COLUMNA INVITADA

Las plantaciones forestales no son bosques: Gonzalo López Menéndez

Los “bosques plantados” formarían el octavo país más grande del mundo en cuanto a superficie. Casi 300 millones de hectáreas de la riqueza arbórea del planeta son “bosques plantados” según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Las plantaciones forestales o “bosques plantados” son distintos nombres para una misma realidad. Se basan en el monocultivo de pinos y eucaliptos. Las propias empresas encargadas de su desarrollo los distinguen como cultivos. Su objetivo es conseguir la mayor cantidad de madera en el menor tiempo posible, aunque de esta forma se vea dañado gravemente el ecosistema.

Fauna, flora, ríos y suelos, todos ellos se ven perjudicados de una u otra forma por las plantaciones forestales. Los suelos se degradan a causa de la erosión, la pérdida de nutrientes y la compactación por el empleo de maquinaria pesada, inutilizándolos para la actividad agrícola. El agua pierde en calidad y en cantidad, los árboles de rápido crecimiento no solo acidifican los suelos, sino que también precisan de mayor cantidad de agua.

Por su parte, flora y fauna están inmersas en el desierto alimenticio que es una plantación forestal. Las especies que logran adaptarse son exterminadas al considerarse plagas. Antes o después están asociadas a la deforestación.

Capaces de esterilizar un suelo o secar un río, estas son las cualidades de pinos y eucaliptos, las especies más utilizadas en los llamados “bosques plantados”. Para formar una tonelada de madera el eucalipto precisa de mil 600 toneladas de agua según un estudio realizado por el científico Francis Sanders. Constituyendo de este modo una amenaza para el equilibrio ecológico.

Las empresas plantadoras tratan de desmentir los efectos negativos que sus plantaciones tienen sobre el entorno. Hasta el punto de equiparar sus beneficios ecológicos con los de los bosques. Todo esto en defensa de sus beneficios económicos.

Estas plantaciones son conocidas en Chile o Brasil como “soldados plantados” o “desiertos verdes”. Un bosque tal y como lo conocemos tiene los efectos contrarios al de un “bosque plantado”. Aunque La FAO define bosque como “tierra que se extiende por más de 0.5 hectáreas dotada de árboles”.

Compartir una definición no hace que los efectos sobre el medio ambiente de unos y otros sean los mismos. Una plantación forestal no es un bosque, cada árbol tiene su lugar, sus efectos y sus beneficios.

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