SALUD FÍSICA Y EMOCIONAL

El viejismo en Panamá: Clarissa Botello

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Hay dos maneras de visualizar la vejez humana, una positiva y la otra negativa. La primera considera al anciano como una persona sabia, llena de experiencias, digna de respeto reverencial y con una clara influencia en la vida de los demás. Y la segunda lo concibe como un ser vivo en estado deficitario, cargado de pérdidas significativas e irreversibles, improductivo y generador de gastos. Y al llegar a la edad de oro, ¿cómo nos gustaría ser visualizados?

El viejismo es un enfoque discriminante que le atribuye a la vejez todo tipo de cosas negativas, un rechazo a la idea de envejecer. Actualmente, solo se habla de antienvejecimiento (anti-aging), pero lo cierto es que el envejecimiento empieza desde el día en que nacemos y progresa sin detenerse. Algunos mitos peyorativos y prejuicios que en ocasiones se escuchan son:

1. “Vejez es igual a enfermedad”. Es una frase falsa, de hecho las personas que llegan a la vejez son las que enferman menos y algunas hasta llegan a ser centenarias sin enfermedad alguna.

2. “Los viejos son como niños”. Es un erróneo concepto que podría generar que los sobreprotejamos, tomemos decisiones por ellos o que asumamos una posición de autoridad o control, lo que sería inapropiado o irrespetuoso, actitudes que podrían constituir formas graves de agresión y discriminación.

3. “Con la vejez se pierde la memoria”. Las personas mayores tienen tanta capacidad para aprender como cualquier otra, inclusive diversos estudios han demostrado que la adquisición de nuevos conocimientos, comportamientos, aptitudes o hábitos se puede dar a cualquier edad. Lo que podría modificarse sería la rapidez con que se adquieran, es decir, la habilidad, pero no la capacidad.

4. “Ya con la edad viene la tristeza”. Tristemente muchos lo piensan, y lo cierto es que el anciano que está triste es una persona enferma y podría sufrir depresión. La soledad, el sentimiento de ser una carga, no considerarse parte importante de la familia, la muerte de la pareja o el alejamiento del entorno influyen sobremanera en el ánimo triste de un anciano, y si este estado se prolonga más de lo normal requiere un tratamiento. Algo importante que se debe aclarar es que el dolor no es “normal” en la vejez.

5. “¡Este viejo amargado...!”. Un anciano amargado realmente está deprimido, por lo que también habría que prestarle atención si muestra malhumor, sobre todo, si no siempre fue así.

6. “Ya este viejo no sirve para nada”. Los que dicen esta frase no consideran que en caso de que no estén aportando económicamente al país, son productivos por medio de su experiencia y consejos a los más jóvenes y, en ocasiones, colaborando en el cuidado de los nietos, las nuevas generaciones.

Estas formas erradas de pensar, discriminan a las personas mayores, provocan su aislamiento e inactividad, les afectan de manera importante en términos de salud integral y en el mejoramiento de su calidad de vida, porque les hacen pensar que no tienen derechos y cuando alguien abusa de ellos, no reclaman ni se defienden. No es bueno que piensen que el tiempo pasado fue mejor, que vivan solo de recuerdos ni que crean que ya no les quedan esperanzas. El jubilado debe sentirse realmente jubiloso.

Pero, para que la tercera edad no sea una edad de tercera, se recomienda la creación de centros de estimulación social, física y mental en todo el país, en los que se haga frente al aislamiento y sedentarismo de los ancianos. Los conocidos centros diurnos, que podrían brindar variadas actividades de ocio, esparcimiento, educativas, culturales, religiosas, de convivencia y capacitación, que les permitiría integrarse, mantener su autonomía e independencia y fortalecer su autoestima.

Algunos países de Latinoamérica y del resto del mundo cuentan con ciudades consideradas “amigables para los adultos mayores”, como parte de un proyecto iniciado por la Organización Mundial de la Salud, en el 2006, con el propósito de identificar los elementos clave del entorno urbano que apoyan el envejecimiento activo y saludable.

En Panamá, es de resaltar la labor de algunos médicos que trabajan en pro de la geriatría. Valdría recuperar esos esfuerzos, continuarlos y avanzar. Es imprescindible que los futuros profesionales reciban este tipo de instrucción desde las bases de su carrera, por lo que la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá debe incluir la geriatría en el plan de estudios de pregrado, de manera que más jóvenes estudiantes se interesen en la atención dirigida a esta población, que cada vez representa un mayor porcentaje en nuestro país.

Es preciso que todos los panameños, reciban orientación acerca del proceso del envejecimiento y el autocuidado de la salud, y que se hagan valer los derechos de los adultos mayores. Informarse sobre este tema evitará tener ideas erróneas acerca de la vejez y permitirá, ya desde la juventud, prepararse para vivirla con calidad.

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