EN TONO SERIO

El lenguaje noticioso panameño: Fernando Sucre M.

En estos tiempos modernos, en todos los países del mundo, y Panamá no es la excepción, los medios de comunicación, especialmente los televisivos, establecen pautas de conducta entre los ciudadanos. Este cuarto poder, como se le suele llamar, es especialista en detectar cuáles son las programaciones que atraen más al público y en ellas se ensañan, aunque eso signifique anteponer lo circense al conocimiento intelectual.

De todos los noticieros que he tenido oportunidad de ver en el mundo, los de Panamá me resultan los más pintorescos, por la poco o nula elocuencia de sus periodistas, algo que debiera ser motivo de grandísima preocupación para todos, pues ello es un vivo ejemplo de la calidad de la enseñanza que se dicta en nuestras universidades.

Los noticieros nocturnos siempre tienen la costumbre de enfocar, como primera noticia, algún acontecimiento fatídico de barrio, como puede ser el apuñalamiento de una persona, el robo de un poste de guindar ropa o la desaparición del celular de un ciudadano en un taxi.

La idea, al parecer, es demostrar que la seguridad del país está peor de lo que creemos. Esto nada tiene que ver con el gobierno de turno, más bien, lo que desean es captar la atención de la mayoría de la población, guiándola hacia un sentimiento de miedo permanente a todo lo que nos rodea.

Los noticieros suelen desplazar al lugar del acontecimiento a todo su equipo televisivo para que, de forma rápida y directa, nos pongan al corriente del suceso. El periodista o la periodista utilizan un léxico, que cuenta con varias palabras básicas que no suele dejar nunca por fuera. Estas son: “precisamente”, “específicamente”, “lo que es”, “a esta hora”, “básicamente”, “reportándose”, “registrándose” o “dar”.

Esto sin contar que me ha tocado oír frases como: “persona octogenaria de 80 años”, ni modo que sea de 70; o la palabra “chequeadores” y qué decir cuando reportan el tráfico, siempre utilizan la frase “tranque descomunal”, como si existiera de varias clases.

Así, por ejemplo, al iniciar el noticiero, el periodista que se encuentra en el estudio dice: “Vámonos hasta San Miguelito donde precisamente se está registrando otro siniestro a esta hora, a ver qué está pasando a esta hora”. Luego el reportero que se encuentra en el lugar del hecho contesta: “Nos encontramos a esta hora precisamente en lo que es el barrio de San Miguelito, específicamente a la altura de calle Cuarta, donde básicamente acaba de reportarse un hurto de una billetera”. Concluido el reporte, regresan al estudio y el periodista cierra la noticia diciendo: “Esta es la noticia que se registra en este país a esta hora, este aumento de la violencia en la que nadie acepta responsabilidades”.

Cuando se trata de informaciones relativas a incendios en casas condenadas no encuentran mejores palabras que “vital líquido” para referirse al agua, “camisas rojas” para hablar de los bomberos, y la frase: “ha dejado sin techo a tantas familias”.

Como si la desgracia que aqueja a los residentes de la casa no fuera mucha, el periodista se le acerca para hacerle una entrevista a aquel que más afectado encuentre, y nunca duda en preguntar: “¿cómo se siente?”. ¿A quién se le ocurre preguntar eso?

¿Cuál cree el periodista que será la respuesta? Tal vez espera que le diga que está feliz, pues iba a remodelar la casa y ahora no tiene que tumbar las paredes. Y, por supuesto, el periodista inmediatamente, en nombre de los moradores del viejo caserón, hace un llamado a las autoridades y específicamente al Presidente de la República para que se apersone a “lo que es” el lugar de los hechos.

Desde que a los productores de los noticieros se les ocurrió la idea de darle Ipad a los presentadores de noticias, estos no creen en nadie. No importa a quién estén entrevistando, no dejan de ver el dichoso aparato. Interrumpen al invitado para poner al aire una llamada telefónica de algún televidente deseoso de desahogarse con el entrevistado, algo nunca visto en ningún país.

Este panorama no debe ser motivo de risa porque, aunque no lo crea, estos comunicadores sociales son orientadores y personas influyentes entre la mayoría de la sociedad, a la que le transmite esa forma de hablar distorsionada que, sin lugar a dudas, influye y queda en ella como si fuese el lenguaje correcto.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código