OBRAS NECESARIAS

Represas e hidroeléctricas: Alfredo Spiegel Calviño

La historia de la construcción de represas se remonta a la antigüedad, hasta las primeras civilizaciones en el Oriente. Innumerables represas pequeñas se construyeron para la irrigación en China, Japón, India y Sri Lanka. Algunas de estas primeras represas existen todavía.

Se considera que la represa más antigua realmente importante fue la construida en Sadd-el-Kafara, Egipto, aproximadamente en el año 2600 a.C., como también las represas de Marib, edificada en Yemen en 750 a.C.

En el periodo posterior al 1000 d.C., se propagó la actividad de construcción de represas, con un crecimiento rápido en sus alturas y concepciones.

En el siglo XII, el rey de Sri Lanka Parakrama Bahu I (1123–1186) ordenó: “Impedir que una sola gota de agua que caiga en la tierra llegue al mar sin haber servido a la gente”. Gracias a esa visión, en la actualidad Sri Lanka goza de agua para irrigación y uso doméstico suficientes.

Cumplir esta premisa es hoy más importante que nunca. Más de mil millones de personas no tienen acceso al agua potable.

La construcción de represas en mampostería en Europa, en el siglo XVI, avanzó considerablemente. La magnífica represa de Tibi, con 42 metros de altura, se concluyó en 1594. Debido a la expansión rápida del imperio español, su experiencia en este tipo de construcciones se exportó a Centro y Sudamérica.

Una de las obras de ingeniería más importantes en el mundo moderno relacionadas con el agua es la construcción de represas en los ríos para producir energía eléctrica. Ejemplo de ello es la de Itaipú, una de las más grandes del mundo, construida en el río Paraná, entre Paraguay y Brasil. Produce el 95% de la energía eléctrica consumida en el Paraguay y el 25% de la consumida en el Brasil.

La producción de hidroelectricidad en Latinoamérica representó el 22% de la producción de este tipo de energía a nivel mundial. En Panamá representa, aproximadamente, el 40%.

Oponerse a las hidroeléctricas, aduciendo razones ecológicas, no es válido porque –según la organización Greenpeace– la energía eléctrica que se genera a partir de fuentes primarias como el agua (hidráulica), el viento (eólica) o el sol (solar) proviene de fuentes renovables no contaminantes.

Me imagino que la consigna “no hidroeléctricas”, tanto en la comarca como en sus alrededores, implica que tampoco quieren la electrificación. Paradójicamente, hasta donde tengo entendido, la única concesión dentro de la comarca fue otorgada a título gratuito a la Cooperativa de Servicios Múltiples de Chorcha, R.L., (Coosemuchor, R.L.), integrada por seis comunidades indígenas. Dicha concesión proyecta la construcción de una mini hidroeléctrica que generará 30 kilovatios para dar luz a ese sector y para que los propios indígenas sean quienes la administren.

El presidente de Coosemuchor, R.L., Felipe Palacios, dijo (La Prensa 23/07/10): “la mini hidroeléctrica no va a dañar el ambiente, sino que se tendrán tuberías y una casa de máquinas pequeña que no incide sobre el medio que les rodea. Dijo, además, que con la cooperativa se podrá desarrollar la parte de etnoturismo, acuicultura, siembra de cultivos diversos para la venta en el mercado local y otros proyectos con los cuales esperan salir adelante para que la gente piense como comerciante, y no se quede estancada como ha sucedido desde hace más de 100 años”.

El uso del agua para el riego en la agricultura y ganadería es de tipo “consuntivo”. Con el uso consuntivo el agua se evapora del suelo; es la cantidad que debe aplicarse a una plantación y que no se devuelve en forma inmediata al ciclo del agua.

Mientras que la generación de energía eléctrica, mediante el turbinado del agua de un río, sí la descarga en el mismo río, no es de uso consuntivo. En pocas palabras, una central hidro no evapora, no consume, no retiene ni contamina el flujo de agua que finalmente revierte al río.

Es bien conocido que nuestro país no posee petróleo o carbón, ni energía atómica como fuentes para producir electricidad, pero sí una red hidrográfica riquísima. Utilizar el recurso agua, de manera equilibrada y controlada, ayuda a reducir la dependencia energética de los combustibles fósiles, que es una fuga de divisas importante y que, además, producen emisiones de gas con efecto invernadero y otras sustancias contaminantes.

Finalmente, considero que la exploración y explotación de los recursos hídricos debe ser potestad exclusiva del Estado, pues la seguridad energética del país no debe estar en manos particulares o compañías multinacionales.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Conquista

La Prensa en alianza con el Pulitzer Center invita a sus lectores a una experiencia inédita de periodismo transmedia. Una historia sobre la costa Atlántica que pone en cuestionamiento qué tipo de desarrollo queremos para nuestro país. Haga clic en la foto.

Por si te lo perdiste

GOBIERNO MANTIENE INHABILITACIÓN Tocumen rechazará oferta de Odebrecht

Carlos Duboy, gerente de Tocumen, S.A.LA
Ricardo Iturriaga

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

13 Dic 2017

Primer premio

0 4 5 4

DAAD

Serie: 7 Folio: 1

2o premio

1238

3er premio

1041

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código