PROGRESO INTEGRAL

Un gobierno de más tener y menos ser: Víctor Paz

Con agrado recibo la noticia de que se considera aumentar el salario de “las hormiguitas” (el personal de aseo que recoge la basura) a 500 dólares. La mayoría es de sexo femenino y realiza un trabajo temerario, considerando la inclemencia del tiempo y lo desaseada que es parte de nuestra sociedad (que tira a la calle cualquier basura que tengamos a mano).

Si la memoria no me falla, en tiempos de la Cruzada Civilista existía un pregón que decía: “El fufo le dio el voto a la mujer, Noriega la puso a barrer”. Es triste que en democracia no hayamos podido hacer algo mejor por estas mujeres. Pero le van a subir el salario, eso es muy bueno. Lo malo es que no le quitan la escoba de las manos... ¿Progreso sostenible y escalable?

Con agrado, también, recibo la noticia de que se está considerando aumentar el salario de los choferes de metro bus a 800 dólares. Aunque algunos sean reciclados de los “diablos rojos”, me alegra que se les aumente el salario. Hay quienes dicen que su lucha es justa. No conozco las interioridades del conflicto, pero de cualquier forma, me parece positivo. La responsabilidad de llevar a tantas personas en un transporte “público”, el desgaste físico y sicológico (dado los aberrantes tranques que ha generado este nuevo Gobierno) lo justifica.

Con agrado recibí la noticia del aumento que se le hizo a la tropa policial. Sobra recalcar su importancia. El desgaste físico, riesgo vital, sacrificio y nobleza del oficio (aunque históricamente lo hayan convertido, sus propios líderes, en cualquier otra cosa). Hoy en día, una persona que maneje bien el inglés puede llegar a ganar entre 500 y 900 dólares en un call center.

Antes (hace 20 años) un salario de entre 500 y 900 dólares era considerado “suficiente”, para quien iniciara su vida profesional. Entendiendo por profesional, al graduado universitario que dedicó, aproximadamente, entre cuatro y seis años al estudio en diversas disciplinas. El problema radica en que actualmente todavía hay muchos profesionales sobreviviendo con dicha escala salarial.

Está bien que las hormiguitas, los choferes de bus, los policías y el personal de los call center ganen buenos salarios. ¿Pero qué pasa con el resto de los panameños? Cualquier gobierno que se llame “bueno”, generaría la suficiente plataforma económica para que toda la población tuviera un mejor porvenir laboral.

No se trata solo de exprimir a la clase media y llenar a “los pobres” con subsidios. Entendiendo que los subsidios también llegan a sectores no pobres de la población, y que en Panamá muchos “pobres” tienen celulares, juegos de video, televisores de pantalla plana, cable e internet.

Sin caer en la ridiculez de que los raspaderos que ganan 2 mil 500 dólares mensuales, definitivamente, somos más consumistas que productores. Desde que subió este gobierno no he parado de preguntarme, a quién le queda el progreso (descartando a las hormiguitas, a los choferes de bus, a los policías y a los operadores de centros de llamada). ¿Qué hay de los ingenieros subpagados, los médicos desempleados, los abogados taxistas, los maestros y profesores que renuncian para irse a trabajar en los call centers, porque el dinero no les alcanza y las enfermeras que terminan como cuidadoras de ancianos extranjeros? Luego, ¿de qué sirve estudiar tanto en una universidad.

Bajo este panorama, cómo extrañarnos de que en este país haya tan pocos estudiantes de matemáticas, física, biología, química, música, artes. Y cada vez mucho menos profesionales. Dicho sea de paso, ¿Dónde quedó la transformación curricular, y de qué sirvió? ¿Por qué los panameños conocemos más del metro, que de los logros en educación? ¿Será porque la transformación curricular no funcionó, será que hubo falta de divulgación, será que el gobierno solo nos vende una idea: “La idea de tener, no la de ser?”.

De cualquier forma, quién querría estudiar tantos años, si apenas tomando un curso de inglés o algún tipo de entrenamiento, obtendrías un empleo de casi mil dólares mensuales. Por otro lado, ¿Cuál ha sido el apoyo a nuestros productores, dónde quedó la cadena de frío? ¿Qué ocurrió con los técnicos expertos que vendrían de Vietnam a educar al productor nacional? ¿Cómo nos ha impactado el tratado comercial con los norteamericanos? ¿Acaso solo pensamos en comer y vivir de las importaciones? ¿Por qué importar (tener productos) en lugar de producirlos (ser un productor)? ¿Quiénes se benefician del perfil de importación, y más endeudamiento estatal? ¿Acaso tanto desarrollo “sostenible y escalable”, solo “escala-crece” la deuda pública?

De cualquier forma, ningún país progresa integralmente si sus universidades públicas se devalúan y sufren tanto. Luego, ¿Qué estamos haciendo de Panamá? ¿Un paraíso consumista, en el que más importa tener, que ser, saber, pensar o entender? A mi parecer, todo desarrollo sostenible y escalable debe hacer que el ciudadano tenga más, siendo mejor (mejor profesional, mejor ser). De lo contrario, más que promover, venderíamos demasiado barato a la nación y a sus ciudadanos.

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