NADA PERSONAL

Las cuentas del Gran Capitán: Berna Calvit

Cuando me siento a escribir el artículo quincenal, generalmente tengo una idea bastante clara sobre el tema. Pero a veces algo surge que me desvía del asunto que inicialmente había escogido. Esta vez iba enfilada a comentar la reacción airada de un “saltamontes” político, con vasta experiencia en el arte de vivir de la planilla gubernamental; su pataleta por mis críticas me recordó una expresión de un jefe muy especial que tuve, y a quien recuerdo con frecuencia; era un hombre difícil, estricto y exigente, pero justo; una de las mejores lecciones que aprendí de él fue que las críticas a un trabajo defectuoso no deberían tomarse como ofensa personal. “Don´t take it personal, just make it better”, decía cuando recibía un trabajo sin la calidad que esperaba.

Este gringo, que hizo de Panamá su hogar, hablaba español pero esa frase la decía siempre en inglés. Esa lección era la idea central para este artículo. Pensaba, con cierto optimismo, que aquella enseñanza de mi exjefe podía servirles a los que se enojan cuando se les critica por la castración, por parte del Ejecutivo, de los poderes Legislativo y Judicial; por viajes internacionales costosos a eventos sin mayor trascendencia (con bastante entretenimiento y shopping); por tener emplanillada a la parentela; por contratos a los que se les notan lo abultado, como sucede cuando los retoques con botox resultan mal; por calles y carreteras recién asfaltadas que tienen más huecos que un queso gruyere.

En resumen, por promesas incumplidas, corrupción, oportunismo... ¡Y quién sabe!, a lo mejor un día me toca conocer a algunos de los que critico (o critiqué en gobiernos anteriores) y les puedo explicar lo que aprendí de aquel jefe; tal vez al presidente Martinelli, a los ministros Mulino, Cortés, De Lima, Suárez, Vergara; a los diputados Tito Afú, Marilyn Vallarino, Marcos González (excluyo de plano a Sergio Gálvez); a la zarina anticorrupción (no recuerdo cómo se llama ni sé si todavía existe esa institución).

Leía un artículo sobre los líos financieros recientes en España, y al encontrar la frase “las cuentas del Gran Capitán” inmediatamente dejé a “a medio palo” el tema inicial; algo me dijo que indagar sobre el origen de esta expresión tan usada, iba a ser entretenido y útil.

No me equivoqué. Se refiere las cuentas que presentó el general Gonzalo Fernández de Córdoba (el Gran Capitán) a los Reyes Católicos después de conquistar Nápoles y Sicilia; eran tan exorbitantes los gastos que presentó el militar que los reyes exigieron explicaciones. Entre los más conocidos y repetidos están: Cien mil ducados en guantes perfumados para preservar a las tropas del mal olor de los cadáveres de sus enemigos tendidos en el campo de batalla. Ciento 60 mil ducados en poner y renovar campanas destruidas por el uso continuo de repicar todos los días por nuevas victorias conseguidas sobre el enemigo. Doscientos mil 736 ducados y nueve reales en frailes, monjas y pobres, para que rogasen a Dios por la prosperidad de las armas españolas. Diez mil ducados en pólvora y balas. Un millón en misas de gracia y tedeums al Todopoderoso. Cien millones en palas, picos y azadones para enterrar a los muertos del adversario. Cincuenta mil ducados en aguardiente para las tropas, en días de combate. Seiscientos mil 490 ducados a los espías por cuyo aviso se ganaron muchas victorias y el señorío del reino (y díselos secreto de mi mano a la suya). Esto último lo aclaro: se los dio a los espías él mismo, en secreto, así que no podía haber comprobante de por medio.

Este episodio ha sido investigado a fondo por historiadores de prestigio. Algunos concluyen que si bien el Gran Capitán “hizo fiesta” con los fondos, ofendido por la exigencia de cuentas, en su informe de gastos “desahogó su amargura envolviéndola en ingenio e ironía”. En el caso de Fernández de Córdoba, un contador de apellido Spinelli, aunque “después de los pavos”, le resultó una espina al militar. Más de un siglo después este pasaje recibió tratamiento literario en una obra de teatro de Lope de Vega. El singular pasaje histórico me permitió volver al tema inicial; a nuestro Gran Capitán tampoco le gusta que le pidan cuentas por los millones que se gastan como si fueran centavos; no tiene un Spinelli, sino una contralora Bianchini que no es espina sino una especie de “tuneladora” que le abre paso expedito a contratos “llave en mano” y compras sin licitación; y también un complaciente y ganancioso equipo de diputados y ministros que hacen coro en la danza de millones que nos endeudará per secula seculorum, pese a las reiteradas advertencias de economistas serios sobre el gasto desordenado y exagerado. Muchas campanas se han roto ya en una campaña mediática sin precedentes, incluso por obras que están en “veremos” (ej. cadena de frío), y otras muy lejos de conclusión. El Metro, obra insignia del gobierno Martinelli, parece que va bien, ¡aleluya! Pero las necesidades básicas sociales no solo no se han resuelto, se han agravado. Creo, al final de este escrito, que acomodando un poco los detalles, en las cuentas del Gran Capitán no faltarán los guantes perfumados. Y aprendida la lección de mi buen jefe, en lo que digo, señores, no hay nada personal.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

en presunto asalto Asesinan a directivo de cadena mexicana Televisa

Antes de incorporarse a Televisa en 2013, Lagos Espinosa se desempeñó como directivo en varios bancos.
Tomada de internet

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código