OFERTA ELECTORAL

El verdadero voto: Juan Raúl Sosa Vallarino

Los próximos comicios serán los primeros en los que participaré para ejercer mi derecho al voto. Luego de haber estado al tanto en varias elecciones anteriores y cuando faltan pocos días para llegar al 4 de mayo, he visto cómo los candidatos se han ido degradando con el paso del tiempo hasta llegar a lo que tenemos hoy: campañas irresponsables, paternalistas y demagógicas, que empañan las pocas propuestas de calidad que cada aspirante tiene, y campañas negativas y sucias que solo me inspiran repudio por quien las apadrina.

A lo anterior hay que sumarle el clientelismo absurdo que se limita a la “compra votos”, además de la peor contaminación visual que se haya visto. En estas elecciones se juega más al ego y la sed de poder, antes que cualquier otra cosa.

De pequeño siempre pensé que votar sería algo sencillo, pero ahora veo que no lo es. Quizás ha sido la decisión más enredada que he tenido en mi corto tiempo de vida. Los adultos suelen decirnos que debemos votar a conciencia, que las elecciones definen lo que será nuestro país en los próximos años, porque elegimos a quien nos representará en la llamada “democracia”.

Debemos entender la importancia y la responsabilidad que tiene el voto, y como muchos no lo saben, votan por el que les dará más beneficios de manera personal, a diferencia de elegir al que trabajará para que todos tengamos un mejor país. Nuestro voto, más que un derecho, es una responsabilidad y hay que ejercerlo de manera correcta, es decir, con un “voto a conciencia”.

Pero si nosotros debemos ser responsables al momento de votar, ¿no deberían los candidatos mostrarnos también total responsabilidad? Esto, para mí, es algo de parte y parte.

¿Qué pasa cuando ninguno de los candidatos muestra verdadero interés por la actualidad y el futuro de mi país, con propuestas decentes, responsables y, sobre todo, reales? ¿Qué pasa cuando ninguno es movido por verdaderos principios y valores, en vez de intereses personales o de un grupo en particular? Cuando esto ocurre, muchas personas (aun siendo la minoría) se identifican con el voto en blanco.

Hay dos cosas que llevo meses de escuchar y que hasta el día de hoy no puedo comprender. La primera es la típica frase: “vota por el menos malo”, es algo que no asimilo. No puedo creer que, de verdad la gente vote por alguien que sabe que es “malo”, por lo tanto, dudo que él pueda hacerle algún favor al país.

¿Hasta dónde ha llegado nuestra sociedad, cultura y capacidad de pensar para que adoptemos tal nivel de conformismo y mediocridad, y votemos por el “menos malo”?

Es casi imposible que estemos de acuerdo con todas las propuestas de un candidato, pero pienso que concordar con un poco más de dos tercios de lo que nos ofrece es algo positivo. Por lo tanto, no entiendo por qué votar por alguien que, para mí, no es ni será la mejor opción para el país. Una vez dicho esto, tampoco comprendo dónde quedaron todas las recomendaciones del pasado de “votar a conciencia”, solo sé que ahora ese principio se convirtió en una utopía.

Lo otro que no logro asimilar es el movimiento que se promueve desde la oposición para ejercer el “voto útil”. Esta es la típica posición que adoptan las personas que saben por quién no votarán. La propuesta que hacen es que se favorezca al candidato que tiene mayores posibilidades de vencer a X rival. No plantean que votemos por el mejor preparado ni por el que tiene los mejores propuestas. Esto no es nuevo, ya la hemos visto en elecciones pasadas y en todos los países. Este movimiento, contrario al que favorece el “voto a conciencia” solo promueve odio y egoísmo, en vez promocionar la elección de un líder responsable que dirija el país.

Por otra parte, el “voto en blanco” no es muy acogido en nuestra sociedad, pero representa a un elector con verdadera responsabilidad, que de esa manera expresa su descontento con los candidatos actuales, es su forma de protesta.

El voto en blanco es una opción real y así como respetamos a quienes votan por un candidato, debemos de respetar a los que no lo hacen por ninguno.

Cabe resaltar que el abstencionismo no es, ni será, lo mismo que el voto en blanco. El abstencionismo es una irresponsabilidad.

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