de diseñar y ejecutar políticas públicas de cultura en Panamá? ¿Sigue siendo válida la misión encomendada al Inac hace cuatro décadas, definida como “le corresponde [...] la orientación, fomento, coordinación y dirección de las actividades culturales en el territorio nacional”? Hoy sabemos que cultura es mucho más que solo “actividades culturales”.

Los cambios mencionados van más allá de las cuestiones tecnológicas y de nuevos canales para la distribución de la producción cultural y artística. Los patrones culturales emergentes en un mundo intensivamente conectado y con posibilidades infinitas de intercambio de información y de contactos en todo momento y lugar, impactan sobre todo en las nuevas generaciones –los nativos digitales– para quienes la cultura adquiere distintos significados. Esta es vivida de manera diferente respecto a cómo lo hacen las generaciones anteriores. Sus visiones culturales del mundo son otras y las comparten de forma veloz, emprendiendo y creando nuevas formas de hacer que modifican las perspectivas históricas, orientándose hacia un futuro del que poco conocemos. Nadie sabe a ciencia cierta cómo será la sociedad dentro de 10 años.

Vemos que las visiones más antropológicas y lineales de la cultura –las que sitúan al ser humano en el centro de los diálogos culturales– cambian hacia una visión basada en redes colaborativas y en que los procesos culturales se realimentan de manera permanente más allá de toda frontera.

Estos procesos son cada vez más interactivos, simultáneos y semejantes al comportamiento neuronal. Las formas tradicionales de lectura, por ejemplo, se ven alteradas. Las arquitecturas narrativas dejan de ser lineales de la mano de los hipertextos, para permitir que cada individuo elabore sus propias rutas de lectura, modificando las propuestas hechas por los autores.

El lugar que ocupa la audiencia en el mundo cultural cambia, dejando de ser pasivos anónimos que se limitan a abonar una entrada y a aplaudir para ser parte de una producción teatral a través del crowdfunding o financiamiento colectivo.

La forma en que se crean y distribuyen los bienes intangibles culturales, base de la poderosa industria de contenidos, modifica los modelos de negocios de sectores como la industria musical, que han perdido gran parte de su posición monopólica, democratizando su acceso. Las artesanías adquieren un nuevo estatus y se crean mercados internacionales por internet, impensable en la era analógica.

En otros países de la región las instancias públicas encargadas de las políticas culturales han redefinido su función, y buscan acompañar a la sociedad en estos procesos. Su nueva misión es construir canales y generar condiciones apropiadas para lo que podríamos denominar la modernización de la gestión pública de la cultura en el siglo XXI.

Son políticas públicas que generan en forma simultánea valor cultural, económico y social para elevar la calidad de vida de todos los ciudadanos, desde una perspectiva participativa y colaborativa, en un mundo cada vez más caótico y complejo. La creatividad y la innovación son los ejes centrales de las nuevas economías. Y son, a su vez, la materia prima de la cultura.

Las opciones son pocas. Si los directivos del Canal de Panamá comprendieron que la oportunidad para continuar vigentes en el mundo del comercio internacional implicaba modernizar y ampliar la vía, con los consiguientes costos y dificultades, así también las nuevas autoridades del país deben comprender las oportunidades que trae, para el bienestar de la sociedad, la modernización de las políticas públicas en materia cultural en el siglo XXI.

No se trata ahora de asignar mayores presupuestos, modificar la institucionalidad o de incrementar la infraestructura edilicia. Se trata, primero, de comprender en qué dirección y con qué velocidad está girando el mundo y decidir cuál es el lugar que deseamos ocupar como sociedad desde la perspectiva de la cultura.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código