EJERCICIO ELECTORAL

Voto en blanco: ¡No!

En las últimas semanas, he escuchado a varias personas (de esas que merecen respeto y admiración por su trayectoria, actos y opiniones) decir que “votarán en blanco” para rechazar las alternativas que nos ofrecen los partidos considerando igualmente malos a todos los candidatos.

Primero, hay que diferenciar votar en blanco de no votar. Las causas de la abstención van desde el rechazo al mecanismo democrático del sufragio, la imposibilidad para llegar al centro de votación (en lugares apartados esto puede definirlo un aguacero) o la consideración que, la simple pereza puede hacer que muchos no voten porque “su voto no hará diferencia”. Pero, la abstención, suele ser utilizada por quienes se oponen a lo propuesto como sinónimo de voto negativo. El mejor ejemplo fue cuando dijeron que la abstención en el referendo del Canal, demostraba la masiva oposición al proyecto. Esto, ni Frenadeso se lo creyó pero, no dejaron de decirlo para no perder la costumbre de oponerse a todo con miras a cumplir su objetivo de “miseria igual para todos”.

Hecha esta diferenciación, pensemos lo que se consigue depositando una papeleta sin marcar. La parte “positiva” es que representa un verdadero voto a conciencia si ningún candidato nos gusta. Basado en eso, posiblemente muchos de nosotros optaríamos por esta opción. Sin embargo, en la práctica, el voto en blanco carece de un efecto real sobre el destino del país y pudiera ser solo una manera, hasta cierto punto cómoda, de no involucrarse y dejar abierta la puerta para decir “yo no voté por él/ella” si la gestión de gobierno es mala.

Desafortunadamente, la democracia no funciona tan bien. Lo justo sería que si la mitad más uno de los electores votaran en blanco, se tuvieran que hacer nuevas elecciones cambiando a todos los candidatos. Si eso pasara, votar en blanco pudiera tener un efecto verdadero. Pero, en base a las reglas vigentes (y que los políticos nunca cambiarán por miedo a las consecuencias) si todos los habitantes del país votamos en blanco y solo uno vota por un candidato… pues ese candidato sería presidente. Esto es mucho más grave cuando tenemos un sistema como el nuestro, alérgico a la segunda vuelta electoral.

Otro hecho importante a tomar en cuenta son las posibles consecuencias de dicho voto en blanco. Si nuestra prioridad es que alguno de los candidatos no gane, porque consideramos sería lo peor que pudiera pasarnos, en ese caso hay que votar de alguna manera que nos garantice su derrota. Así, lo lógico será votar por el candidato que más oportunidades tenga de ganarle a quien nos oponemos. Ese análisis, es muy frecuente entre quienes votarán por Ricardo Martinelli. La frase es más o menos así: “Mi prioridad es que Balbina no gane… por eso, votaré por quien tenga más oportunidad de ganarle”. Es en esta circunstancia donde las dichosas encuestas se hacen cada vez más importantes. Si mi decisión se basara en quién puede ganarle a alguien, es necesario tener datos sobre quién tiene más oportunidad de lograrlo. Por eso, a pesar del “defecto Navarro” los números indican que quienes se oponen al PRD y su candidata, votarán por la alianza de Martinelli, para asegurarse que los del “gobierno para el pueblo” no ganen.

Por último, el voto en blanco es un concepto “ético” interesante, que sugiere gran independencia de criterio. Sus defensores, citan la novela Ensayo sobre la Lucidez, de José Saramago. Sin embargo, eso que mencionan, se refiere a la primera mitad del libro… porque, una vez que hay un voto masivo en blanco y el sistema se enfrenta a algo que no esperaba, la segunda mitad demuestra que el mundo no acepta tan fácilmente los cambios. Ese mismo sistema político repudiado en forma honesta por los electores, llega a la conclusión de que todo es parte de una oscura conspiración y busca culpables donde no los hay al punto de que matar a quienes ellos, unilateralmente designan como “culpables”… La moraleja pesimista es: “así funciona el mundo”…

Creo que, en nuestro defectuoso sistema político sin ideologías ni principios de ningún tipo, el voto en blanco termina significando apoyo para el partido que más disciplina tiene, pues cuenta con una base de “voto fuerte” que no va a cambiar. Basado en eso, el voto en blanco, en el Panamá de hoy, me parece que se vuelve inaceptablemente peligroso.

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