DESARROLLO INCLUSIVO

No olvidemos al interior del país: Luis Alberto Morán A.

No olvidemos al interior del país: Luis Alberto Morán A. No olvidemos al interior del país: Luis Alberto Morán A.
No olvidemos al interior del país: Luis Alberto Morán A.

Si comparamos el crecimiento de la ciudad de Panamá con el resto de las provincias, observaremos una notable diferencia. Sabemos que los cambios llegan con menor rapidez a los pueblos del interior (esto no es del todo malo) y es obvio por las oportunidades propias de la ciudad, pero cuando la llegada de los cambios se torna lenta al extremo, entonces se vislumbra el desinterés y la falta de voluntad de los líderes nacionales, cuya responsabilidad es procurar la eficiente descentralización de los recursos y la buena ejecución presupuestaria en beneficio de las pequeñas comunidades.

Las grandes naciones deben preocuparse por las ciudades y por las provincias de manera integral, para que cada una por cuenta propia puedan desarrollar sus propias oportunidades de empleo y generación de ingresos. A muchas personas que nacen en el interior les gustaría contar, en sus lugares de origen, con centros educativos adecuados y de calidad y/o con universidades y centros técnicos de formación modernos para capacitarse y adaptarse a estos nuevos tiempos, en que el conocimiento es vital para el crecimiento personal y profesional de todos.

A los ciudadanos, como yo, oriundos del interior nos gustaría tener ofertas de trabajo con buenos ingresos, pero de igual manera nos gustaría que las empresas sientan la confianza y la seguridad para instalarse en las provincias, de acuerdo al desarrollo que logren.

Cuando me refiero al desarrollo de nuestros pueblos me baso en la estrategia que, como país, podemos adoptar mediante una visión a largo plazo, destinada a invertir para potenciar la identidad propia y que hacer que crezcan por sí mismos. Esto se logra mejorando la infraestructura vial, las carreteras internas y los caminos de producción. También, adecuando el tendido eléctrico para que haya mayor iluminación; mejorando la educación, los servicios de salud y el suministro de agua potable que tanta falta hace en muchas comunidades. Es triste saber que varios puntos del país aún carezcan de los servicios básicos para el desarrollo del ser humano, y que el Gobierno no satisfaga dichas necesidades por la poca transparencia y la alta corrupción que hemos experimentado en los últimos años, que desvía los recursos en detrimento del desarrollo social.

La consecuencia de todo país que no invierte de forma adecuada es la pobreza. Nuestro sector rural posee un mayor porcentaje de pobreza y de informalidad, en parte porque todavía carecemos de un plan nacional para el desarrollo provincial, que vaya de la mano con la descentralización y dote de mayores recursos a las comunidades, con metas e indicadores específicos. Recordemos que la principal actividad del interior es el sector agropecuario, pero este pierde terreno en su aporte al producto interno bruto, lo que se explica por la ausencia de la política nacional sectorial que promueva la producción, fomente las exportaciones y reduzca el favoritismo a las importaciones; también debido a las inactivas cadenas agroalimentarias, cuyo fin es cuidar los intereses de los productores locales.

Reflexionemos, como sociedad, y miremos al campo, sobre todo, a su gente, así disminuiremos la migración interna y el congestionamiento de las grandes ciudades. Pensemos en invertir los recursos de la mejor manera para fomentar el crecimiento en las provincias.

Es posible brindarle un mayor rol comercial a Colón, con educación de calidad y más inversión en materia de seguridad para sus habitantes. Reconocemos que invertir en la mejora habitacional es importante, pero también lo es una mejora educativa, que promueva valores y buenas conductas, para que los colonenses obtengan mejores empleos y salarios dignos.

En las provincias centrales, golpeadas por la escasez de agua, se deben elaborar alternativas para suplir el suministro, principalmente en época de verano y sequía. Podemos apoyar a los pequeños y medianas empresarios para que crezcan y lleven el sustento a las familias. No olvidemos las comarcas indígenas, en donde la mayoría de sus habitantes son pobres. Creo que es momento de incluirlos en el desarrollo del país, mediante un diálogo adecuado y haciéndolos parte de la solución, para que así todos mejoremos nuestra calidad de vida en un país próspero y de continuo avance. El desarrollo económico es para todos y no para unos cuantos.

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