MANIPULACIÓN EN EL GOBIERNO

´La locura´ de Martinelli es solo un blindaje: Francisco Sánchez Cárdenas

Opino que la población en general ha confundido la personalidad del presidente de la República, Ricardo Martinelli Berrocal, quien ha logrado disfrazar la verdadera: la de un autócrata.

Cuando en la campaña se hizo público lo que en forma privada se comentaba sobre su personalidad disparatada, ágilmente convirtió una desventaja en un activo, al enaltecer y socializar la locura. No solo adoptó el mote de “loco”, sino que se comportó como tal (todavía lo recuerdo bailando y saltando sobre una cama durante el Carnaval de 2009 en Penonomé).

Inmediatamente, una vez alcanzado el triunfo en las elecciones, llevó a cabo acciones que le hacían aparecer como un personaje que, en su locura, hacía cosas fuera de la ley, pero necesarias porque nadie las había hecho antes, por ejemplo, ir con un mazo (no amparado en la ley, el código o la Constitución) a apoderarse de propiedades privadas en el paseo Amador. Así le sirve el que los “Locos somos más” para violentar la ley. Es ese estado de falsa “locura” el que utiliza para hacer lo que quiere con la Corte Suprema de Justicia, el Ministerio Público y la Asamblea Nacional, llamando a magistrados y procuradores para lograr fallos o acciones de persecución, como reconoció en forma pública, recientemente, un exmagistrado y una exprocuradora de dichas instituciones. En la Asamblea Nacional, llama a diputados y a su presidente para que aprueben leyes absurdas y abusivas, tal como quedó evidenciado por la ciudadanía. De esa forma convierte a la Asamblea Nacional en un instrumento para lograr leyes que le den sustento legal a su “locura”.

Como podemos observar, más que un estado mental se trata de una estrategia política que en un inicio pensamos que era para gobernar a sus anchas durante los cinco años de su mandato, pero, como nativo de nuestras latitudes, lo contagió el virus de la eterna permanencia. El Presidente sabe que en nuestra sociedad esa permanencia personal, por la vía democrática, es imposible y ha “desistido” de la idea. Pero por el estilo autocrático y corrupto de su gestión, que tiene implicaciones tanto nacionales como internacionales, se ve obligado a asegurarse la impunidad y un futuro exento de dificultades legales, que le permitan seguir aumentando su ya inmensa fortuna.

Burlándose de las reglas democráticas, creó un escenario de desgaste y desprestigio de las estructuras políticas y fomenta la división de la sociedad panameña, con el propósito de colocar, con pocos votos, al frente del poder político del Estado a un equipo que responda plenamente a sus necesidades de seguridad y a su enfermiza ambición. De insistir en el proyecto de colocar a su esposa como candidata a vicepresidente en la nómina oficial, se confirmaría su desesperación por cubrir su única y personal seguridad. Pero su escenario no contempla exclusivamente las burladas y violentadas reglas e instituciones democráticas. El Presidente tiene la actitud de un hombre de capacidad ejecutiva deformada, al cual solo le interesan los resultados, sin importar el que para obtenerlos haya que violar lo que sea necesario violentar.

Esa actitud la demostró desde el inicio de su gobierno con la política de los sobrecostos, los proyectos “llave en mano”, las contrataciones directas, las licitaciones con resultados predecibles, el uso de los recursos públicos para el apoyo a candidatos de su partido, su injerencia en los otros órganos del Estado –cuando hace aprobar leyes a sangre y fuego– y al modificar a su antojo códigos y leyes para su personal conveniencia. Si agregamos a todo eso la actitud pasiva del fiscal Electoral, la contralora y la secretaria de Transparencia, más las últimas expresiones de mayor radicalización de su actuar al ordenar el derrumbe ilegal de una residencia, la “legalización” del transporte pirata, la propaganda partidaria en los pasaportes, la agresividad contra los medios de comunicación que no le son afines y el monopolio de otros que ha adquirido durante su mandato, tenemos que entender que la democracia está ante un inminente peligro. Esa es la importancia de las futuras elecciones: o nos interesa preservar y desarrollar más profundamente la democracia, que ha demostrado ser beneficiosa para el país, o la dejamos sucumbir.

Si bien es cierto que hay la real posibilidad de que los resultados electorales estrechos no se respeten, es necesario que la rivalidad que se dará entre los dos candidatos de oposición por llegar de segundo en las elecciones, en su justo momento, guíe a los electores, independientemente de las banderías partidarias y pensando en el futuro del país, a escoger de los dos al que más posibilidades tiene de vencer con gran amplitud de votos, que no permita ni la duda ni la manipulación de los resultados, al candidato del CD que no es la garantía del desarrollo democrático del país y, de esta manera, quitarle el blindaje a los corruptos de este gobierno y sanear al país de la “locura”.

Ante el panorama que tenemos hoy, y después de un análisis permanente de la situación electoral, los votantes democráticos debemos llegar a la siguiente conclusión: “poco le sirve al país que las fuerzas democráticas lleguen de segundo en las elecciones de mayo próximo”.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

FONDOS Banda musical hace recolecta para viajar a Pasadena

La banda está integrada por 250 estudiantes.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

15 Nov 2017

Primer premio

4 7 2 9

BABB

Serie: 20 Folio: 11

2o premio

5026

3er premio

9314

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código