CULTURA

Inac: incompetencia inconspicua: Alejandra Schjelderup

¿Cómo reconocerías una máquina dañada si nunca la viste funcionando? ¿Qué le dirías a alguien que usa un computador para poner sus adornos o una tablet para picar cebolla? Preguntas que resumen al Instituto Nacional de Cultura (Inac), organismo anacrónico, oxidado y desconectado por decisión propia de las amplias posibilidades que la cultura ofrece hoy en el mundo, tanto a nivel económico como social.

Diría una amiga que “hubiera” es la conjugación inútil del verbo “haber”, pero tanta palabra en vano durante cinco años merece aunque sea un desahogo.

No podemos acusar al Inac de no trabajar; pero es que se puede pintar mil veces una pared sin arreglar sus grietas. Se han hecho reingenierías sin repensar la visión, tumbado paredes y movido muebles, proyectos y eventos inútiles en estos largos años (sensación térmica agravada) sin tomar en cuenta algo tan sencillo como la noción de derechos culturales, presentes en cualquier política cultural de base en la región.

Gastos sin norte, como la suma enorme de dinero gastada en remodelar precisamente la parte del MARTA que ahora tumbarán para un proyectito faraónico destinado a “dignificar” a los estudiantes de las artes y a sus maestros, según la insigne experta en ballet.

Señora (María Eugenia) Herrera: lo que dignifica es mejorar la competitividad y calidad de la producción artística y tener un mercado en donde sea sostenible elegir el arte como profesión. Uno no se vuelve mejor artista por aprender en un lugar bonito.

La Ciudad de las Artes lleva ya en el título publicidad engañosa: se trata simplemente de una escuela design de 50 millones, construida sobre la mitad de uno de los pocos equipamientos culturales del país:

El exmuseo de los niños que no fue, convertido luego en museo MARTA antropológico, con su colección (nuestra historia antes de 1492), aún encajetada y reemplazada por dinosaurios de Showpro. Debe ser porque se construyó con fondos no reembolsables de Taiwan. En todas las revistas lo dice: ¡la belleza debe costar!

Y mientras el Teatro Nacional está ocupado permanentemente, Atlapa a punto de desaparecer y el teatro Balboa por ser licitado, nuestros músicos tocan en casinos, a falta de espacios culturales. Y ni hablar del sector teatral, en donde la poca oferta de escenarios eleva los costos, obligando a reservar muy anticipadamente para montar obras que aseguren retorno comercial (bye bye Brecht y Malahierba). Ah, y con tanta cantaleta sobre los “ninis”: ¿Espacios y apoyo para expresiones juveniles (afrodescendientes, indígenas, mestizas, urbanas y rurales)? Con los dedos podemos contarlos.

Dignidad sería inventarse alguna forma de seguro y pensión colectiva para que una Bárbara Wilson no haya tenido que cantar hasta pocos días antes de morir por falta de recursos. Haber grabado o registrado a Calypsonians y tantos otros maestros en las provincias que van desapareciendo, sería honrar el patrimonio. Hay buenos funcionarios frustrados allí que lo entienden así, pero lo dicen bajito.

Las probadas relaciones entre cultura, economía y empleo no permiten entender que el Inac perdiera más de un millón de dólares no reembolsables del proyecto BID de industrias culturales por falta de ejecución, luego de haber jugado inocente mariposa con un grupo de emprendedores de San Felipe durante cinco años.

¿Innovación en los procesos culturales? ¿Relación entre TIC y cultura? ¿Descentralización del acceso a la cultura? ¿Acceso a la cultura en los barrios? ¿Memoria histórica? ¿Reconocimiento a la diversidad cultural?

En estos últimos renglones hemos sido el hazmerreír regional por encarar el quinto centenario dando las gracias a la “madre patria” España por habernos “descubierto” y habernos dado “civilización, creencia y entendimiento”. Y digo con tristeza profunda: qué magnífica oportunidad perdida para reinventar estas narrativas de “crisol de razas” que todo se tragan (y blanquean) de la maravillosa diversidad. Nuestro patrimonio religioso se cae a pedazos en todo el país sin ser prioridad de inversión. El conjunto Portobelo-San Lorenzo está en lista de patrimonio en peligro de la Unesco, donde también estamos en stand by para el epílogo de la cinta costera 3. Total, hace algunos años, Maruja Herrera dijo que como en Parlacen, si habíamos entrado a la Unesco voluntariamente, también podíamos salirnos de ella.

Lo triste es que la absurdamente vetada Ley General de Cultura, construida con siete años de trabajo técnico, que ofrecía ese replanteamiento misional que requeriría el Inac, fue desechada sin chistar. Era una ley que proponía políticas culturales para el reconocimiento de la producción simbólica (arte y patrimonio cultural) de nuestro país, con condiciones para incorporar al país entero en las oportunidades de empleo, emprendimiento, convivencia, seguridad, identidad que puede generar un plan de cultura bien concebido.

Habrá que ver qué genialidad plantea la nueva “Autoridad de la Cultura”, semántica nefasta donde ya de por sí las dos palabras se cancelan entre sí. Difícil explicar la electricidad a quien solo conoce la luz de vela.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

en presunto asalto Asesinan a directivo de cadena mexicana Televisa

Antes de incorporarse a Televisa en 2013, Lagos Espinosa se desempeñó como directivo en varios bancos.
Tomada de internet

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código