SENTIMIENTOS AMARGOS

Esos padres de la patria...: Daniel R Pichel

“Cuando veo noticias, suelo encontrar entrevistas con algún político. Se ven carros oficiales con sus conductores, manzanillos y escoltas, periodistas buscando noticias, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, porque apenas veo los noticieros; pero ´al pájaro se le conoce por la ca...´. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de Panamá, camino del carro o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional. No pocos salen arrogantes y sobrados, como estrellas de la farándula, con trajes de diseñador, zapatos caros y maneras de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Políticos, nada menos. Sin tener, algunos, ni una secundaria decente. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para entrar a las 8:00 de la mañana, o buscar trabajo fuera de la protección de cualquier partido político al que se afilian según su conveniencia del momento. Sin miedo al desempleo. Sin escrúpulos, y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando veo ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo. Solo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de encontrarme a cualquiera de ellos para recordarles a su parentela”.

“Sé que es excesivo. Porque siempre habrá justos en Sodoma. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos y no de razones. No elegimos cómo sentirnos. Pero salta el automático. Algo debe ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 50 años, en supuesto uso de sus facultades mentales, con trabajo independiente y con inteligencia estándar, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los políticos panameños saliendo en la televisión. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Cambio de canal, y me pregunto qué está pasando. Qué me hace ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver solo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos debe haber gente honorable. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados por sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida”.

“Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años. Leí a dónde llegan, aquí y en otros lares, sus irresponsabilidades, sus corruptelas y sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Sospecho las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, se explicará cómo operan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los carros exonerados. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas– el privilegio de asignarse su propio salario, frente a las dificultades que enfrenta el ciudadano común. Cómo, muchos que llegaron a ministros o diputados, tendrán seguramente suficientes ´ahorros´ para no tener que trabajar nunca más”.

Antes que algún sabihondo me acuse de plagiador, aclaro que el texto anterior no es de mi autoría.

Es simplemente la adaptación panameña, casi textual, de una columna de Arturo Pérez Reverte, de hace dos años, publicada en la revista XL Semanal de España y que nos confirma que este problema no es solamente panameño ni español. He decidido transcribirla casi intacta, pues describe a la perfección lo que muchos sentimos cuando vemos a buena parte de nuestros políticos, pavoneándose, opinando y escribiendo tonterías en las redes sociales y en los medios de comunicación, haciéndose pasar por estadistas. Cínicos que hablan de democracia y honradez, como si no recordáramos la forma como, durante años, ignoraron violaciones a los derechos humanos, se han burlado de la democracia o han propiciado negocios para favorecerse ellos, sus familiares y allegados.

Es por todo lo que en esta columna escribe Pérez Reverte, y que he reproducido con su debida autorización, que tenemos que preocuparnos, a dos años de las elecciones, en pensar cómo deben ser los líderes que nos guíen de 2014 en adelante. Seguir quejándonos de todo lo que pasa hoy, sin resaltar la pésima oferta que hay en el horizonte, puede ser que desahogue, pero no contribuye a diseñar el Panamá que merecemos.

Y cierro de nuevo con don Arturo: “De cualquier modo, por hoy es suficiente porque se acaba el espacio (Liz me va a regañar). Tenía ganas de desahogarme contra el teclado. Otro día seré más coherente, más razonable y quién sabe si más objetivo. Pero ahora, por lo menos, mientras aparecen en las noticias, sabrán lo que muchos tenemos en la cabeza cuando los vemos”. Aunque dudo que les importe...@drpichel

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código