AMENAZA A LA DEMOCRACIA

Los presidentes ´bully´: I. Roberto Eisenmann, Jr.

En nuestra América la lucha ya no es tanto ideológica como contra los presidentes bully, una nueva versión autocrática. Los casos de Argentina, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Panamá incluyen a hombres, mujeres, indígenas, de izquierda, de derecha, con condiciones muy distintas pero con un factor común: los presidentes bully. Estos irrumpen desde fuera del sistema político (a veces presentado como antipolítico) que llegan a la Presidencia por la vía electoral ganando elecciones para de inmediato arremeter contra las instituciones del sistema democrático que les permitieron ascender al poder.

¿Quién es un bully? Se le conoce desde niño. Cuando está en un juego de pelota y comienza a perder coge la bola, se la lleva, se la roba y desbarata el juego. Los amigos, o se quedan sin juego o deciden corretearlo (el bully es en esencia cobarde, así es que siempre huye). Luego de darle una pelonera continúan el juego mientras el bully queda en una esquina lloriqueando o corre donde su papá a quejarse porque sus amigos le pegaron “sin razón”. Si el papá es correcto le contesta: “por algo te pegaron; no seas marica y anda y contéstales”... y allí normalmente queda el incidente, demostrativo del bully típico.

Aplique esto al panorama nacional y verá clara la situación... y la solución.

En el panorama político, una vez el bully llega a palacio inicia un proceso de desinstitucionalización por un método de destrucción creativa y radicalización impulsiva que va eliminando los límites institucionales al poder. Al Legislativo lo va comprando con una combinación de intimidación (“te tengo un expediente”) y asignación de exceso de fondos a su disposición, parte para su pecunio personal y otra para actividades en su comunidad que necesitaba para su reelección; por esta vía logra la sumisión absoluta del Legislativo y todos sus diputados llegan a ser millonarios. En el poder Judicial aplica exactamente la misma fórmula hasta lograr mayoría, para luego sacar magistrados (¡ojo al peligrosísimo caso del magistrado Jerónimo Mejía!) con triquiñuelas jurídicas, logrando que su mayoría sea absoluta y sumisa.

Por otra parte, va eliminando las limitaciones para las compras del Estado, neutraliza la Contraloría, elimina los controles previos y suprime las licitaciones públicas, permitiendo así un sistema de macrocoimas por sobreprecios en todas las compras del Estado.

Vía la aplicación del sistema de auditorías fiscales procura desprestigiar a empresarios que cuentan con trayectorias de vida honorables, y/o compra a precio de barata los negocios que le interesan (con un “te elimino la carga fiscal, si me vendes 60% del negocio”).

Mientras destruye instituciones, como buen autócrata procura “comprar” al pueblo incrementando los subsidios y construyendo obras de concreto que están “a la vista” de todos. Por esta vía procura (con cierto éxito) que el pueblo opine “todos los gobiernos roban; por lo menos este construye cosas”.

Así, la separación de poderes llega a ser inexistente, las compras del Estado son fuente de riqueza personal, la justicia termina corrupta hasta la médula, y el bully anuncia que ahora sí hay una democracia real, no el sistema disfuncional e inútil que heredó. “Ahora le toca al Pueblo”.

Al bully típico no se le ocurre ceder el poder a sus oponentes. Para él la política no es un proceso de negociación dentro de reglas de juego institucionales de la democracia liberal, sino una confrontación entre intereses irreconciliables en los que hay que destruir al que –según él– es enemigo.

Así, desde el primer día ataca a la sociedad civil, a los gremios obreros y empresariales hasta someterlos, a los periodistas y medios de comunicación, a la vez que procura armar un imperio de medios propio, otorgándole millones en pautas gubernamentales.

Electoralmente procura elecciones que técnicamente son justas pero que vía publicidad, extensa manipulación de los empleados públicos, convocatoria a asambleas constituyentes y otras maniobras injustas, favorecen una repetición de su partido.

Al tiempo que ejecuta su plan aplica repetidos aumentos salariales a la Fuerza Pública (cada día más militarizada) procurando lograr su lealtad para que ataque con violencia al pueblo cada vez que este protesta en la calle.

¿Cómo recobrar la democracia institucional inclusiva dedicada a la igualdad, la participación y a la justicia?

Simple: volvamos al juego de pelota. Si todos los jugadores se juntan y corretean al bully él huye, y se logra que al hacer esto todo su castillo de naipes se desmorone solo. “Todo poder absoluto está destinado a ser vencido” –nos dice la historia, y en el caso nuestro en Panamá, ya vimos al bully cobarde huyendo en Bocas y Colón. Ya todos sabemos lo que hay que hacer cuando patee la mesa institucional, para no terminar como cómplices en la pérdida de la democracia que con tanta sangre y sacrificios recobramos.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

CENTRO DE CONEXIONES AÉREAS DE TOCUMEN China, un reto para el turismo panameño

Aeropuerto Internacional de Tocumen Mitradel ordena arbitraje entre Copa Airlines y sindicato

Los empleados se mantuvieron fuera de sus puestos.
LA PRENSA/Alex E. Hernández

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

22 Nov 2017

Primer premio

3 5 1 5

BBAC

Serie: 13 Folio: 15

2o premio

4722

3er premio

5119

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código