FACEBOOK LIVE: ¿Qué quieres saber del Cepadem? Ver aquí

REFLEXIÓN

La verdadera riqueza: Gloria Z. de Preciado

Ser rico en sabiduría es tener conciencia de las reales necesidades de la humanidad, de cada pueblo y de cada ser humano; es entender que justicia social debe ir de la mano de la libertad individual; es aceptar que asumiendo responsabilidades morales en nuestra conducta seremos verdaderos seres humanos; es descubrir que la riqueza o la pobreza no se miden por los bienes materiales.

Nuestra sociedad de consumo amenazada por la violencia, por el hambre, por el abuso de los poderosos y por un gran deterioro de los valores morales, ya manifiesta un fuerte desequilibrio social, porque donde hay divisiones, injusticias, mala calidad de vida para la mayoría, donde los bienes materiales son mal distribuidos, donde se vislumbra tormentas políticas y lucha de clases en un próximo torneo electoral plagado de insultos entre los contrincantes, odio y egoísmo, se está fermentando un caldo de cultivo para estimular con malas acciones el tejido social.

Es este el momento para que, tanto gobernantes como gobernados, tomemos conciencia de nuestra responsabilidad en la construcción de una sociedad más justa, con una verdadera solidaridad fraterna.

Nos decía, hace escasos días, el papa Francisco que “la oración del hombre humilde es la debilidad de Dios” porque el Señor escucha la oración de su pueblo. Y aquí se nutre esa riqueza que es la sabiduría del corazón y nos damos cuenta de que la calificación de rico o pobre depende del conocimiento de nuestra auténtica carencia.

Cuando san Pablo en la Carta a los Efesios (1,17) nos dice: “Que el Dios de Cristo Jesús, Nuestro Señor; el Padre de la Gloria, se manifieste en Uds, dándole un espíritu de sabiduría, para que lo puedan conocer”, se refiere claramente a la verdadera riqueza.

Es en la oración que recuperamos la confianza en nosotros mismos y recuperamos la fe, una oración en los tiempos difíciles llamando al corazón de Dios. Y es que son tantos los problemas acumulados por los pueblos a causa de las injusticias de los que ostentan el poder, que temen no recuperar nunca su dignidad. Pero él vendrá en nuestra defensa, porque, como dijo el papa Francisco, “ha escuchado la oración de su pueblo, porque ha sentido en el corazón que sus elegidos sufrían”.

Debemos pedir, en oración, que no sea el poder del dinero el que dirija el rumbo de nuestra sociedad, ni que el rico en bienes materiales sea nuestro ejemplo a seguir, sino el poder del corazón sabio que vuelve su mirada hacía el necesitado denunciando las injusticias y los egoísmos que conllevan estas economías globalizadas, con sus competencias inescrupulosas y el comportamiento irracional de consumo.

Seamos protagonistas de nuestra propia historia, tanto personal como nacional, realizando cada uno un verdadero acto de contrición. Internarnos en los más profundos aposentos del espíritu, pidiendo en oración a Dios que nos libere de ese egoísmo que tanto daño hace al tejido social y a nosotros mismos. Que nos conceda un espíritu solidario y una convivencia respetuosa en armonía y paz, con esa humilde plegaria que no solo debemos elevar al cielo, en el mes de noviembre, sino en los tiempos difíciles que se avecinan: “Padre nuestro, desde esta tierra istmeña escucha nuestra oración...”.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

22 Nov 2017

Primer premio

3 5 1 5

BBAC

Serie: 13 Folio: 15

2o premio

4722

3er premio

5119

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código