POLÍTICA

Tránsfugas en cautividad: Gil Moreno

Según el diccionario, rata es un roedor con patas cortas, hocico puntiagudo y cuerpo grueso. Pero también es la persona que se apropia indebidamente de los bienes ajenos, esas son las ratas de dos patas.

Igualmente se dice que es un animal fecundo, destructivo y voraz, que debido a su gran resistencia en los medios más diversos y su gran proliferación, se ha propagado enormemente en el mundo entero. De ahí que acabar con estos roedores es una tarea muy difícil.

Muchos dicen que las ratas tienen un sexto sentido, ya que ante la inminencia de un naufragio presienten el peligro y son las primeras en abandonar el barco, en una tabla o en cualquier otro medio, antes de que este naufrague.

Esto me recuerda el comportamiento de algunos políticos (diputados, alcaldes y representantes), porque cuando el partido al cual pertenecen y que los ha llevado a esas altas posiciones pierde las elecciones, ellos se pasan al grupo gobernante, no por ideología –porque aquí no hay partidos ideológicos– sino por conveniencia. Estos son los llamados tránsfugas... Casi todos ellos se cambian por dinero, otros lo hacen porque los extorsionan o los amenazan.

Todo este mamotreto lo pudieron hacer modificando la revocatoria de mandato, que abrió las puertas a la deserción de diputados, alcaldes y representantes, no solo del Partido Revolucionario Democrático, sino también de sus aliados del Partido Panameñista, que con esta medida se tuvieron que tomar su propia medicina, y ahora están probando los frutos amargos de su imprudencia; esta fue una jugada política muy sucia, una canallada (que no tiene precedente) porque quiérase o no, ese partido contribuyó al triunfo de Ricardo Martinelli.

Este fue el pago de la vaca “atollá”, decía mi abuela. Pero lo curioso, lo que más llama la atención es la actitud del gobierno de turno de volver a resucitar la revocatoria de mandato, con la única y exclusiva finalidad de mantener a estos tránsfugas en cautividad como si no fueran seres humanos. Esta es una inmoralidad, una ofensa que se le hace a las personas decentes de este país y las instituciones democráticas.

Por lo demás, para nadie es un secreto que muchas de estas personas que se han cambiado de partido, principalmente los llamados tránsfugas, están esperando el resultado de las próximas elecciones para tomar una decisión. Si el grupo gobernante, al cual pertenecen en estos momentos, gana las elecciones, ellos se mantendrán fieles como unos mansos corderitos. Pero si pierde, ellos, ni cortos ni perezosos, al igual que las ratas ante un naufragio, abandonarán el barco y se irán con sus curules al campo ganador, antes de que entre en vigencia la nueva revocatoria de mandato.

Sabemos que todo esto es una inmoralidad de los actuales gobernantes, porque tan rata es el se vende como el que los compra. Y ningún partido que se precie de serio debe aceptarlos, porque son elementos nocivos a la sociedad, que se prostituyen por dinero, que son piedra de escándalo y que están dando malos ejemplos.

¡Esta es una vergüenza que no tiene nombre, en mi vida, jamás había visto tanta inmoralidad! ¡Y esos son los que hoy dirigen a la nación!

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