SATURACIÓN

Propaganda y opinión pública : Rolando Aparicio O.

En este invierno de propaganda en que llueven las muestras de cómo una obra se magnifica hasta el exceso, y es necesario acallar las voces disonantes a los planteamientos propios, se requiere trazar una nueva lectura de la realidad.

Según vemos, actualmente está costando cada vez más persuadir a la ciudadanía de que todo anda bien en el país; si no fuera así, ¿por qué hay que insistir tanto en decirnos, desde lo más alto de un edificio, que estamos por alcanzar nuestra réplica del sueño americano?

Algo anda mal en la estrategia utilizada, ya que a simple vista se comprueba que se gasta más dinero y la novedad en el concepto no existe. Marcados por experiencias similares del pasado, los panameños sabemos distinguir en las propagandas lo limpio de lo sucio, lo que es verdadero y, por lo tanto, creíble, de lo falso e irrealizable.

Hace más de 20 años, una mañana la ciudad amaneció llena de afiches en los que el exgeneral Manuel A. Noriega se autonombraba mensajero de la paz; soltaba palomas blancas al aire y se dejaba abrazar por los niños. Nada más disonante para quien se caracterizaba por perseguir a sus adversarios.

Ahora, cuando se nos vuelve a inundar de propaganda como nunca antes, sabemos que toda la cantaleta contra aquellas organizaciones civiles que se preocupan por el tema de la justicia, la transparencia y la rendición de cuentas, obedece a que se atreven a cuestionar la pregonada excelencia de la administración pública.

Así mismo, está de más preguntarse ¿por qué las asociaciones que cuidan a los perros callejeros, las que defienden al tiburón y a las tortugas, pasan inadvertidas por los emisarios gubernamentales?

Propaganda y opinión pública van de la mano, los estrategas políticos lo saben, por lo que se busca menoscabar cualquier liderazgo que influya en la opinión de las masas. De ahí que no haya nada más irritante para los creativos del Estado que encontrarse con periodistas que sepan hacer las preguntas correctas, superando la visión oficial planteada.

La propaganda como medio para lograr convencer a los ciudadanos de que las cosas andan bien y se van a poner mejor no es nada nuevo. Bien utilizada puede lograr promover la cultura, fortalecer la educación o incidir positivamente en la salud de la población. Asimismo, la propaganda tiene la fuerza de lograr que un pueblo, cual no vidente, se adhiera y defienda a su propio opresor.

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