CAPITAL HUMANO

Retos de la educación marítima: Diógenes A. Moreno

/deploy/DATA/laprensa/BBTFile/0/2014/12/05/0_20141205xgKw7K.jpg /deploy/DATA/laprensa/BBTFile/0/2014/12/05/0_20141205xgKw7K.jpg
/deploy/DATA/laprensa/BBTFile/0/2014/12/05/0_20141205xgKw7K.jpg

Desde 1925, cuando se creó el registro panameño de naves, la República de Panamá añadió un ingrediente al rol vital que comenzó a desempeñar en la industria marítima tras la apertura del Canal, en agosto de 1914. En ese tiempo aún no contábamos con el recurso humano preparado que abordara los buques que surcaban los mares y realizaban el comercio marítimo.

Eran los tiempos en que aún existían los barcos de vela y se desarrollaba e implementaba el uso de buques impulsados por maquinaria de vapor a base de carbón. Luego, con los avances tecnológicos que surgieron se introdujo el uso de las máquinas de combustión interna (diésel), dando paso a la modernización de la industria del transporte de mercancías por vía marítima.

Estos adelantos en la tecnología, al igual que el uso de modernas formas de transportar productos, incentivaron la demanda del recurso humano calificado para hacer diferentes labores a bordo de los naves que surcan los mares, principalmente para ocupar las plazas de marinos que exigían los buques de la época.

Gracias a la visión que tuvieron algunos panameños interesados en formar un equipo de instructores que capacitara al recurso humano que aprovechase esas oportunidades, en 1958 nace la Escuela Náutica de Panamá (ENP). Su objetivo principal, en ese momento, era preparar a los primeros marinos polivalentes que ocuparían puestos en los buques bajo el registro del Estado panameño.

Mientras tanto, el sector continuaba con su desarrollo y evolución, y el país ocupaba un creciente rol en la Organización Marítima Internacional.

Tras la recuperación de la soberanía en el área canalera y, posteriormente, la devolución del propio Canal, gracias a los tratados Torrijos-Carter, en 1972 la ENP amplía su marco de capacitación para incluir a oficiales de marina.

En esa nueva y ambiciosa etapa habrían de cooperar oficiales egresados de academias de Norte y Sur América. El objetivo se enfocaba en que los futuros oficiales graduados aquí debían ocupar, en forma paulatina, diferentes plazas de trabajo en la vía acuática como prácticos, capitanes e ingenieros de remolcadores, dragas y en el resto del equipo flotante.

Esto era así, porque conforme a los términos del Tratado del Canal de 1977, los panameños tendrían una participación creciente en su administración y operación, hasta lograr la plena panameñización. No menos importante, la ENP debía impulsar la capacitación de ciudadanos para que aprovecharan las oportunidades de empleo que ofrecía y ofrece la flota mercante local, la primera del mundo.

Con el traspaso del Canal a Panamá y las oportunidades que abre para transformar al país en centro logístico regional, surgió la necesidad de elevar en calidad y cantidad la capacidad de la antigua Escuela Náutica. Fue así como surgió, en diciembre de 2005, la Universidad Marítima Internacional de Panamá (UMIP), con la misión fundamental de asumir el liderazgo en la capacitación de las decenas de miles de jóvenes que reclaman el cluster marítimo y el centro logístico.

El reto para la UMIP se hizo mayor en 2006, cuando por mandato ciudadano, la administración del Canal inició la ampliación de la vía, lo que casi duplicará la capacidad de la ruta local apenas estén en operación las nuevas esclusas a inicios de 2016. Es en virtud de ese promisorio futuro que la estrategia marítima fue actualizada para incorporar entre sus objetivos el de convertir a Panamá en centro logístico de las Américas.

Las proyecciones para satisfacer la futura demanda de mano de obra calificada son monumentales. De hecho, en las circunstancias actuales, estamos en déficit en materia de capacitación de gente de mar, lo que priva a muchos panameños de hacer carrera en profesiones muy lucrativas. En este escenario, nuestros ojos deben enfocarse en la capacitación en carreras náuticas, transporte marítimo (incluyendo operaciones portuarias) y logística. Es en estas áreas que la UMIP está llamada a jugar un rol estelar, responsabilidad que –lamentablemente– no está asumiendo la actual dirección de ese centro académico. Frente a este escenario, las elecciones próximas que determinarán quien será el futuro rector de la UMIP reclaman de los responsables de esta decisión suprema sabiduría y responsabilidad ciudadana. De ello depende el futuro marítimo de Panamá.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código