SUSPICACIAS

A pesar de togas, sequía y GUPC: Berna Calvit

Fue difícil asimilar que el magistrado José Ayú Prado fuera reelegido presidente de la Corte Suprema de Justicia. ¡Qué manera de empezar el nuevo año! Le di muchas vueltas a una elección que dejó pasmada a la mayoría de los que seguimos de cerca los asuntos serios del país. No me satisfizo ninguno de los ángulos que consideré para entender la votación que premió a un magistrado que, por razones múltiples, no goza de la estima de la mayoría ciudadana. Fue sorpresa mayúscula que el nuevo magistrado, Cedalise, estrenara el cargo postulando a Ayú Prado; pocas horas antes había recibido la altísima distinción de magistrado y ¡pácata! se estrena con el pie izquierdo que, presiento, le quedará con cojera permanente. Tanto él como la señora Russo y el magistrado De León, que le dieron el voto (Ayú votó por Ayú) tenían que haber sabido que sobre ellos iban a caer cataratas de críticas. ¿Qué hubiera hecho yo en los zapatos de Ayú? Empecé a imaginar cómo había sido el matraqueo para los votos; un grupo por aquí, otro por allá, chateos, whatsapp, susurros, etc. Todo listo y empacado, Cedalise, con votos ya asegurados, postula a su candidato (es un decir). Ayú se hace el sorprendido, “Yo no esperaba esto, bla, bla”. Ahora viene la parte que me planteé imaginándome con la toga de Ayú en aquel momento: ¿Acepto la postulación? ¿O en gesto de consideración y respeto hacia la institución declino porque estoy consciente de que: a) genero desconfianza en la ciudadanía que no ha olvidado mi paso por la Procuraduría General de la Nación; mi actuación como magistrado en el gobierno Martinelli; el caso Financial Pacific (con la Pellegrini buscapleitos acusándome), y el montón de denuncias en mi contra que están engavetadas en la Asamblea por aquello de “hoy por ti, mañana por mí” y, b) que mi reelección va a desatar una oleada de comentarios negativos, suspicacias y acusaciones que apuntarán contra el presidente Varela? Por otro lado, si rechazo la postulación, voy a seguir de magistrado por siete años más y a lo mejor por este gesto de desprendimiento, hasta recupero algo del prestigio perdido”. ¡Pero que va! Ayú es Ayú y allí lo tenemos de magistrado presidente. Sus acciones futuras serán la explicación de su reelección.

Mientras de la Corte Suprema llegaban novedades no gratas, también nos llegaban de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) preocupantes noticias: la fecha de entrega de la obra está en veremos; reclamos de GUPC (trastabillando financieramente) con cifras hiperinfladas; los millones de dólares que el gobierno central deja de percibir de la ACP por cada día de atraso, lo que afectará la capacidad económica del gobierno para adelantar los proyectos. Entre Ayú, ACP y GUPC, algo tan disímil como una disputa por asunto de reinas de Carnaval de Calle Abajo de Las Tablas también aparecía en las noticias, y en las redes sociales, ¡ni se diga! Cuando empecé a ponerle atención al caso se me ocurrió que bien lo hubiera podido acomodar Gabriel García Márquez en Macondo (Cien años de soledad). No está en mi ánimo irritar a los tableños al comentar el zaperoco que tienen armado, pero que el Consejo Municipal, alcalde, abogados y hasta el ministro de Turismo y el procurador de la Administración hayan tenido que intervenir en este lío lo hizo “macondiano”. Jolgorio mezclado con rencillas y consumo de alcohol no mezclan bien; eso debe tenerse en cuenta para que el Carnaval tableño, indiscutiblemente el más lujoso, organizado y turístico de todo el país, supere, antes de que empiece, las diferencias que podrían afectar negativamente el éxito de esta celebración.

La falta de agua es un problema agudo que altera el diario quehacer de muchos hogares, y no solo de agua potable, sino de agua de río y de fuentes subterráneas indispensables para la agricultura, la ganadería y la industria. La sequía es una realidad; está causando estragos. La cercanía del Carnaval ha puesto en el tapete si esta fiesta debe celebrarse con “culecos”, que en el Antón de mi niñez llamábamos mojadera. El sentido común indica que este año los “culecos”, deberían ser prohibidos oficialmente. Fue acertada la advertencia del ministro Arango, del Mida, dirigida particularmente a los azuerenses, de la absoluta necesidad de no desperdiciar agua. Hay otro aspecto que deben considerar los que planean viajar a los puntos de mayor actividad en Carnaval: la población aumenta enormemente en pueblos y ciudades de la península de Azuero, y en Capira, Chepo, Dolega y otros lugares que promocionan bien su Carnaval. ¿Habrá agua para baños, inodoros, aseo doméstico y para fondas y restaurantes? Son aspectos de salubridad que contemplar. Aun sin culecos la falta de agua será un problema agudo, una prueba para medir nuestro sentido de responsabilidad.

El 2016 llega arrastrando viejos problemas sin resolver, transporte, educación, agua, etc.; y la agotadora pero necesaria tarea de llevar ante la justicia a los corruptos. Del gobierno y de nosotros, los ciudadanos de a pie, y de los grupos organizados, dependerá que este sea un buen año. A pesar de togas, sequía y GUPC.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

FONDOS Banda musical hace recolecta para viajar a Pasadena

La banda está integrada por 250 estudiantes.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

15 Nov 2017

Primer premio

4 7 2 9

BABB

Serie: 20 Folio: 11

2o premio

5026

3er premio

9314

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código