EDUCACIÓN

Un dilema de tiempos: Saúl Rolando Cortez Ch.

Son muchas las opiniones que han surgido en nuestra sociedad respecto a la educación y a los docentes, de ayer y hoy, quizás en añoranza por los tiempos pasados. Pero de lo que se trata es de reconocer y aceptar que la posmodernidad está aquí, con sus innovaciones culturales, y ha transgredido la cultura educativa. Por eso, el anhelo de reinstalar ese pasado raya en lo utópico.

Muchos tenemos la sensación de que los tiempos actuales están secuestrados por un radicalismo tecnológico que trastoca los ideales sociales. La moral pública, la escuela, la familia y sus miembros, así como los docentes y alumnos ya no son los mismos de antes. La escuela ha quedado enclaustrada en la posmodernidad con patrones tradicionalistas, puramente heredados de la modernidad, y el terreno docente no escapa a esto, lo que amerita pensar en una readecuación estructural de lo escolar.

El desfase de nuestra educación sentada sobre patrones culturales propios de la modernidad, en tiempos contemporáneos, se contrapone a lo que experimentan nuestros jóvenes con el uso de internet, videojuegos, celulares, videoclips, televisión y el bombardeo publicitario, que relegan al olvido la disciplina, valores, la seriedad y el conocimiento; por lo tanto, la importancia de la educación se diluye a pasos agigantados. La escuela para nuestros jóvenes ya no es lugar de prestigio donde los sueños del futuro se alcanzan, sino un lugar más, un escenario fatuo y tedioso.

Lo anterior se refuerza en las palabras del Dr. David Hormachea, autor de temas sociales y familiares, cuando dice: “la conducta de nuestros muchachos hace que sea casi imposible ser un educador”. Esto es así porque las tendencias tecnológicas radicales traen consigo la preponderancia de un sistema de pensamiento extremadamente liberal, consumista, materialista, sexista, egoísta y emocional que absorbe y asfixia a nuestros alumnos.

Asimismo, ser docente a cualquier nivel ya no representa vocación, ejemplaridad, respetabilidad ni prestigio social, sino que más bien es una necesidad laboral, un afán por poseer muchos títulos para tener mayor acceso a otras oportunidades de trabajo o de ascenso salarial el “síndrome de titulitis”. Esta noble profesión y sus ideales también languidecen ante los embates de la posmodernidad.

Ahora, “no todo lo de la escuela vieja es bueno y no todo lo de escuela nueva es malo”; igual ocurre con la modernidad y la posmodernidad; esta última con todas sus aristas reales y vigentes no es cuestión de satanismo. Realmente, más que convertirnos en adversarios de las nuevas, extremas, liberales y relativistas tendencias que el mundo impone a nuestros jóvenes, debemos revisarlas, analizarlas y luego adecuarlas para convertirlas en herramientas aliadas en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Seguramente, más de uno exclamará: ¡antes eso no se veía!, sin embargo, no es momento para comparar, sino para reaccionar y accionar en bien de nuestros jóvenes, de nuestra sociedad y nuestro Panamá.

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Loteria nacional

18 Jul 2018

Primer premio

5 9 6 0

CABC

Serie: 19 Folio: 9

2o premio

3358

3er premio

4744

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código