SUMA DE EXPERIENCIAS

Orígenes y futuro del desarrollo de Panamá: Rafael Mezquita

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Panamá es una sociedad globalizada desde hace más de 500 años gracias a su privilegiada posición geográfica. Todo empezó con las ferias de Portobelo, en las que durante más de 100 años se favoreció el intercambio millonario de mercancías entre América y Europa. Hoy día, con el Canal en proceso de ampliación, los panameños le seguimos sirviendo al mundo. Las experiencias extranjeras fueron referentes para los emprendimientos propios, y la suma de estas produjo una acumulación cultural característica de los pueblos universales. Este artículo presenta una síntesis de cómo hemos explotado el principal activo del país y qué debemos hacer para sacarle más jugo a futuro.

Con las ferias de Portobelo incursionamos en las técnicas para el traslado y seguridad de las mercancías. Los comerciantes practicaban el trueque y sacaban provecho de la gestión logística de dicho intercambio, compuesto de elementos como el montaje de instalaciones, alimentación y hospedaje de los comerciantes, y la seguridad de los inventarios.

A mediados del siglo XVII nos empezamos a relacionar con los chinos que vinieron para la construcción del primer ferrocarril transístmico, y con los empresarios y el personal estadounidense que llegó para ponerlo en operación. Conocimos las aventuras de muchos extranjeros que iban de paso en busca del oro de California, de la cultura comercial china, así como de las técnicas de gestión del ferrocarril, e iniciamos una relación que aún perdura con el mundo naviero gracias a las empresas encargadas de cubrir las rutas Panamá-San Francisco y Colón-Nueva York.

Pocos años después arribaron los franceses, ilusionados por Ferdinand de Lesseps y su proyecto canalero. Entonces tomamos conciencia de que el istmo estaba destinado a ser el punto de unión de los océanos Atlántico y Pacífico, y de que su control ya era codiciado por las grandes potencias. Trabajamos en la construcción del canal francés junto a extranjeros procedentes del Asia y del Caribe; muchos de ellos se quedaron aquí y nos apropiamos de sus costumbres y culturas.

A principios del siglo pasado, cuando llegaron los gringos, conocimos el poder del imperio y aprendimos de sus avances tecnológicos, su racionalidad y eficiencia administrativa; practicamos el inglés comercial y manejamos el dólar, que se quedaron entre nosotros para siempre. Conocimos las técnicas contables y administrativas, de saneamiento ambiental, de operaciones marítimas y portuarias, y de producción y distribución de energía eléctrica y de agua potable. Aprendimos también a vincularnos con las empresas petroleras, agencias navieras y de abastecimiento de buques.

En síntesis, de los estadounidenses aprendimos a administrar, operar, mantener y defender el Canal de Panamá y sus variadas actividades conexas. Desde hace 100 años, miles de panameños ejercen esas funciones y le han transmitido a su descendencia ese acervo cultural propio de una sociedad estrechamente vinculada al mundo naviero internacional. Y la acumulación de conocimientos continuó.

A mediados del siglo pasado gestionamos una nueva forma para la explotación de nuestra posición geográfica, la Zona Libre de Colón, que significó el primer espacio de almacenaje y venta de mercancías en la región. Esta atrajo a empresarios chinos, árabes, judíos e hindúes y a sus familias, quienes se asentaron entre nosotros. Compartimos con ellos sus milenarias culturas y las ciencias del comercio.

Como fuente de financiamiento para el creciente comercio mundial que se generaba en Panamá y en la región, surgió el centro financiero internacional, integrado por bancos de diversos orígenes. Ahora, nuestras universidades forman personal para ese mercado, que con la experiencia que acumula en las entidades bancarias se inserta con relativo éxito en el competitivo mundo financiero internacional.

A principios de la década de 1980, un grupo empresarial de Wall Street desarrolló en Chiriquí y Bocas del Toro el oleoducto transístmico, que trasiega a diario millones de barriles de crudo entre el Atlántico y el Pacífico panameño. Gracias a esto conocimos los mecanismos de ese negocio, la cultura del grupo empresarial a cargo y sus interrelaciones con el mundo petrolero internacional.

A partir de su reversión en 1979, el sistema portuario conexo al Canal ha desarrollado un importante hub que transborda y carga contenedores entre Colón y Panamá por el ferrocarril y la autopista. La evolución de ese sistema nos ha dado la oportunidad de conocer y desarrollar la cultura de la administración del acopio, transbordo y transporte de mercancías marítimo-terrestres desde Panamá hacia la región. En paralelo, la aerolínea Copa, desde su hub en Tocumen, ha desarrollado la administración del acopio, transbordo y transporte de carga y pasajeros vía aérea desde y hacia Panamá.

La reversión del Canal en 1999 nos dio la oportunidad de demostrarle al mundo que sabemos administrarlo con éxito, y su millonaria ampliación nos ha permitido conocer las diversas técnicas de construcción de megaobras de infraestructura.

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