UN TEMA QUE DEBE SER VISTO CON ESPECIAL ATENCIÓN.

Trascendencia de la inscripción del nacimiento

Imaginémonos sin nombre y apellidos propios, sin conocer de manera cierta la identidad de nuestros progenitores, sin tener la seguridad y protección de una nacionalidad, sin contar con algún lazo con nuestros derechos humanos más intrínsecos. A primera vista el panorama tiende al desaliento, y no es para menos, pues cada niño o niña que no es inscrito en el Registro Civil, será "invisible" a los ojos del Gobierno y de la sociedad en la que se desenvolverá desde el mismo momento de su nacimiento.

El nombre y la nacionalidad son derechos humanos básicos y elementales de cualquier ser humano, son tan intrínsecos que se activan desde el momento en que la persona tiene su primer hálito de vida. Dicha realidad ha quedado plasmada en el artículo 7 de la Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por nuestro país mediante la Ley Nº 15 de 6 de noviembre de 1990, que dispone lo siguiente:

1. "El niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos.

2. Los Estados Partes velarán por la aplicación de estos derechos de conformidad con su legislación nacional y las obligaciones que hayan contraído en virtud de los instrumentos internacionales pertinentes en esta esfera, sobre todo cuando el niño resultara de otro modo apátrida".

Los niños y niñas que no gozan de esta inscripción no solo pierden su identidad como personas, sino que no son reconocidos como ciudadanos ante el Estado ni ante la sociedad, no poseen los derechos de ciudadanía intrínsecos a toda persona y mucho menos cuentan con las garantías que se brindan a todo ser humano.

La accesibilidad a los servicios básicos, como la salud y la educación se hace difícil, puesto que no cuentan con documentos que permitan su identificación y mucho menos que ofrezcan la certificación de nacionalidad del país en donde soliciten estos servicios.

Sin certificado de nacimiento no se puede obtener un carné de seguridad social, o ingresar a una escuela, u obtener una cédula de identidad personal o un pasaporte. La razón: no hay forma de saber quién es el individuo y mucho menos cuál es su nacionalidad, y esto, simplemente, porque la inscripción no se efectuó o se hizo de forma errada.

En muchos de los casos, las razones por las cuales no se llevan a cabo estas inscripciones son:

1. En algunos ámbitos geográficos, registrar a los niños y niñas suele ser un proceso oneroso.

2. Algunos países tienen como política imponer multas a quienes lleven a cabo el registro de sus hijos e hijas tarde.

3. En la mayor parte de los casos de sub-registro o no registro, los nacimientos se producen en lugares de difícil acceso, donde las comunicaciones habituales como teléfonos o caminos no existen.

4. El desconocimiento de la importancia del registro y de las consecuencias que conlleva de no efectuarse.

5. La falta de medios de comunicación, lo que trae como consecuencia directa la falta de información.

No solo la falta de trascendencia del tema entre las personas hace que cada día haya más situaciones de este tipo, sino que las políticas de muchos Estados no lo contemplan entre sus agendas nacionales, toda vez que:

1. Hace falta iniciativa política, que permita entender lo importante de la situación de registros de nacimiento de las personas que habitan en un país, es decir, la creación de leyes que promuevan la inscripción de todos los que habitan y nacen en el país.

2. La amplia gama de culturas que habitan dentro de cualquier territorio, sobre todo en nuestro país, hace que se dificulte la propagación de información relacionada con el tema, aparte de que cada cultura tiene su propia idiosincrasia y todas son merecedoras de respeto y comprensión.

Las campañas que lleve a cabo el Estado para promover la participación de la sociedad en general y de los padres, hospitales, auxiliares del registro y el registro como tal en particular, hará de la inscripción de la población infantil una realidad en poco tiempo, pero se requiere más que voluntad de las partes involucradas, se requiere políticas eficaces, capacitación a los registradores y personal de los hospitales y a las parteras, participación de los medios de comunicación, colaboración entre las entidades que tienen que ver de forma directa con la situación, pero sobre todo que las personas se den cuenta de que sin un nombre y una nacionalidad, no es posible vivir de manera digna en ningún lugar del mundo.

Transitar por la vida sin documentos que acrediten la existencia y la nacionalidad, es una tarea ardua para cualquier persona, porque no encontrará un lazo estrecho con la familia que lo vio nacer o con el país en donde ha crecido.

La inscripción de los niños y niñas, es un asunto de todos, es un tema que debe ser visto con especial atención, pues en cada niño o niña que no se inscribe, se pierde un ciudadano productivo para el país.

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