MISIÓN

Pedagogía, ética y sociedad: Blanca Camacho

La pedagogía y la ética forman parte de la alquimia que se fragua en el docente para encauzar la misión de educar. Con ellas se estimula el espíritu de vocación en su sentido más amplio. Bajo su responsabilidad se proyecta una nueva sociedad. Es por ello que ser educador requiere un alto sentido de compromiso con la humanidad. Los cambios son constantes y exigen estar activos, involucrados y conscientes de las nuevas características de las sociedades en formación.

Ser educador es más que transmitir información y conocimientos. Su ética profesional debe inspirar transformaciones, y está en la obligación de ejercitar e inculcar comportamientos éticos y morales al individuo en formación, proyectados a las comunidades educativas en que esté inmerso.

El compromiso del docente radica, entonces, en la promoción de los valores en usanza cotidiana y esto supone comprender que la ética y la moral deben ser vistos como ejes de la educación familiar, con proyección en ámbitos escolares, para conformar las bases que resguardarán la formación integral de la persona. Esto favorece la recreación de sociedades ético-democráticas en ambientes socioculturales comunitarios.

La ética debe considerarse una parte integral que caracteriza la personalidad del ser humano, interrelacionándolo con la panorámica de diversos grupos sociales y profesionales del entorno, por lo que exige una conducta afín a sus intereses y necesidades; congruente con una convivencia basada en valores, en la que se demuestre la preocupación por el bienestar propio y de los demás.

En el servicio del docente de hoy día se consideran las particularidades axiológicas propias de lo exigido en su idiosincrasia para reinventar, desde la perspectiva de la participación de la vida en común, la responsabilidad personal más que el marco institucional que le sustenta, y que permite la construcción de un mundo de relaciones más justas.

Todo docente requiere meditar su propia historia, teniendo en cuenta la influencia de su contexto, y debe procurar ver, con profundidad, el ser desde el carácter antropológico, biológico y cultural, que reconozca la formación individual, y conciba la evolución ética y moral, cimentada en la era planetaria, a la vez que pone en práctica aquellos valores que manifiesten el desarrollo de habilidades propias de la docencia y competencias, sobre todo, el trabajo en equipo y su creatividad, aplicada a la ejecución de esos principios morales en entornos áulicos, hasta que se automaticen en su personalidad, proyectada a sus discentes.

Además, si pensamos en la sociedad de la información, tenemos que idear nuevas formas éticas de relación, enmarcadas en el diálogo cibernético, la libertad mejor entendida, la solidaridad y el respeto activo.

Vemos cómo se irradian las argumentaciones, éticas y morales del educador en la relación socioeducativa con la comunidad, desde la docencia que estructura la mente de nuevos ciudadanos, como entes sociopolíticos dinámicos que estarán al servicio de las comunidades.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

22 Nov 2017

Primer premio

3 5 1 5

BBAC

Serie: 13 Folio: 15

2o premio

4722

3er premio

5119

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código