INICIATIVA REGIONAL

Mil días para cambiar a un niño: Emma M. Iriarte

En los países de la región mesoamericana habitan más de 70 millones de personas, de las cuales cerca de 40 millones viven en situación de pobreza, que castiga especialmente a las mujeres y los niños. Estos dos grupos poblacionales sufren altos niveles de muerte, desnutrición crónica y otras enfermedades para los que ya hay tratamientos estándares de comprobada efectividad.

Solo en Panamá mueren cada año alrededor de 59 mujeres por cada 100 mil nacidos vivos durante el embarazo, parto o puerperio. Y la tasa de mortalidad infantil todavía es alta –14.7 muertes por cada mil nacimientos– en relación con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, unas tasas que tienden a ser mayores en las comarcas indígenas de Guna Yala, Embera-Wounaan y Ngäbe-Buglé.

Muchos aún asocian la desnutrición crónica con un problema de los países pobres de África, pero para sorpresa de algunos, en ciertos países centroamericanos los niveles de desnutrición crónica superan los niveles africanos. En general, se desconoce que en Mesoamérica hay 2.5 millones de niños menores de cinco años que padecen de desnutrición crónica.

Estudios demuestran que el futuro de un niño y una niña está determinado en gran parte por la calidad de la nutrición en los primeros meses de vida: durante los primeros mil días comenzando desde el embarazo y hasta los 24 meses de vida. Es en esta etapa durante la cual se desarrolla el cerebro y sus capacidades futuras.

¿Qué hacer entonces durante estos primeros mil días? Todo empieza por establecer políticas públicas, programas de salud y presupuestos enfocados en este grupo. Un conjunto mínimo de intervenciones debe incluir la administración de suplementos prenatales a la madre, la promoción de la lactancia materna de manera exclusiva en los primeros seis meses de vida, inmunizaciones oportunas a los niños, uso del zinc y suplementos de hierro y vitaminas, desparasitación, rehidratación oral en el tratamiento de la diarrea, la promoción de prácticas de higiene, y por supuesto el acceso a servicios de agua potable y saneamiento. Los cambios en las prácticas de alimentación también son un factor clave, de manera que el destete y la introducción de alimentación complementaria se realicen en la manera adecuada.

Esta no debe ser solo la agenda de un gobierno. Toda la sociedad debe involucrarse para sensibilizar a los responsables de formular las políticas públicas; también a la cooperación internacional, a la sociedad civil y especialmente a las madres para que utilicen y demanden estos servicios y prácticas.

Salud Mesoamérica 2015 nace para contribuir con esta agenda y mejorar las condiciones de salud de 1.8 millón de mujeres y niños pobres. Esta iniciativa marca un precedente de trabajo conjunto público-privado entre la Fundación Bill & Melinda Gates, el Instituto Carlos Slim de la Salud, el Gobierno de España, el Banco Interamericano de Desarrollo y ocho países de Mesoamérica a favor de la agenda de salud de la región.

Mil días pasan volando para aquellos que gozan de salud y bienestar, pero para los niños que viven en pobreza y desnutrición pueden significar la diferencia entre salud y enfermedad o entre vida y muerte. ¿Cuántos días necesitamos para tomar acción y cambiar la vida de 2.5 millones niños con desnutrición crónica?

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