CONMEMORACIÓN.

De Obaldía: un estadista ejemplar

Jorge Conte Porras, quien hasta la hora de su muerte ejerció la docencia en el campo de la historia, recuerda en su calendario de la nacionalidad que el 19 de julio de 1806 nació en la ciudad de Panamá José de Obaldía Orejuela. Este dato revela que el próximo miércoles deberíamos estar conmemorando el segundo centenario del nacimiento de este ilustre patricio. Sin embargo, la escasa memoria histórica colectiva que nos demerita es la responsable de que permanezcan en el olvido algunos paladines de la democracia, de la libertad y de la nacionalidad panameña como ha venido ocurriendo con José de Obaldía Orejuela.

Felizmente algunos historiadores como Juan Antonio Susto, Alberto Osorio y Dalva Acuña de Molina han escrito ensayos muy completos sobre el creador de la provincia de Chiriquí, hecho ocurrido en mayo de 1849 cuando de Obaldía era senador y persona influyente en la política colombiana.

En diversas ocasiones José de Obaldía Orejuela en su carácter de vicepresidente de Colombia ocupó la titularidad del cargo. Con otro ilustre panameño se enfrentó a la dictadura de Melo (1854) y debe recordarse que luchando contra ella fue herido mortalmente en las calles de Bogotá el general Tomás Herrera. En la historia de Colombia se destacan las viriles actuaciones de estos dos istmeños en aquellos aciagos momentos.

El nombre de José de Obaldía Orejuela está vinculado al largo proceso independentista del panameño. En 1831 adhirió al movimiento separatista dirigido por Alzuru. Si bien este acto de reafirmación nacional se desvió para saciar los apetitos políticos de Alzuru, el texto del Acta de Secesión marcaba un punto de ilusión y de referencia del espíritu libre del istmeño.

José de Obaldía Orejuela igualmente respaldó el movimiento autonomista de 1840, que crea el Estado del Istmo con Tomás Herrera a la cabeza y como presidente que fue de la Asamblea Constituyente aprobó y firmó la ley fundamental de dicho Estado.

A pesar de que en un momento de su vida rechazó la idea del federalismo se unió, empero, a Justo Arosemena para crear el Estado Federal de 1855, siempre ocupando posiciones estelares. La ley de esa nueva entidad, que constituye el esfuerzo institucional más definido sobre la identidad nacional, lleva la firma de José de Obaldía Orejuela porque como vicepresidente encargado del Poder Ejecutivo sancionó dicho documento jurídico (27.2.1855).

En los años preliminares de la década de 1860 José de Obaldía Orejuela fue protagonista de la célebre reunión de chiricanos congregados para discutir sobre el destino del Istmo. El acta consagratoria de aquellas preocupaciones (1861) se atribuye a la pluma del ilustre compatriota y en ella se ratifica la idea de convertir el Istmo en una entidad autónoma. Son dignas de comentarios las inquietudes políticas, culturales, comerciales y cívicas de la época expuestas en el Acta. De Obaldía era el cerebro de esas jornadas patrióticas muy identificadas, por cierto, con cogitaciones semejantes de los veragüenses.

De Obaldía era hombre de ideas liberales y por predicarlas fue enviado al exilio durante muchos años (1869-1876). En Costa Rica vivió su destierro. Ejerció la docencia y la asesoría de los mandatarios del hermano país.

Alberto Osorio comenta con amplitud informativa el célebre discurso que el 15 de septiembre de 1864 –día clásico de Costa Rica–, pronunció el desterrado de Obaldía en la ciudad de San José. Allí quedan expuestas algunas ideas fundamentales del estadista panameño.

De Obaldía fue hombre que visualizaba el destino de Panamá. Dalva Acuña de Molina, luego de estudiar la memoria testamentaria de José de Obaldía Orejuela cuenta en detalle su iniciativa de construir un canal interoceánico y para tal efecto en 1836 fundó la Compañía Granadina. Su propuesta canalera fue aprobada por el senado de Colombia, pero fracasó en su intento por falta de fondos.

En su hoja de vida pública de Obaldía Orejuela tiene como timbre de gloria haber dado cese a la esclavitud. Su lucha por la manumisión de los esclavos la continuó con eficacia el primer gobernador de la nueva provincia de Chiriquí don Pablo Arosemena de la Barrera.

Es hermoso recordar la vida de estos hombres olvidados. Son las raíces humanas de nuestra nacionalidad y el fuego ardiente del ideal independentista.

La Academia de Historia de Chiriquí, en formación, rendirá homenaje a José de Obaldía Orejuela el próximo 27 de julio, con motivo del segundo centenario de su natalicio. Es un homenaje solitario que supera y limpia la zona gris de la indiferencia colectiva y que juega el papel de llama votiva de la espiritualidad, la que ilumina siempre, a pesar de todo, lo que tiene de inmortal la gratitud.

José de Obaldía Orejuela falleció en David en diciembre de 1889, dejando una descendencia digna del afecto colectivo.

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