ENSANCHE Y RELLENOS EN CORREDOR SUR

Una mañana de foro público: Fernando Gómez Arbeláez

Urbanismo es una palabra cuya definición no conocen nuestras autoridades. Construir costosas obras de infraestructura, por el simple hecho de construirlas, solo beneficia a aquellos que las hacen. A falta de planificación, la ciudad siempre sale perjudicada. Cualquier proyecto que carezca de los análisis técnicos necesarios –producto de mentes calificadas e independientes–, pero más que todo, del asentimiento de la comunidad a la que pretende servir, es un desperdicio de recursos y una afrenta a los principios que con transparencia deben regir a toda sociedad democrática.

Como si ese inútil adefesio de $800 millones llamado “cinta costera 3” no fuera suficiente, ahora a las autoridades se les ocurre –a tres meses de expirar su mandato– contratar un ensanche del corredor Sur por el astronómico costo de $509 millones, sin incluir futuras adendas. Este proyecto, a diferencia de otros financiados con recursos nacionales, no estaría sujeto a las normas de contratación pública. En vez de abrirse una licitación para el estudio, diseño y construcción, su contratista ha tenido desde el inicio un único nombre propio: ICA.

Entre las condiciones para la compraventa del corredor Sur pactadas en 2011 por el Estado, ahora representado por la Empresa Nacional de Autopistas (ENA), en un contrato cuyo texto completo, tres años después todavía se desconoce, está la concesión exclusiva a favor de ICA de la construcción de cualquier ensanche. Ninguna otra empresa tiene la libertad de participar.

Dada la complejidad del proyecto, que afecta a no menos de cinco corregimientos con una población que sobrepasa el medio millón de habitantes, la legislación vigente requiere un estudio de impacto ambiental (EIA) “categoría III”, que a su vez involucra la realización de un foro público para la consulta ciudadana. Este se convocó, a nombre de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) y de ENA, con una mínima antelación el martes 25 de febrero a las 10:00 a.m., en un hotel capitalino. Desde su tardía convocatoria, dicho foro parecía rodeado de un ambiente de abierta manipulación. Los documentos a presentar no estaban disponibles para los interesados en la página de Anam o ENA, como es usual en pleno siglo XXI, sino solo en papel, en las oficinas del Departamento de Evaluación de la Anam, ubicadas en Albrook, donde el interesado debía apersonarse. La fecha y hora escogidas para el foro eran laborables, lo que impidió a numerosos ciudadanos participar. Por si fuera poco, se limitó a tres días el plazo para enviar observaciones por escrito, luego del foro, fecha que concluye hoy 28 de febrero, en vísperas del largo feriado del Carnaval.

A pesar de los obstáculos, el estrecho salón del hotel estaba abarrotado. Contaba solo con 80 sillas, lo que indicaba que ni la Anam ni ENA esperaban gran concurrencia. No obstante, ambas se equivocaron, pues había decenas de asistentes sentados y de pie, que no estaban dispuestos a escuchar sin ser escuchados.

Tras una letanía de presentaciones oficiales sobre las “maravillas” de la obra, los organizadores buscaron un mecanismo para controlar el foro, evitando darles el micrófono a los participantes, pero estos se lo adueñaron y plantearon, a viva voz, una serie de objeciones contra un ensanche vial y rellenos sobre fondo de mar.

Entre las numerosas objeciones están: la división en dos partes del conjunto monumental de Panamá Viejo, que ocasiona la pérdida de su integridad y con ella su reconocimiento como Patrimonio Mundial por la Unesco; la edificación del viaducto Avenida Balboa-Atlapa por encima del actual corredor, donde no existen isletas sobre las cuales pudiera construirse, así como el fracaso urbanístico de la vecina Punta Pacífica, un lugar sin planificación que se mantiene saturado de graves problemas de tráfico, agua y alcantarillado.

Además, se objetaron los rellenos de 44 hectáreas para su explotación inmobiliaria frente a Atlapa –creando una isla artificial de carácter exclusivo– a ser comercializadas sin importar la inconstitucionalidad de enajenaciones particulares declarada por la Corte Suprema de Justicia, al igual que las considerables afectaciones a los humedales del sector, originalmente compuesto por manglares, y la retención de aguas en corregimientos como Juan Díaz, con el peligro de nuevas y mayores inundaciones en áreas residenciales.

Al finalizar esa mañana el proyecto, tal como se planteó, fue rechazado por los asistentes. Ellos exigen mayor consulta y estudios mucho más completos. Mientras las calles de entrada y salida al corredor Sur se mantengan congestionadas, cualquier futuro ensanche será inútil. El corredor podría contar con 6, 8, 10 carriles, pero si sus “cuellos de botella” no son solucionados –un problema al que este proyecto no aporta absolutamente nada– el congestionamiento vehicular continuará. Las que habría que ampliar son esas estrechas calles de acceso, no el corredor. Pero como $509 millones están en juego con su ensanche, lo que a la Anam, ENA e ICA en realidad les importa no es cómo aportar verdaderas soluciones viales, sino contratar esos millones de nueva deuda lo más rápido posible.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código