DERECHO FUNDAMENTAL

La justicia en el Estado democrático: Javier Comellys

Escribo esto para los que desconocen qué cosa es la justicia y, por eso, no la aplican; para los que tienen sed de ella y buscan, como en el desierto, un oasis para tomar un sorbito de agua, y para los pobres que desde su nacimiento permanecen en las más oscuras cavernas de la ignorancia, porque ignoran otras realidades y siguen encadenados por miedo a la libertad o por carecer de la fuerza de voluntad para soportar la cruda realidad de la vida. (Léase Alegorías de las cavernas).

Solo quien tiene suficiente empuje, puede romper esas cadenas de injusticia que lo atan desde su nacimiento y al hacerlo acaban con paradigmas obsoletos, ideas retrógradas, estilos de vida que abundan en el mundo de la mediocridad, y con creencias y hábitos malsanos, etc.

La justicia tiene tantas definiciones como autores; daremos a conocer sus versiones y diferentes posturas éticas, filosóficas, políticas, sociológicas, así como puntos de vista, concepciones y teorías más relevantes sobre este complejo tema. Conceptos como igualdad, equidad social, derecho, leyes, compromisos, lo justo e injusto, etc., tienen que ver con las diferentes definiciones del término. Platón decía: “La justicia para los gobernantes, es lo que conviene a los gobernantes, la convivencia del más fuerte sobre el débil, es ambicionar el poder para su propio enriquecimiento; cuando debe basarse en el reparto equitativo de los beneficios del Estado entre sus habitantes, de modo que para gobernar de manera justa, aquellos que menos tienen, deben ser los más favorecidos por la organización del Estado”.

No es fácil definir ¿qué cosa es la justicia? ¿O acaso es darle a cada cual lo que le pertenece; encarcelar a un hombre indefinidamente, sin previo juicio; condenar a muerte a un individuo, ejecutarlo, y que después se pruebe su inocencia; darle de comer a un niño que deambula por las calles muerto de hambre, desnutrido y desamparado? ¿Acaso es justicia la representación simbólica de una mujer a la que no se le ven los ojos por estar vendada? ¿Cómo podrá saberse si es ciega y no tuerta? ¿O que la espada que lleva en su mano derecha, de doble filo, no es para el ataque sino para defenderse? ¿O que la balanza que lleva en la otra mano no se inclina ante la impunidad de los poderosos? ¿A eso es lo que llamamos justicia? ¿A lo que parece democracia, pero es autoritarismo o dictadura; a lo que aparenta ser blanco y resulta negro; a la calma que es solo el principio de una tormenta; a lo de lejos parece un pajarito, y de cerca no es más que un gallote?

Los estudiosos del tema consideran que el acceso a la justicia fortalece al Estado democrático, es la piedra angular en la relación entre gobernantes y gobernados. Ningún Estado puede proclamarse democrático sin ser justo ni desarrollarse económica, política y socialmente, sin resguardar los bienes jurídicos tutelados por el derecho que la sociedad le ha encomendado.

Jorge Eliécer Gaitán, abogado, caudillo y político colombiano, uno de esos hombres iluminados por el destino, se atrevió a romper las cadenas de la ignorancia que le ataban y le perdió el miedo a la libertad (Léase a Erich Fromm en El miedo a la libertad) y pagó un alto precio por enfrentarse a la “oligarquía plutocrática” de su país. Él concibió la justicia como el principio de la dignidad, la libertad, el trabajo y la transparencia, elementos que conllevan una dimensión axiológica y moral. Desde este punto de vista, el derecho debe procurar el valor de la justicia material y servir como medio de la autorrealización del hombre.

Luchó, contra las desigualdades sociales, supo vapulear el flagelo de la corrupción e implantar la restauración moral de su pueblo. Su oposición a la plutocracia oligárquica colombiana le costó la vida, fue asesinado a traición por un miserable sociópata rosacruz el 9 de abril de 1948.

Igual suerte tuvo, Martin Luther King, pastor bautista, por combatir la injusticia que se cometía contra los negros en Estados Unidos, la segregación racial y por defender sus derechos civiles y políticos fue vilmente asesinado a manos de un miembro del Ku Klux Klan, que no estaba en su sano juicio y, según dicen, recién había escapado de la prisión. “Prefirió morir a vivir como un esclavo. Le segaron la vida por iluminar las conciencias, por haber derribado los prejuicios que enlodaban la dignidad y la condición humana. Inspirado por las ideas nacionalistas de Mahatma Gandhi, que se convirtieron en el centro de su propia filosofía; representó la no violencia, la libertad, la paz y la justicia. Acontecimientos que determinaron que hoy gobierne un presidente negro en EU.

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