REFLEXIÓN

Luces del sistema educativo: Abel L. Guerra I.

Ya sabemos que la educación no marcha bien en casi todo el mundo, y se reafirma bajo está premisa: “Si la sociedad esta decadente es porque no hay una buena educación”. Se le achacan todos estos males a los docentes, bajo la falacia de que no son como los de antaño... “esos sí enseñaban, estaban bien preparados, pero los actuales carecen de competencias para educar al ciudadano de hoy, en todas sus facetas”.

La mayoría critica a los educadores, los cataloga como profesionales que se han quedado aletargados en el tiempo, y se escucha decir en los medios que tenemos estudiantes del siglo XXI, con infraestructuras del siglo XIX y docentes del siglo XX.

La disyuntiva actual para opinar de manera subjetiva sobre la labor de educar son los resultados de pruebas, encuestas e investigaciones que confirman, entre comillas, que los docentes son incompetentes. Pero no se puede afirmar un supuesto generalizándolo, tomemos un ejemplo con lo que está de moda, el fútbol. A nadie se le ocurriría pensar que los jugadores de Panamá, a pesar de que nunca han clasificado para ir un mundial, no son profesionales, son ineptos o poco sacrificados con su selección.

Quienes elegimos la profesión para educar nos enfrentamos a un juicio que nos desvaloriza y humilla, por no resolver el problema social que ha generado otros factores socioeconómicos y políticos. Ya afirmaba la señora ministra, con base a una encuesta, que la mayoría de las personas no quiere dedicarse a la docencia por tratarse de un trabajo ingrato y mal pagado.

No quiero defender lo indefendible, pero en cualquier parte del engranaje social hay pésimos trabajadores (médicos, enfermeras, políticos, empresarios, policías, sacerdotes, policías, etcétera) y la educación no se escapa de esta realidad. Sin embargo, defiendo a capa y espada a los educadores, porque creo que la docencia es una profesión que se ejerce, en la mayoría de los casos, por personas que aman su trabajo, que dedican un esfuerzo enorme a sus tareas, que tratan de múltiples formas de mejorar, de capacitarse y de formarse para ser, cada día, mejores; personas que respetan profundamente a los niños, jóvenes y adultos que educan; personas que, como la mayoría en este planeta, despiertan cada día para cumplir su jornada con dignidad, para ayudar con su labor a construir un mundo mejor. En definitiva, si estás leyendo este artículo es porque algún educador, alguna vez, te enseñó a leer. Y, seguramente, te enseñó muchas cosas más que fueron vitales para que te convirtieras en un sujeto independiente y crítico.

Dirás que tus maestros eran mejores que los actuales, pero no nos equivoquemos, eso siempre ha sido y seguirá siendo así. A tus hijos les pasará lo mismo, mañana le dirán a su prole que los docentes de su momento eran mucho mejores, más dedicados, más comprometidos, más cariñosos, mejor preparados y exigentes. Al final pido que respetemos a los docentes que trabajan en nuestros centros educativos, reconozcámosle la herencia de un futuro que nos hará mejores hombres y mujeres, más humanos y libres de pensamiento y espíritu.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código