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Lo difícil de vivir en Paitilla

Vivir en Paitilla se ha vuelto verdaderamente insoportable. Tengo más de 20 años de residir allí y aunque nunca fue una urbanización o barrio silencioso, podíamos vivir tranquilos. En estos últimos años hemos crecido a pasos agigantados hasta quedar en una inmensa mole de cemento que a la vista de cualquier ángulo es definitivamente espectacular, ¡pero ya no se puede vivir aquí!

Estoy de acuerdo en que estamos en un boom en lo que a bienes raíces y venta de autos se refiere; pero, ¿qué pasa con las vías? En Paitilla crecemos para arriba y no hay manera de aumentar las calles ni las salidas de la urbanización y ahora con "Punta Pacífica" nos hemos multiplicado por cuatro en un abrir y cerrar de ojos.

Los promotores de Punta Pacífica vendieron su proyecto con una espectacular entrada de cuatro carriles que hasta el día de hoy no tiene iluminación, porque nadie se quiere hacer responsable del pago de la energía, pero eso ya no importa porque ya se robaron los cables. Asimismo, tampoco se puede utilizar para salir por ella hacia la ciudad porque los carros no pueden girar a la izquierda ni en Vía Israel ni en calle 50. ¿Hasta dónde tienen que desviarse? La mejor forma es por el Súper 99, ponerse en cuatro filas, y otra vez el juega vivo. Desde allí, seguir recto es imposible con el tranque así que se toman el chance por Paitilla.

Aquí es donde se agudiza nuestro problema. Si nos ponemos a contar grosso modo, en Paitilla hay más o menos unos 55 edificios, con un promedio de 50 apartamentos por edificio lo que hacen 2,750 apartamentos. Si calculamos dos carros por apartamento serían 5,500 carros. Esto sin contar las residencias unifamiliares, el Club Unión, la Sinagoga, el Hotel Plaza Paitilla Inn, los centros comerciales y nuestros nuevos vecinos de Punta Pacífica. ¿Cómo pueden movilizarse diariamente todos estos vehículos dentro de esta pequeña área? Para hacerles una breve reseña de lo que nos acontece podría empezar diciéndoles que:

Somos la terminal de buses privados de la Zona Libre de Colón. He llegado a contar en fin de semana, hasta 30 busitos que se estacionan a lo largo de estas avenidas acaparando los pocos estacionamientos disponibles y obstaculizando el espacio señalado para que los carros de aseo puedan recoger la basura. En la noche, las isletas centrales de las avenidas son estacionamiento de las 4 x 4, maltratando así las áreas verdes. Como si fuera poco, en vía Italia hay cuatro carros blancos estacionados y abandonados desde hace más de seis meses y ninguna autoridad ha tenido la curiosidad de averiguar a quién pertenecen.

Los edificios tienen letreros de "no estacionar", pero los carros se estacionan frente a los letreros, ocupando la mitad de la calle, esto sin contar los tranques y las obstrucciones en las estrechas calles producidos por las construcciones. Asimismo, frente a Ball Harbour los autos se estacionan en doble fila para ahorrarse los 25 centavos que cuesta el estacionamiento.

En la vía Winston Churchill (que es una sola vía), al final, el tránsito señalizó para seguir recto o girar a la derecha, pero la ocupan como estacionamiento, además de que en la noche esta vía se convierte en doble fila. El año pasado hubo un incendio y los carros bomba no podían llegar, los bomberos tuvieron que buscar a los dueños de los carros para poder hacer su trabajo. En invierno, cuando llueve, el que tiene carro sedán no puede entrar ni salir, porque por la entrada del Súper 99, el agua llega hasta la manigueta de la puerta de los automóviles y por la de la Avenida Balboa toda la esquina se inunda.

Por otro lado, estoy de acuerdo con que hay que recoger el excremento de los cientos de perros que bajan a pasear, pero ya esto pasa desapercibido con los huesos de pollo, servilletas, vasos y platos de foam, residuo de los almuerzos de los obreros de las construcciones que, aunque después de varios días pasan las "hormiguitas" recogiendo y poniendo todo en sus bolsas plásticas amarillas, Aseo tarda como 3 semanas en recoger las bolsas.

Ahora... ni hablar de hacer una fiesta o una reunión familiar, porque primero no hay dónde estacionarse y segundo hay que rezar para que ese día no tengamos esos "especiales" olores que salen de nuestra bahía. ¡Qué vergüenza!, a mí me ha tocado tener invitados extranjeros y no saber cómo explicarles que eso es natural en nuestra urbanización y que aquí hay apartamentos que cuestan más de medio millón de balboas sólo el cascarón, y supongo que los olores viene incluidos.

En fin, no hay autoridad que resuelva ni los olores ni el tránsito ni la basura ni las inundaciones y... ¡no es que yo sea negativa!

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