GOBIERNO Y CIUDADANÍA

Personificación de la corrupción: Jorge Gamboa Arosemena

/deploy/DATA/laprensa/BBTFile/0/2014/12/02/0_20141202WyMX8e.jpg /deploy/DATA/laprensa/BBTFile/0/2014/12/02/0_20141202WyMX8e.jpg
/deploy/DATA/laprensa/BBTFile/0/2014/12/02/0_20141202WyMX8e.jpg

Ricardo Martinelli ha sido exageradamente satanizado, pero buena parte de esa calificación es merecida. Este pueblo es muy dado a vestir de santos o demonios a los actores del escenario político. En la década de 1980 satanizaron a Manuel Antonio Noriega, mientras que su mentor Omar Torrijos fue distinguido al utilizar su nombre para denominar obras y entidades. En el caso de Noriega se pensó que cuando él fuese sacado del poder, Panamá se arreglaría, y a su reemplazo –el triunvirato– se le concedió una santificación temporal que luego se le retiró.

Ahora, tras cinco años de gobierno autocrático, con percepción y evidencias de alta corrupción, se pensó que la salida de Martinelli arreglaría a Panamá (por no sé que arte de magia). Es decir, se satanizó a Martinelli igual que se hizo con Noriega, proporciones guardadas.

Noriega no era la personificación unitaria del mal, y Martinelli tampoco. Eso sí, han sido sus máximos exponentes individuales. El mal radica en la tendencia hacia la corrupción por parte de la mayoría de los actores políticos. De forma que si el nuevo gobierno –glorificado por muchos por ahora– no hace las correcciones debidas, sufrirá la misma degradación que experimentaron sus antecesores, posinvasión, dispensando un poco al primero.

El nuevo gobierno ha logrado varios avances, entre ellos que una caterva de magistrados, que juegan a la realpolitik, haya dado hipócritas manifestaciones de querer enmendar sus pasos. También que afloraran corruptelas como las ilegales partidas circuitales, de las que los 71 diputados participaron.

Como si fuera un “logro”, se dice que el gobierno concertó acuerdos para la “gobernabilidad” con una facción del desencuadernado Partido Revolucionario Democrático (PRD), algo que no parece duradero. Otra conquista fue acabar el negociado con los estacionamientos de Tocumen (pues la empresa que lo usufructuaba se retiró) y la renuncia del cuestionado director de la Autoridad Marítima de Panamá. Estas y otras son señales esperanzadoras.

Pero hay otras actuaciones que hacen sonar las alarmas, hablo de las ratificaciones del director de Migración. Sí, ese que con pocos controles legalizó a varios miles de extranjeros, con pingües cobros que deben ser auditados; la del secretario del Metro (proyecto con señalamientos de sobrecostos) y ministro del Canal, un colaborador de Martinelli (hasta condecorado por él); la del director del Senafront, con mucha responsabilidad en las muertes registradas durante las represiones en Changuinola y Colón; y la del director del Senan, a pesar de que La Estrella de Panamá reveló que pudo haber sobrecostos millonarios en la reparación de helicópteros de esa institución.

Por otra parte, en la Zona Libre y en Tocumen se nombran a directores que caen en conflictos de interés por estar vinculados directamente en negocios, que corren riesgo de beneficiarse con el tráfico de influencias. ¿Acaso no se podían nombrar a otros panameños y evitar suspicacias?

Ahora envían a la Asamblea Nacional una reforma a la ley de la Autoridad de Aseo, con la finalidad de cambiar la edad del director, porque el designado no llega a 35 años. Está por ver cómo manejarán el nombramiento de cónsules y notarios, cargos en los que los favoritos de los gobiernos se hacen millonarios o quedan cerca, en virtud de manejos no muy santos. Pero la perla será el trato, “en armónica colaboración”, con los otros órganos del Estado. Ya en el Legislativo, la bancada panameñista (minoritaria) toleró que dos miembros del PRD –muy cuestionados por la ciudadanía y hasta por facciones de su propio partido– estén en puestos clave de ese órgano. Igual que habrá que “armonizar”, en el Judicial, con elementos de la peor ralea (como decía el presidente Endara).

¿Qué queda para mantener la esperanza? Pues actuar en apego a los principios y, sobre todo, cambiar las estructuras que permiten que la corrupción persista. Nadie espera vivir en una sociedad de santos, sino en una en la que el corrupto sepa que será detectado y pagará cara su osadía. El nuevo gobierno necesita que la ciudadanía lo apoye. Que no crea que solo los colaboradores designados le darán fortaleza. Si su partido, hoy congelado, y la llamada sociedad civil no se suman al proyecto, los resultados no serán los mejores. Se dice que vamos a un proceso constituyente en un año. ¿Qué proceso lograremos, si no se consultan los temas a tratar y la forma en que se debe desarrollar ese proceso?

La constituyente es más que redactar un nuevo texto. Es formar políticamente a los ciudadanos, para empoderarlos y que no se repitan las prácticas que llevaron a muchos a creer que Noriega o Martinelli han sido la personificación de la corrupción. Nos toca a todos controlar el poder.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

en presunto asalto Asesinan a directivo de cadena mexicana Televisa

Antes de incorporarse a Televisa en 2013, Lagos Espinosa se desempeñó como directivo en varios bancos.
Tomada de internet

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código