DESCALABRO SOCIAL

Cuando no se guardan las apariencias: Ana Elena Porras

Una característica de la idiosincrasia de los panameños es la competitividad individualista. Desde los pequeños círculos de amigos en un café, pasando por una conversación casera entre parientes, o por debates entre intelectuales, hasta los noticieros matutinos, resulta difícil encontrar puntos de convergencia en algún tema; para todo discutimos y nos contradecimos, como trovadores en décimas de controversia.

Es por esto que me sorprende que los consultores nacionales (arqueólogos, historiadores, arquitectos, geógrafos) contratados por la constructora Odebrecht para evaluar el proyecto de la cinta costera 3 estén de acuerdo en que no habrá impactos negativos en el Casco Antiguo por la construcción de esa multimillonaria obra vial, a escasos metros de la histórica ciudad colonial. Sin pudor alguno respecto a la falta de transparencia, ya no financiera sino urbanística, por parte de la constructora y sus expertos, mantienen en secreto los sesudos estudios de impacto en el Casco Antiguo. Es decir, a pesar de que se trata del patrimonio histórico mundial y panameño, no se han divulgado los estudios del impacto urbanístico, cultural, histórico y arqueológico de estos expertos; apenas se han publicado, parcialmente, algunas de sus propuestas

Por ejemplo, una tesis planteada por este equipo de consultores defendió el argumento de que no habría pérdida o impacto negativo a causa del viaducto, porque la ciudad del Casco Antiguo había vivido, siempre, de espaldas al mar. Esa afirmación es una barbaridad que oculta el origen histórico del Casco Antiguo como ciudad puerto, cuya Aduana (posteriormente, Audiencia) es nuestro actual Palacio de las Garzas. Ignorar las garitas o vigías que avistaban visitantes, barcazas de carga, enemigos y piratas; así como cerrar los ojos para no ver los cañones en el Paseo de la Bóvedas, que apuntan hacia la bahía, con la intención de defender nuestra ciudad de ataques, es exasperante. Negar la condición marina del Casco, aparte de demostrar mediocridad y deshonestidad intelectual, es un acto vil contra nuestro patrimonio, con la intención premeditada de defender un proyecto desarrollista y elitista, cuyo principal fin, más allá de la inauguración electorera, es viabilizar y agregar valor a los proyectos inmobiliarios del relleno de Amador. Otro de los argumentos de los expertos contratados para defender la cinta costera 3 sugiere que es una obra inevitable, debido al rápido y desordenado crecimiento demográfico y urbano, así como por la implacable elección del viaducto como alternativa escogida (por no decir impuesta) por el Gobierno. Este hábil argumento evade la responsabilidad de evaluar el impacto negativo de la cinta costera, sin oponerse abiertamente, y mientras disminuye su importancia específica dentro de una reflexión más compleja y de mayores proporciones sobre el futuro urbano de la ciudad metropolitana de Panamá y su administración.

Este gobierno, con mayor avidez que otros, promueve un crecimiento demográfico y urbano agresivo y descomunal, que nos obligará a construir una ciudad inmensa en relación con el tamaño del país, con una visión desarrollista propia de las décadas de 1970 y 1980, que asume viejos paradigmas de planificación urbana, enfocándose en mega ciudades que han demostrado ser insostenibles, energética y socialmente, porque eliminan la diversidad cultural, sustentabilidad ambiental, viabililidad económica y financiera y que, además, pasa por alto el factor “patrimonio histórico y cultural”. Es una propuesta obsoleta y elitista. Actualmente, los países desarrollados acogen nuevos paradigmas urbanísticos desconcentrados, amigables al peatón, democráticos, con sostenibilidad energética y ambientalista, con propuestas de sostenibilidad con el patrimonio histórico y cultural, con enfoque participativo e interactivo para los habitantes, en los barrios y los espacios públicos de esparcimiento, con diversidad étnico-cultural, de ciudades preferencialmente medianas y pequeñas interconectadas. Los nuevos paradigmas acogen propuestas de mayor complejidad y menor simplificación colonizadora y asimilacionista (porque el desarrollismo de las mega ciudades discrimina a los pobres, campesinos, indígenas, pescadores, etc.) que la adoptada por nuestro Gobierno, en nombre de una “modernización”, irónicamente vetusta y obsoleta. Las nuevas tendencias, contrariamente, identifican el futuro con la proliferación y diversidad urbana de ciudades vernaculares, financieras, mineras, turísticas, industriales, ciudades históricas y agrícolas, etc. En suma, los paradigmas de punta del desarrollo evitan crear mega ciudades que reducen la calidad de vida y generan más inseguridad y violencia. Pero se insiste en los mega proyectos, porque generan mega negociados, a través de sobreprecios, contrataciones directas o adjudicación de licitaciones al postor más caro... sin pudor.

¿Cómo es posible que todos los consultores de Odebrecht defiendan la cinta costera 3 sin expresar siquiera una objeción? ¿Será posible que no hayan encontrado una contrariedad digna de mención? Al menos, entre los consultores extranjeros, se hizo la salvedad que les salvó la cara, del impacto visual negativo de esta vía en el Casco Antiguo. ¿Cómo se dio el milagro del consenso absoluto entre los consultores nacionales? ¿Acaso el proyecto es perfecto, sin falla alguna? Ni siquiera arriesgaron una que otra crítica, siquiera venial (como la contaminación visual, auditiva o del aire) aunque fuera para guardar las apariencias de independencia profesional.

La constructora brasileña tampoco se ha tomado la molestia de aparentar ser una empresa de excelencia, transparente, respetuosa del patrimonio histórico y cultural de Panamá. Podría haber contratado o, al menos, haberse reunido con los expertos nacionales que objetamos el proyecto (que somos la mayoría) para disimular y hacer ver que valoraba nuestros argumentos e intentaba ofrecer soluciones para corregir, mitigar y eliminar impactos negativos. Pudo mantener relaciones públicas respetuosas con los residentes del Casco, informándolos de los trabajos hechos y por hacer, tomando sus quejas y recomendaciones. Pero tampoco se preocupó por guardar el mínimo decoro ni disimular que no es una empresa transparente, amigable, de excelencia urbanística ni con responsabilidad social.

Cuando vivimos en una sociedad en que las autoridades han perdido la vergüenza y ni siquiera se preocupan por guardar las apariencias, estamos frente al descalabro cultural, institucional y de los valores que la sostienen.

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Corporación La Prensa, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Loteria nacional

20 Nov 2019

Primer premio

4 1 8 9

DDDB

Serie: 8 Folio: 7

2o premio

8025

3er premio

4855

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código